Una de las trampas del sistema es reducir el debate político a la cuestión económica. Frente a la necesidad de trabajo, vivienda, salud, educación se antepone la dificultad financiera, como si la política dependiera de la partida presupuestaria y no al revés. Así resigna a la militancia al “no hay plata”.
Porque no es un invento del buche Milei, ya antes cuando La Social 21 planteaba el plan naval, el plan ferroviario, el plan de vivienda, el plan de industria liviana, etc, para alcanzar el pleno empleo, se la contraponía con “¿y de dónde van a sacar la guita?”, operando a favor del sistema, subordinando la política a la moneda. Lo que falta en Argentina no es plata, sino trabajo. Luego de la industrialización + pleno empleo de Juan Perón y el posterior golpe militar que impuso el modelo liberal, aparecen en 1980 los primeros datos de desocupación alcanzando al 2% de la Población Económicamente Activa.
El 20% era trabajo en negro y el 78% restante, trabajo registrado o en blanco. La destrucción del empleo que comenzó con el terrorismo de estado continuó en democracia, alternando entre gobiernos ortodoxos liberales y progresistas keynesianos. El liberalismo de Menem, con la privatización del Estado Empresario y la flexibilización laboral, empeoró las estadísticas. Tomando de ejemplo el año 1995 el desempleo creció al 18%, el trabajo en negro 32% y el trabajo en blanco cayó al 50%. Los subsiguientes gobiernos mantuvieron las privatizaciones y la flexibilización laboral sosteniendo una desocupación crónica con tendencia al alza. La debacle se “palió” durante el kirchnerismo, el año que arroja los mejores índices fue el 2011: 7% de desocupados, 34% de trabajo en negro, 48% de trabajo en blanco y 11% de planes sociales.
Como se puede ver, los números son iguales o peores al menemismo, con la diferencia en la desocupación que es canjeada por planes sociales para “contener la pobreza” y evitar el estallido. Actualmente el 8% de la población económicamente activa es desocupada, el 40% trabajadores en negro, el 12% sobrevive con planes sociales y apenas el 40% tiene trabajo en blanco. Es decir, desde 1980 para acá el trabajo registrado se redujo a la mitad y lo que sí creció en la Argentina fue la desocupación y la precarización, sumando -entre desocupados, trabajo ilegal y planes- un 60% de la PEA que no aporta un solo centavo para jubilaciones. El sistema de previsión social en la Argentina es solidario.
A través de los aportes salariales y las contribuciones patronales todos los que trabajan sostienen a los que no lo hacen. Lo cierto es que la sistemática reducción del trabajo hace que cada vez sea menor la población que sostiene y mayor la cantidad de personas a mantener, porque, en nuestro país no solo no trabajan niños y viejos, a ellos hay que sumarles desocupados, trabajadores en negro -que sí trabajan pero no aportan- y planes sociales. Con lo cual, tomando los actuales índices ya mencionados, hoy en nuestro país apenas el 40% de la Población Económicamente Activa con trabajo en blanco sostiene en sus espaldas al 60% restante (desocupados, trabajadores en negro y planes sociales) + niños + viejos. A esto le llamamos Carga Social y actualmente es equivalente a un 165% cuando debería ser 75% sosteniendo solo a niños y viejos. Es decir, más del doble de la carga hoy recae sobre las espaldas de los trabajadores registrados.
Para subsanar este déficit el sistema sube impuestos – aumentando el IVA- o inventa recursos financieros como el FGS (Fondo de Garantía de Sustentabilidad), cualquier cosa menos crear trabajo o legalizar a los trabajadores ilegales, que es el mayor problema, la carga más alta a sostener. Sin embargo, blanquear a esa masa de trabajadores en negro (40% de la PEA) no cuesta más que el 5,08% de la facturación patronal. No mueve el amperímetro económicamente, no representa una diferencia considerable a lo que actualmente paga el patrón,si no se hace es porque hay interés político de que sigan en negro.
