Seis meses de gobierno y están llevando al país a una situación insostenible porque entraron como un elefante en un bazar.
Pareciera que la única preocupación del topo fuera detener la inflación pero lo hace a costa de miles de cesantías en la administración pública y organismos descentralizados y también provocando el cierre de miles de PIMES y hasta de fábricas que consideramos históricas.
Ante la caída en las compras, el dólar continuó subiendo al mismo ritmo que los precios de los alimentos y más aún, con el innegable negocio de los laboratorios que llevaron los medicamentos a precios exorbitantes.
Y así continuará mientras existan empresarios argentinos y extranjeros que sólo piensan en aumentar desproporcionalmente sus ganancias. !Pensar que si llevaran preso a uno sólo de ellos -que se consideran intocables-, muchos mitos se derrumbarían, pero no se atreven a hacerlo. Lástima de jueces sin dignidad, gran parte de los cuales son corruptos!
Argentina no es igual al resto de los países, tiene su idiosincracia y no se le puede trasplantar teorías que tuvieron relativo éxito en otros países. Al argentino no le importa tanto la inflación como que sus sueldos les alcancen para hacer frente a sus necesidades. En el primer lugar aparecen otros problemas.
La ley de bases abreviada ya está en Diputados y esta Cámara insistirá en su dictamen o bien realizará modificaciones de acuerdo con el Senado o las propias que determine. Lamentablemente se sancionará como ley una herramienta que el topo utilizará para seguir destruyendo la Argentina con la complicidad de legisladores de ambas Cámaras, entre ellos también, algunos que se denominan así mismo como peronistas.
Aparece en la escena el decreto 585/24, por el que se modifica la ley de Ministerios, creándose el de Desregulación y Transformación del Estado y, por decreto 586/24, se designa como Ministro a Federico Adolfo Sturzenegger. Destacamos que se le asignan a este personaje, funciones de superministro a pesar de haber sido eliminado 2 veces de sus cargos anteriores por sus reiterados fracasos. Si embargo, en este momento, el topo, entre muchas otras, le asigna facultades tales como:
Desregular la economía y reformar el Estado, eliminar tareas innecesarias, duplicados y/u obsoletas; definir y monitorear temas vinculados a la simplificación de trámites y procesos de la administración pública y organismos descentralizados; en lo relativo a estándares internacionales, simplificación y desburocratización de trámites y procesos en el sector público, eliminar cargas burocráticas, disminuir los costos del sector privado, etcra. etcra.
La mayor parte de estas atribuciones ya se conocieron a partir de 1966 en que se asignó a la Dirección General de Organización y Métodos la tarea para que sus Analistas -que actuaban ya dentro de cada repartición-, fueran enviados a cada ministerio para estudiar su misión y funciones, detectar superposiciones y para sugerir su eliminación. Los resultados fueron importantes ya que muchos agentes fueron transferidos para realizar otras funciones pero también otros terminaron siendo declarados prescindibles.
Pero la administración siguió su vida y a medida que creció la población, también aumentaron sus demandas debiendo ser satisfechas, en parte, por el Estado. Fue creciendo, por lo tanto, el árbol estatal, con la aparición de nuevas entidades y abarcando mayores funciones.
A Sturzenegger también le pasará lo mismo. Tarde o temprano, más allá de su enfrentamiento con Caputo y seguramente con el Jefe de Gabinete, deberá retirarse por tercera vez de la administración pública. Destino de una muerte anunciada.
Los cambios en la vida de las comunidades deben realizarse “todo en su medida y armoniosamente”. Los desastres que ya padecemos provocados por un conjunto de ignorantes, malas personas y vaciadores de todos los bienes de los argentinos, sólo traen hambre y mucho dolor.
Todo esto tiene culpables. Y hasta aquí hemos llegado con tanta traición los peronistas. Es momento en que debemos unirnos y organizar el Movimiento Peronista. No podemos aceptar en nuestras filas a tamaños traidores que esgrimen como argumentos que votan afirmativamente para el bien de sus provincias cuando en realidad lo hacen por sus beneficios personales.
No hay más lugar para los que actúan en contra de los trabajadores, de los jubilados, de los niños, de los docentes, de los discapacitados, en fin, contra todos los argentinos.
Los peronistas no debemos escuchar los cantos de sirena de quienes dicen representarnos y no debemos permitir que lleguen a la conducción a estos sectores que actúan a espaldas del pueblo, sin hacer absolutamente nada por nadie, salvo actos corruptos, los cuales serán señalados indefectiblemente.
La Doctrina Peronista es nuestra sagrada biblia, a la que hay que respetar al igual que a nuestros inigualables líderes, el Tte. Gral. Perón y la compañera Evita.
Elena Marta Curone
martacurone17@gmail.com



