La cantora cordobesa Mery Murúa brindó una entrevista profundamente emotiva en el programa “Estamos Mal Pero Vamos Bien”, donde repasó el inesperado camino que llevó a una de sus canciones a ganar un Premio Gardel y reflexionó sobre la música, la autogestión, la educación pública y la identidad cultural cordobesa.
Durante la charla, Murúa contó que jamás imaginó recibir el reconocimiento más importante de la música argentina y reveló que el proyecto nació casi de manera íntima y familiar junto a su hijo Juan, guitarrista y productor musical.
“No hicimos la canción para los Gardel. Fue un impulso muy hermoso que tuvimos con mi hijo. Él me dijo que había que registrar esas canciones y empezó a trabajar en los arreglos”, recordó.
La artista explicó que el disco fue creciendo casi sin expectativas comerciales hasta que recibió primero la postulación y luego la nominación a los premios.
“Cuando nos nominaron ya era una sorpresa enorme. Fuimos a Buenos Aires más para vivir la experiencia y ver artistas que admiramos. Íbamos a cholulear”, contó entre risas.
Sin embargo, la sorpresa mayor llegó apenas comenzó la ceremonia.
“Nos sentamos y enseguida anunciaron nuestra categoría. Estaban Teresa Parodi y Soledad en la terna. Nunca imaginamos que podían decir nuestro nombre”, relató.
Murúa aseguró que el reconocimiento trascendió lo individual y se transformó en un premio simbólico para toda la escena cultural independiente de Córdoba.
“Siento que todos los cordobeses lo tomaron como un mimo para quienes hacemos música desde abajo, desde la autogestión y el trabajo colectivo”, expresó.
Uno de los momentos más conmovedores de la entrevista apareció cuando recordó su infancia humilde en Cruz del Eje y la importancia que tuvo la educación pública en su formación.
“Éramos muy pobres y no podíamos pagar profesores particulares. Mi hermana practicaba piano sobre un teclado dibujado en un mesón”, contó.
La cantora también recordó sus años como docente rural en el noroeste cordobés y destacó el rol de las comunidades y los maestros que acompañaron su crecimiento artístico y humano.
“La educación pública fue fundamental. Yo no sería quien soy sin Cruz del Eje y sin toda la gente que fue parte de mi formación”, afirmó.
Además, reflexionó sobre el rol cultural y político de Córdoba, diferenciándose de ciertos estereotipos instalados sobre la provincia.
“Queremos representar esa otra Córdoba, la independiente, la autogestiva, la colectiva. Esa Córdoba que cree que nadie se salva solo”, sostuvo.
La entrevista cerró con música en vivo y un clima de emoción que atravesó todo el estudio, dejando una de las conversaciones más profundas y sensibles que pasaron por el programa.



