Boca empató con Cruzeiro y quedó obligado a jugar una final en la última fecha

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El Xeneize igualó 1 a 1 frente a Cruzeiro en La Bombonera y dejó escapar una chance clave para encaminar la clasificación a octavos de final de la Copa Libertadores. Ahora deberá definir su futuro continental en la última jornada del Grupo D, en medio de polémicas arbitrales y un clima caliente entre los hinchas.

Boca Juniors empató 1 a 1 ante Cruzeiro en La Bombonera por la quinta fecha del Grupo D de la Copa Libertadores y complicó seriamente sus aspiraciones de clasificación. El equipo dirigido por Claudio Úbeda no logró aprovechar la localía ni la superioridad numérica tras la expulsión de Gerson en el segundo tiempo y ahora deberá jugarse el pase a octavos en la última fecha frente a Universidad Católica.

El encuentro había comenzado de manera ideal para el conjunto argentino. A los 15 minutos del primer tiempo, Miguel Merentiel abrió el marcador luego de una gran asistencia de Leandro Paredes y desató la ilusión de los hinchas xeneizes, que esperaban una victoria clave para encaminar la clasificación. Durante gran parte de la primera etapa, Boca mostró intensidad, presión alta y dominio territorial, aunque sin lograr ampliar la diferencia.

Sin embargo, en el complemento apareció la reacción del conjunto brasileño. A los 54 minutos, Fágner aprovechó una desatención defensiva y sacó un potente remate que venció al arquero de Boca para establecer el 1 a 1. El empate golpeó anímicamente al equipo argentino y cambió completamente el clima en La Bombonera, donde comenzaron a sentirse los nervios y la impaciencia de los simpatizantes.

El partido ganó todavía más tensión cuando Cruzeiro quedó con diez jugadores tras la expulsión de Gerson a los 68 minutos. Pese a la ventaja numérica y al empuje de la gente, Boca no logró quebrar nuevamente a la defensa brasileña. El equipo acumuló centros y aproximaciones, pero volvió a mostrar dificultades para generar situaciones claras en los metros finales.

La polémica explotó sobre el cierre del encuentro. En la última jugada, todo Boca reclamó penal por una mano dentro del área de Lucas Romero luego de un centro cruzado. El árbitro venezolano Jesús Valenzuela decidió no sancionar la infracción y tampoco fue convocado por el VAR para revisar la acción. Tras el partido, el propio futbolista de Cruzeiro reconoció que la pelota impactó en su brazo, lo que alimentó aún más la bronca de jugadores e hinchas xeneizes.

El empate dejó al Grupo D completamente abierto y obligará a Boca a jugar una verdadera final en la última jornada. Cruzeiro lidera la zona con 8 puntos, mientras que Boca quedó con 7 unidades y Universidad Católica todavía debe disputar su compromiso pendiente ante Barcelona de Ecuador. Dependiendo de ese resultado, el conjunto argentino incluso podría comenzar la última fecha fuera de los puestos de clasificación.

Las cuentas para el Xeneize son relativamente claras: si derrota a Universidad Católica en La Bombonera avanzará directamente a octavos de final sin depender de otros resultados. En cambio, un empate o una derrota podrían dejarlo eliminado de la Libertadores o incluso obligado a conformarse con un lugar en el repechaje de la Copa Sudamericana. El cierre del grupo promete máxima tensión para uno de los grandes candidatos argentinos del certamen continental.

El resultado también profundizó algunas críticas individuales y el malestar de los hinchas con varios rendimientos futbolísticos. En redes sociales crecieron cuestionamientos contra algunos delanteros y también fuertes reclamos hacia el arbitraje. La sensación dominante en el mundo Boca fue la de una oportunidad desperdiciada en una noche donde el equipo tuvo todo servido para acercarse a la clasificación, pero terminó dejando escapar dos puntos fundamentales.

Fuente: CBA24N

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