Un trabajador de Lácteos Verónica rompió en llanto en vivo tras el recorte del 50% de su salario

Economia Argentina
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La profunda crisis que atraviesa la industria láctea argentina volvió a quedar expuesta públicamente luego de que un empleado de la empresa Lácteos Verónica se quebrara en vivo durante una entrevista radial al contar la dramática situación que viven él y decenas de compañeros tras la reducción de sus salarios.

El trabajador, identificado como Ramón Mendoza, relató su experiencia durante una conversación con el periodista Gustavo Sylvestre en Radio 10. Con la voz entrecortada, explicó que la empresa envió telegramas a los operarios de su planta ubicada en Boulogne, en el conurbano bonaerense, informándoles que deberán reducir su jornada laboral a solo cuatro horas diarias y que durante al menos 60 días cobrarán apenas la mitad de su salario habitual.

Según denunció el propio trabajador, la medida llega en un contexto de fuertes incumplimientos salariales. Los empleados aseguran que la empresa ya les adeuda el pago del aguinaldo y varios meses de sueldo. En medio de esa situación, Mendoza contó que recientemente recibieron un depósito de apenas 58 mil pesos, una cifra que calificó como simbólica frente a las necesidades de las familias que dependen de esos ingresos.

La situación afecta al menos a 52 trabajadores que continúan en actividad en esa planta, aunque el número de afectados podría ser mayor si se tienen en cuenta las otras instalaciones que la compañía posee en la provincia de Santa Fe. En esas plantas, la producción se encuentra prácticamente paralizada desde hace más de dos meses debido a la falta de materia prima, lo que profundiza la incertidumbre laboral.

Durante la entrevista, el operario recordó que hasta hace poco más de un año la empresa atravesaba una etapa completamente distinta. Según relató, las ventas eran tan altas que los trabajadores debían realizar jornadas extendidas y no daban abasto para cumplir con la demanda. Sin embargo, el escenario cambió abruptamente y ahora muchos temen por la continuidad de sus puestos de trabajo.

El testimonio del empleado reflejó el impacto humano de la crisis. Entre lágrimas, explicó que tiene tres hijos y que, como muchos de sus compañeros, solo quiere poder seguir trabajando para sostener a su familia. También advirtió que el deterioro del consumo y el aumento del costo de vida hacen cada vez más difícil mantener los hogares.

El caso volvió a poner en debate la situación de la industria nacional y las dificultades que atraviesan distintos sectores productivos del país, especialmente aquellos vinculados a la producción de alimentos. Mientras tanto, los trabajadores esperan que se encuentre una solución que permita normalizar la actividad de la empresa y garantizar el pago de los salarios adeudados.

Fuente: Minuto Uno

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