Cayó la venta de autos 0 km y el patentamiento tuvo su peor retroceso de los últimos meses

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El mercado automotor argentino atraviesa uno de sus momentos más complejos del último año. Durante mayo, las ventas de vehículos 0 km registraron una fuerte caída interanual y también retrocedieron respecto del mes anterior, marcando el peor desempeño de patentamientos en lo que va de 2026. Empresarios del sector advierten sobre una desaceleración cada vez más marcada de la demanda y crecientes dificultades para sostener el nivel de actividad.

La venta de automóviles nuevos volvió a mostrar señales de deterioro durante mayo y encendió alarmas dentro de la industria automotriz argentina. Según los datos difundidos por la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), se patentaron 41.921 vehículos durante el mes, una cifra que representa una caída interanual del 25,6% respecto de mayo de 2025. El dato implica además una reducción de más de 14 mil unidades vendidas en comparación con el mismo período del año pasado.

La retracción no solo se observa frente a la comparación anual. En relación con abril de este mismo año, el mercado también sufrió una caída del 12,2%, consolidando una tendencia negativa que viene profundizándose durante los últimos meses. De esta manera, mayo se convirtió en el mes con menor cantidad de patentamientos de todo 2026, superando incluso los registros más pesimistas proyectados por parte del sector.

Los números acumulados tampoco muestran señales alentadoras. Entre enero y mayo se patentaron 247.187 unidades, lo que representa una baja del 9,7% frente al mismo período de 2025, cuando se habían registrado 273.819 vehículos. La diferencia confirma que la desaceleración ya dejó de ser un fenómeno aislado para transformarse en una tendencia sostenida dentro del mercado automotor argentino.

Desde ACARA reconocieron públicamente las dificultades que atraviesa el sector. Su presidente, Sebastián Beato, sostuvo que la demanda se mantiene “cautelosa y muy selectiva” al momento de concretar operaciones. Según explicó, muchos compradores postergan decisiones debido al contexto económico, mientras que las concesionarias intentan sostener ventas mediante promociones, descuentos y distintas alternativas de financiamiento.

Uno de los factores que aparece detrás de la caída es el costo del financiamiento. Las altas tasas de interés continúan dificultando el acceso a créditos prendarios para gran parte de los consumidores. Como consecuencia, gran parte de las operaciones terminan dependiendo de compradores con capacidad de pago directa o con ahorros suficientes para afrontar la compra sin financiamiento bancario.

A esto se suma una creciente competencia dentro del mercado. Durante los últimos meses ingresaron nuevas marcas y modelos importados que ampliaron considerablemente la oferta disponible. Aunque esa diversidad genera interés entre los consumidores, también obliga a concesionarias y fabricantes a competir en un escenario donde las ventas generales se encuentran en retroceso.

Los empresarios también insisten en que la carga impositiva sigue siendo uno de los principales problemas estructurales del sector. Según señalaron desde ACARA, los impuestos representan más del 50% del valor final de muchos vehículos comercializados en el país. A eso se suman costos financieros, gastos bancarios y otras cargas que terminan encareciendo el acceso a los automóviles para gran parte de la población.

A pesar del contexto adverso, algunas marcas lograron mantener posiciones destacadas dentro del mercado. Toyota volvió a liderar los patentamientos de mayo, seguida por Volkswagen y Fiat. Entre los modelos más vendidos aparecieron nuevamente la Toyota Hilux, la Ford Ranger y el Fiat Cronos, vehículos que continúan concentrando una parte importante de la demanda nacional.

La situación genera preocupación porque el mercado automotor suele funcionar como uno de los indicadores más sensibles del consumo y la actividad económica. Cuando las ventas de vehículos se retraen de manera sostenida, distintos sectores interpretan el fenómeno como una señal de cautela por parte de consumidores y empresas frente a las perspectivas económicas futuras. Por eso, la fuerte caída registrada durante mayo volvió a encender alertas sobre el nivel de actividad y el comportamiento del consumo en Argentina.

Fuente: El Destape

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