En la previa del Día Internacional de las y los Trabajadores, la Juventud Sindical de la CGT Córdoba realizó una olla popular en Plaza España para visibilizar la situación de repartidores de aplicaciones y trabajadores de mototaxi. Con fuertes críticas al modelo económico nacional, denunciaron avance de la flexibilización laboral y reclamaron derechos para las nuevas formas de empleo.
En una jornada cargada de simbolismo político y sindical, la Juventud Sindical de la CGT Córdoba llevó adelante una olla popular bajo la consigna “Todas y Todos somos trabajadores”, con el objetivo de acompañar a quienes desarrollan tareas en condiciones precarias dentro de plataformas digitales y servicios informales de transporte.
La actividad se realizó en inmediaciones de Plaza España, uno de los puntos de mayor concentración de repartidores y trabajadores de aplicaciones en la ciudad de Córdoba. Allí, jóvenes dirigentes gremiales compartieron una cena comunitaria, generaron espacios de diálogo y escucharon testimonios sobre la realidad cotidiana del sector.
Desde la organización señalaron que el crecimiento del trabajo en aplicaciones expone una de las caras más visibles del nuevo mercado laboral: extensas jornadas, ingresos variables, ausencia de cobertura médica, sin vacaciones pagas, sin aportes jubilatorios y sin garantías mínimas de seguridad laboral.
El reclamo tuvo además una clara lectura política. Los referentes sindicales advirtieron que las reformas impulsadas por el Gobierno nacional profundizan la flexibilización del empleo, debilitan la negociación colectiva y consolidan esquemas donde el trabajador queda librado a la lógica del mercado sin protección estatal.
En ese marco, remarcaron que detrás del discurso de modernización y emprendedurismo muchas veces se esconde una transferencia de riesgos hacia quienes trabajan. El repartidor pone la moto, el celular, el combustible, el tiempo y hasta su integridad física, mientras las plataformas maximizan ganancias sin asumir responsabilidades laborales.
La elección de la fecha tampoco fue casual. A horas de un nuevo 1° de Mayo, la Juventud Sindical buscó enlazar las luchas históricas del movimiento obrero con los desafíos actuales del trabajo fragmentado, digitalizado y sin representación formal.



Participaron jóvenes representantes de distintos gremios cordobeses, quienes coincidieron en la necesidad de aggiornar la agenda sindical para incorporar a trabajadores que hoy quedan fuera de los convenios tradicionales y muchas veces invisibilizados por el sistema.
La actividad también mostró un intento de renovación dentro del sindicalismo local: nuevas generaciones gremiales que buscan intervenir en debates contemporáneos como plataformas digitales, economía popular, informalidad juvenil y pérdida de derechos laborales.
En un contexto de caída del salario real, aumento del desempleo y expansión de trabajos inestables, el mensaje fue directo: no importa la modalidad de contratación ni la app que medie el vínculo, quien trabaja merece derechos.
La olla popular fue mucho más que un gesto solidario. Fue una señal política de la Juventud Sindical cordobesa: si el futuro del empleo viene sin derechos, la discusión sindical recién empieza.



