El Gobierno argentino anunció un esquema de reducción del impuesto a los Derechos de Exportación –“retenciones”-. Mientras los principales resortes del complejo agroexportador aplauden la decisión con varias partes del cuerpo, habrá que estar atentos a las exigencias y movimientos de Estados Unidos: son nuestros competidores directos en el mundo y las principales empresas que ejercen el comercio global son de ellos.
Por Pablo Casals
El miércoles, en el marco del acto por el 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el presidente Javier Milei anunció un cronograma de reducción de las alícuotas por Derechos de Exportación (DEX o retenciones) que en principio incluiría al trigo, la cebada y la soja.
Según lo comunicado, las retenciones para los cereales de invierno pasarían del 7,5% al 5,5%, a partir del próximo mes de junio. La medida apunta a reforzar lazos con el complejo agroexportador, al tiempo que busca incentivar la siembra de los granos finos, en un contexto de suba de costos y descenso de las cotizaciones. Se supone que al reducir los DEX, los márgenes de los productores “mejoran”, en tanto que los componentes que hacen a los gastos que debe afrontar el productor se mantengan estables.
Respecto de la soja, Milei anunció un esquema de reducción progresiva que comenzaría en enero de 2027. La baja se aplicará a razón de entre un cuarto y medio punto porcentual por mes de manera continuada hasta 2028, con la recaudación fiscal como variable condicionante del ritmo de reducción.
La novedad fue recibida con agrado desde los principales resortes de la cadena agroexportadora. La misma atraviesa una situación paradojal: cosecha récord y márgenes exiguos para el componente local; amplia disponibilidad de mercadería y ganancias exuberantes para las principales exportadoras.
En este marco, el futuro de la oleaginosa dependerá de la línea que aplique el gobierno estadounidense par intervenir a su favor el comercio internacional de granos y su relación con su principal cliente: China. En definitiva, la política de aplicar DEX en lugar de ejercer la actividad comercial por parte del Estado, responde a una línea de conducción regional que Estados Unidos impone sobre la región.
Si Argentina vende granos a precio conveniente para su equilibrio productivo soberano, atrae mercados que los yanquis necesitan. Como buenos cultores del principio de “suma cero”, si una línea comercial beneficia a uno de sus competidores más fuertes -como nuestro país-, los perjudica a ellos.
Ya veremos qué sucede de aquí a enero respecto de la política sobre la soja. En principio, las reducciones de alícuotas sólo se aplicarán a los cultivos de invierno mencionados.
Respecto de las celebraciones, las principales entidades ligadas al comercio exterior -CIARA-; corretaje e intermediación; y las organizaciones de productores, saludaron la medida.
Costos al alza, precios a la baja, volúmenes récords y concentración absoluta en el sector.
Un polvorín donde aumentan las probabilidades de estallar.



