El Gobierno nacional formalizó este miércoles un nuevo esquema de reducción progresiva y permanente de los derechos de exportación para los principales productos agroindustriales del país. La medida, anunciada semanas atrás por el presidente Javier Milei, quedó oficializada mediante el Decreto 423/2026 y establece una baja inmediata para algunos cultivos y un cronograma escalonado hasta 2028 para otros complejos productivos. Desde la Casa Rosada sostienen que el objetivo es impulsar las exportaciones, fomentar inversiones y avanzar hacia una disminución gradual de los impuestos que afectan al sector agropecuario.
La iniciativa alcanza a los principales complejos agroindustriales argentinos, entre ellos soja, maíz, trigo, cebada, sorgo y girasol. Según explicó el Gobierno, la reducción de las retenciones forma parte de una estrategia orientada a fortalecer la competitividad internacional de la producción nacional y aumentar el ingreso de divisas provenientes de las exportaciones.
En los fundamentos del decreto, el Poder Ejecutivo calificó a los derechos de exportación como un “impuesto distorsivo” y reafirmó su intención de continuar reduciéndolos en la medida en que las condiciones fiscales lo permitan. La administración libertaria sostiene que la eliminación progresiva de estas cargas tributarias permitirá incrementar la producción, mejorar la rentabilidad del sector y ampliar la presencia argentina en los mercados internacionales.
El programa contempla dos modalidades diferenciadas. Por un lado, establece una reducción inmediata para los cultivos de invierno, como trigo y cebada. En el caso del trigo en grano, la alícuota se reduce al 1%, mientras que la harina de trigo tributará un 2,5%. La cebada, en tanto, pasará a tener una retención del 5,5%.
Por otro lado, los cultivos de verano estarán sujetos a un cronograma gradual de reducción que comenzará en enero de 2027 y se extenderá hasta fines de 2028. La soja será uno de los productos más beneficiados por este esquema: el poroto de soja, que actualmente tributa un 24%, descenderá progresivamente hasta alcanzar una alícuota del 15% en diciembre de 2028. Los derivados industriales de la soja también experimentarán reducciones significativas durante ese período.
El maíz y el sorgo también quedaron incorporados al plan oficial. Algunos productos derivados pasarán a tributar retenciones cero, mientras que otros registrarán bajas escalonadas que llevarán las alícuotas desde el actual 8,5% hasta el 5,5% hacia finales de 2028. El girasol seguirá un camino similar, con reducciones graduales tanto para granos como para aceites derivados.
La medida también alcanza a determinados biocombustibles. El Gobierno dispuso una alícuota del 0% para algunos biodiéseles elaborados con materias primas específicas y estableció un sendero de reducción para otros productos del sector, buscando estimular inversiones y mejorar la competitividad de la industria energética vinculada al agro.
La decisión fue bien recibida por buena parte de las entidades rurales, que históricamente reclamaron una disminución de las retenciones. Sin embargo, algunos economistas advierten que la reducción de estos tributos también implica una menor recaudación para el Estado nacional, lo que reabre el debate sobre el equilibrio entre incentivo a las exportaciones, desarrollo productivo y sostenibilidad fiscal. El Gobierno apuesta a que el incremento de la actividad económica y el aumento de las ventas externas compensen parte de esa pérdida de ingresos.
Fuente: Noticias Argentinas



