Es conmovedor la pasión despertada en muchos lideres nacionales y provinciales, muy poquitos habituados a conmemorar en sus prácticas militantes y de gestión su próxima sentida evocación, preparándose para dar catedra sobre el General Perón.
Por tratar de exponerse como los mayores o las mayores peronistas que aún sobreviven al despiadado simulacro de reformadores líquidos y de liberales tóxicos que hoy imperan, a esta altura del siglo 21, montaran mañana diversas escenificaciones procurando usufructuar la imagen histórica del General, su obra de gobierno, el prestigio de sus logros, discursos y doctrina, legado como tesoro infinito dejado en herencia inconfundible a sus hijas e hijos más queridos, el glorioso pueblo argentino, sus trabajadores y trabajadoras, no a la voracidad de su clase o burocracia política, pero si, a su abnegada y desprendida militancia.
Los que cuando gobiernan descartan a Perón y lo suplantan o subordinan como escritor y caudillo menor y ya pasado de moda, a Keynes, Laclau, los escribas de la posmodernidad, los auspiciantes de la adaptación a la espectacularizaciòn de la política y la modernización gerencial de lo político, hoy en el llano, especulando con todo lo que tienen a mano o el calendario nacional les pone a disposición, demostrarán mañana, más que nunca, lo putrefacto que aún esta el Movimiento Nacional, Popular y Revolucionario Peronista. No por su pueblo, sino, por su dirigencia. No por sus militantes sinceros y generosos. Por sus lideres capitalistas, auxiliares de distintas terminales del imperio, y peones, alfiles o torres, de la oligarquía local.
¿Cuánta saliva en vano se consumirá mañana para tratar de capitalizar el prestigio perdurable del eterno General que por siempre se atesorará en el corazón de los humildes y su pueblo trabajador?
Hablan de iniciativas de unidad, de la búsqueda de la unidad de concepción, de un consenso en la planificación de un programa, de un tibio acercamiento a lo trazado por el Manual de Conducción Política y la actualización consistente y coherente con las coordenadas propuestas en el Modelo Argentino para el desarrollo Nacional. Habrá que verlos caminar a este puñado de patitos sin filas para ver si otra vez no la cagan a coro. Porque el pueblo los mira y sabe que les gusta más la plata y los privilegios y placeres del poder, que jugarse entero en las transformaciones estructurales, como lo hicieron Perón y Evita, que liberen a la patria del saqueo y la pobreza y que consagren y concreten la felicidad del pueblo y la grandeza de la nación.
Hay que hacerles sentir que los estamos mirando de reojo, de costeleta y apiolados de sus mañas, trampas y deslealtades. Que a la vuelta de la esquina esta la hora del escarmiento. Que si son honestos serán invencibles y poderosos. No por ellos y ellas, ni para sus intereses y ambiciones, sino, para los objetivos impostergables del sufrido y cien veces traicionado pueblo argentino.
Por Rodrigo de Unquillo



