La industria pesquera argentina atraviesa una profunda crisis y las principales cámaras empresarias del sector solicitaron formalmente la declaración de la Emergencia Pesquera Provincial en Chubut. Empresarios advierten sobre un escenario crítico marcado por el aumento de costos, la pérdida de competitividad exportadora y conflictos operativos que ponen en riesgo miles de puestos de trabajo vinculados a una de las actividades económicas más importantes de la Patagonia.
La preocupación crece en toda la cadena productiva pesquera luego de que la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP) y la Cámara de la Flota Amarilla de Chubut (CAFACh) formalizaran un pedido de emergencia ante las autoridades provinciales. Las entidades sostienen que la actividad atraviesa una situación límite y que resulta imprescindible implementar medidas extraordinarias para evitar una profundización de la crisis.
Entre los factores que explican el deterioro del sector aparece el fuerte incremento de los costos operativos. Según las cámaras empresarias, el aumento sostenido del combustible y de insumos esenciales elevó significativamente los gastos de producción, hasta superar en muchos casos los ingresos generados por la comercialización de los productos pesqueros. Esta situación afecta tanto a las embarcaciones como a las plantas procesadoras instaladas en distintos puertos patagónicos.
A este escenario se suma un problema que los empresarios consideran central: la pérdida de competitividad exportadora. La mayor parte de la producción pesquera argentina tiene como destino los mercados internacionales, pero el actual esquema cambiario reduce los ingresos obtenidos por las exportaciones cuando se convierten a moneda local. Las entidades sostienen que esta situación dificulta seriamente la rentabilidad de las empresas y compromete la continuidad de numerosas operaciones.
Otro elemento que agrava la situación es el conflicto vinculado a las tareas de estiba en los puertos de Chubut. La falta de acuerdo con sectores gremiales provocó dificultades para descargar materia prima fresca, generando una paralización parcial de la actividad en algunos puertos. Como consecuencia, las plantas de procesamiento comenzaron a sufrir interrupciones productivas que impactan directamente sobre los trabajadores de la actividad.
Las cámaras empresarias alertaron que miles de empleos podrían verse afectados si la situación no encuentra una solución rápida. El problema no se limita únicamente a los trabajadores embarcados, sino que alcanza a operarios de plantas de procesamiento, empresas de logística, proveedores de servicios portuarios y numerosos sectores económicos vinculados indirectamente a la pesca.
Frente a este panorama, los representantes de la actividad solicitaron la conformación urgente de una mesa multisectorial integrada por funcionarios provinciales, sindicatos y empresarios. El objetivo es construir acuerdos que permitan recuperar previsibilidad, destrabar conflictos operativos y garantizar la continuidad de una actividad considerada estratégica para la economía de la Patagonia.
El reclamo también incluye la implementación de medidas de alivio económico similares a las aplicadas en crisis anteriores. Entre las alternativas mencionadas aparecen beneficios fiscales, reducción de cargas impositivas, asistencia financiera y programas especiales destinados a sostener el empleo y la actividad productiva mientras se recuperan las condiciones de rentabilidad.
La pesca representa una de las principales fuentes de generación de divisas y empleo en varias provincias argentinas. Localidades como Puerto Madryn, Rawson, Puerto Deseado y otras ciudades costeras dependen en gran medida del funcionamiento de esta actividad. Por eso, los empresarios advierten que una profundización de la crisis tendría consecuencias económicas y sociales que excederían al sector pesquero.
Mientras esperan una respuesta oficial, las cámaras empresarias insisten en que la situación requiere medidas urgentes. El pedido de emergencia busca evitar que la combinación de costos crecientes, dificultades exportadoras y conflictos operativos termine provocando una retracción aún mayor de una industria clave para la economía argentina y para miles de familias que dependen directa o indirectamente de la actividad pesquera.
Fuente: El Destape