Veamos un ejemplo… Considerando la Ley del Tercio que explica La Social 21, que dice que la estructura del precio -de cualquier actividad- se compone por el 33% costo + 33% impuesto + 33% ganancia = 100% precio, y tomando de ejemplo la actividad más mano de obra intensiva, como la industria de la construcción que implica aproximadamente el 55% solo del costo para pago de mano de obra, resulta que pagar sueldos a obreros de la construcción representa el 18,15% del precio. Si ahora tomamos el total de contribuciones patronales1 : 16% jubilación + 2% PAMI + 6% obra social + 1,5% Fondo Nacional de Empleo + 0,3% seguro de vida + 2% ART = 28%, significa que el empleador debería pagar 28% más, arriba del salario en negro. La Social 21 contacto@lasocial21.com 11-6133-6944 / 11-5161-1329 Es decir, blanquear al trabajador, al empresario le significa aumentar la masa salarial de la obra en construcción 1,28 veces. Entonces, la mano de obra en blanco es: 1,28 x 18,15% = 23,23% del precio. Calculando ahora la diferencia entre lo que el empresario debería pagar en blanco -con contribuciones- y lo que efectivamente paga en negro es: 23,23% blanco – 18,15% negro = 5,08% del precio.
En otras palabras, bastaría un incremento del 5,08% en el precio para tener a todo el personal en blanco. Pero esto es el techo, porque todo otro rubro de actividad es menos mano de obra intensiva y, por lo tanto, la incidencia es inferior. Entonces, es insignificante el costo que representa legalizar a todos los trabajadores y generar ingresos fiscales al estado, no lo hacen porque una masa obrera disciplinada por la desocupación y la precarización es fácilmente manipulable. No es la guita el problema, sino el poder. El sistema necesita una tasa natural de desempleo y la mitad de la economía en negro para oprimir al pueblo y dominarlo políticamente. Porque en este país la clase obrera fue un sujeto político que amenazó al capitalismo alcanzando el pleno empleo y discutiendo la plusvalía en los directorios ejecutivos de las empresas del estado, a través de los directores obreros y gracias a la democracia participativa. Como queda demostrado, es el trabajo legal, estable y seguro la solución. No solo garantiza los derechos sociales de los trabajadores, sino que, al duplicar los aportes que genera la población económicamente activa, aumenta la recaudación del sistema previsional permitiendo un incremento en las jubilaciones.
Recordemos que hoy solo el 40% de la PEA aporta para jubilaciones, si a eso le sumamos el blanqueo de los no registrados alcanzaríamos el 80% de la PEA poniendo a la caja común de nuestros viejos. En ese sentido, si avanzamos hacia el plan de pleno empleo y erradicamos la desocupación + planes sociales y le damos trabajo a todo nuestro pueblo llegamos al 100% de la PEA aportando al sistema solidario. Para un proyecto de liberación la desocupación es un flagelo inaceptable que oprime el desarrollo espiritual del pueblo y lastima la economía nacional achicando su productividad. Se fundamenta en la sentencia filosófica que reza “donde hay una necesidad nace un derecho” y se complementa con “cada quien debe producir al menos lo que consume”. He ahí, el equilibrio del trabajo como derecho y deber. Con el 100% de la PEA con trabajo genuino la jubilación no será un problema ya que la carga a sostener se achica sensiblemente: viejos Supra 60 = 9 millones de viejos = 0,34 PEA 26 millones de trabajadores ➔Por lo tanto, con pleno empleo deberemos mantener 34 viejos cada 100 trabajadores activos. “Lo simple promete éxito”, decía Perón y es el equivalente inverso a “quien te habla en difícil te quiere cagar”. Por supuesto que es imposible imaginar esto desde el posibilismo miserable que nos ofrece este sistema.
Es necesario afirmar que es posible llegar al pleno empleo mediante las Sociedades y Corporaciones del Estado como empresas terminales estratégicas y las PyMEs como proveedoras periféricas -Argentina ya lo hizo en 1974/75-. A partir del ordenamiento que permite el trabajo la PEA entonces estará compuesta por la población entre los 16 años -nadie trabaja antes- hasta los 60 años -nadie trabaja después- y la sobrevida se podrá extender hasta los 80 años -Cuba ya lo logró-. Así el Pueblo crece 16 años, trabaja 44, y descansa 20, haciendo posible pagar el 100% del sueldo del activo a cada jubilado -Argentina ya lo hizo al 82%-. Siguiendo con las afirmaciones, es posible recuperar para la Patria las rentas financieras y del comercio exterior. Argentina ya lo hizo con el IAPI en los ‘40s y ‘50s, y parcialmente en los ‘70s con la nacionalización de los depósitos. Pero nada de esto es posible dentro de las perspectivas capitalistas de los proyectos de gobernabilidad de la colonia, ni con los ortodoxos liberales ni con los progresistas keynesianos. Hace falta volver a San Martín, Rosas, Yrigoyen, Perón en clave Social XXI. Inventamos o erramos, la suerte ya está echada.
Por Barbara Solernou



