Científicos descubrieron que la Tierra habría “devorado” un planeta para crear la Luna

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Una de las teorías más aceptadas sobre el origen de nuestro satélite natural sostiene que un planeta del tamaño de Marte chocó contra la Tierra primitiva hace miles de millones de años. De ese impacto surgió la Luna.

El origen de la Luna sigue siendo uno de los grandes enigmas de la astronomía. Sin embargo, numerosos estudios científicos apuntan a una explicación cada vez más sólida: nuestro satélite se habría formado tras un gigantesco choque entre la joven Tierra y otro cuerpo planetario en los primeros tiempos del sistema solar.

Según esta hipótesis, conocida como “teoría del gran impacto”, hace aproximadamente 4.500 millones de años un protoplaneta del tamaño de Marte —bautizado por los científicos como Theia— colisionó contra la Tierra cuando ambos cuerpos todavía se estaban formando.

La colisión fue tan violenta que destruyó al planeta impactador y expulsó enormes cantidades de roca fundida y vapor hacia el espacio. Con el paso del tiempo, ese material quedó atrapado por la gravedad terrestre y comenzó a agruparse en órbita hasta formar lo que hoy conocemos como la Luna.

Un choque que cambió para siempre la historia del planeta

En los primeros millones de años del sistema solar, los planetas todavía estaban creciendo y era común que se produjeran impactos entre grandes cuerpos celestes. La Tierra primitiva era un mundo muy distinto al actual: estaba parcialmente fundida y sufría constantes colisiones con asteroides y embriones planetarios.

En ese escenario caótico apareció Theia, un objeto rocoso que habría tenido un tamaño similar al de Marte. Cuando ambos mundos se encontraron en una trayectoria de colisión, el impacto liberó una energía gigantesca que modificó completamente la estructura de la Tierra y expulsó material al espacio.

Los científicos creen que gran parte de ese material provenía del propio planeta impactador, aunque también incluía fragmentos del manto terrestre. Al enfriarse y reunirse en órbita, esos restos se fusionaron para formar la Luna.

Evidencias escondidas dentro de la Tierra

Durante décadas, los investigadores se preguntaron qué ocurrió con los restos de Theia tras la colisión. Estudios recientes sugieren que parte de ese antiguo planeta podría seguir oculto en el interior de la Tierra.

Algunos análisis geofísicos detectaron enormes estructuras rocosas en lo profundo del manto terrestre que podrían ser fragmentos del planeta impactador que se hundieron tras el choque.

Estos hallazgos ayudan a explicar por qué la composición química de la Tierra y la Luna es tan parecida, algo que durante años fue uno de los principales desafíos para confirmar la teoría del gran impacto.

Nuevos estudios buscan reconstruir el origen del planeta perdido

Investigaciones recientes también analizaron isótopos presentes en rocas lunares y terrestres para reconstruir la historia de Theia. Los resultados sugieren que este protoplaneta se habría formado en una región cercana al Sol, dentro del mismo entorno donde nació la Tierra.

Esta similitud en el origen podría explicar por qué ambos cuerpos comparten características químicas muy parecidas, algo que durante mucho tiempo desconcertó a los científicos.

Un evento clave para que exista la vida

El impacto que dio origen a la Luna no solo creó nuestro satélite natural. También pudo haber influido en el desarrollo de la vida en la Tierra.

La presencia de la Luna estabiliza la inclinación del planeta, regula las mareas y contribuye a mantener condiciones climáticas relativamente estables a lo largo del tiempo. Sin ese antiguo choque planetario, la evolución de la Tierra podría haber sido muy diferente.

Por eso, aunque ocurrió hace miles de millones de años, aquel evento cósmico sigue siendo considerado uno de los momentos más importantes en la historia del planeta.

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