(La Plata, 14 de noviembre de 1919 – Buenos Aires, 19 de septiembre de 1968)
J. W. Cooke nació en La Plata, en el seno de una familia radical, de origen irlandesa y admiradora del Imperio Británico. Sin embargo, su padre (homónimo) fue uno de los primeros dirigentes yrigoyenistas que estrecharon filas con el coronel Perón. A mediados de los años 40, Cooke pasó de ser un demócrata con cierto tinte liberal a asumirse como un nacionalista democrático.
Militaría durante sus años universitarios, mientras estudiaba Derecho en la Universidad Nacional de La Plata, formó parte de la Unión Universitaria Intransigente. Se recibió de abogado en 1943, el 17 de octubre de 1945 estuvo en la Plaza de Mayo, como uno más entre la multitud. Fue elegido diputado por el peronismo con tan sólo 25 años para el período 1946-1952. Cooke consideraba que el peronismo debía transformarse en un movimiento revolucionario, y criticaba a la denominada burocracia sindical, brazo fuerte del peronismo ortodoxo, que había crecido mucho entre 1946 y 1955. En el Congreso de la Nación Argentina fue presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, de la Comisión Redactora del Código Aeronáutico y de la Comisión de Protección de los Derechos Intelectuales.4
A principios de 1951, y a instancias de Eva Perón, el presidente decidió el cierre del periódico La Prensa: el diario pertenecía a la familia terrateniente de los Gainza-Paz, y su crítica a las políticas de Perón se remontaba a sus inicios como Secretario de Trabajo del gobierno de Edelmiro Farrell. Cooke, en su rol de diputado peronista, fue seleccionado por Perón para defender en el Congreso el cierre de La Prensa. En su discurso acusó al diario de ser el vocero de una gran coalición oligárquica entre los terratenientes, los empresarios del Puerto de Buenos Aires y la United Fruit Company, que conspiraba para realizar un golpe de Estado contra el gobierno. El tono antiimperialista del discurso de Cooke llevó a que el peronista ortodoxo Raúl Apold lo acusara de comunista.567

En el ámbito universitario, fue profesor titular de Economía Política en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires entre 1946 y 1955.
Luego de 1955, cuando Juan Domingo Perón debió exiliarse a causa de la Revolución Libertadora, designó a Cooke como su representante en la Argentina y principal líder de la resistencia peronista entre 1955 y 1959 (año en que Cooke debió exiliarse en Cuba), mediante una carta en la que escribió:
Al Dr. John William Cooke
Por la presente autorizo al compañero doctor Don John William Cooke, actualmente preso por cumplir con su deber de peronista, para que asuma mi representación en todo acto o acción política. En este concepto su decisión será mi decisión y su palabra la mía.
En él reconozco al único jefe que tiene mi mandato para presidir a la totalidad de las fuerzas peronistas organizadas en el país y en el extranjero y sus decisiones tienen el mismo valor que las mías.
En caso de fallecimiento, delego en el doctor don John William Cooke el mando del movimiento.
En Caracas, a 2 días de noviembre de 1956. Juan Perón.
El 20 de septiembre de 1956 fue arrestado en la casa de su amigo José María Rosa. Pese a estar en prisión hasta marzo de 1957, participó activamente en la organización de los distintos grupos protagonistas de la resistencia peronista. En marzo de 1957 Cooke escapó de manera espectacular de la prisión de Río Gallegos, en compañía de otros detenidos peronistas como Jorge Antonio, Héctor José Cámpora y José Espejo, y se instaló en Chile.
Para las elecciones de 1958 Cooke fue uno de los arquitectos, junto a Rogelio Frigerio, del acuerdo Perón-Frondizi, donde el peronismo comprometía su apoyo electoral al líder de la UCRI a cambio del levantamiento de la proscripción lo que permitió la victoria electoral de la formula Arturo Frondizi- Alejandro Gomez por el 45% de los votos.
En 1960 se encuentra en Cuba defendiendo la Revolución Cubana. El 17 de abril de 1961, codo a codo con los revolucionarios cubanos, pelea en la invasión de Bahía de Cochinos. Vivirá entre Cuba y la Argentina hasta 1968, manteniendo una profusa correspondencia con el general Perón (editada en varios volúmenes). Cooke entra en contacto con el Che Guevara radicalizando su pensamiento político y propiciando la vía guerrillera para la revolución argentina. Su particularidad es que bajo la caracterización de que “el peronismo es el fenómeno maldito del país burgués” porque representaba las aspiraciones de la clase obrera, intolerables para el régimen capitalista. Para Cooke se trataba de superar a la burocracia peronista y obligar a Perón a sumarse al torrente revolucionario: “lo que llamamos ‘burocracia peronista’ es, en síntesis, una capa dirigente que opera con los mismos valores del enemigo y es incapaz, por lo tanto, de conducir a las bases a la toma del poder, sin lo cual no hay salida ni para las clases trabajadoras ni para el país, pues ya hemos entrado en una etapa en que no hay nacionalismo burgués sino que revolución social y liberación nacional no son objetivos diferenciabas sino dos aspectos de un mismo proceso indivisible”.
John William Cooke murió de cáncer en 1968 en el Hospital de Clínicas de la Ciudad de Buenos Aires. El 26 de septiembre de 2014 sus cenizas fueron esparcidas al Río de la Plata, tal como era su voluntad.
or Alejandro Franchini



