Plantium y Gentec paralizaron sus operaciones en Villa Constitución en medio de una profunda crisis financiera. La caída de las ventas, las deudas de sus clientes y los problemas de liquidez dejaron a 84 trabajadores despedidos directamente en esa planta, mientras que el número total de desvinculaciones supera el centenar. El propietario busca reabrir con una estructura mucho más reducida.
La crisis de la industria argentina sumó un nuevo capítulo con el cierre temporal de la planta de Plantium y Gentec en Villa Constitución, provincia de Santa Fe. Las empresas, dedicadas al desarrollo de tecnología para el sector agropecuario, interrumpieron sus operaciones y avanzaron con despidos que afectaron directamente a 84 trabajadores del establecimiento. Si se contabilizan las desvinculaciones en otras dependencias y los retiros voluntarios, el número de personas afectadas supera el centenar. La decisión se conoció cuando los empleados llegaron a la fábrica y encontraron las instalaciones cerradas.
Plantium y Gentec desarrollan soluciones tecnológicas destinadas a la agricultura de precisión, entre ellas monitores de siembra, pilotos automáticos, sistemas de guiado y equipamiento para mejorar la eficiencia de las tareas rurales. La compañía había construido una trayectoria vinculada con la innovación y el desarrollo tecnológico aplicado al campo argentino. Sin embargo, la combinación de menores ventas, dificultades para cobrarles a sus clientes y acumulación de obligaciones financieras terminó comprometiendo la continuidad de las operaciones. Su propietario, Jorge Gentili, reconoció públicamente que la situación llegó a un punto límite: “No vendíamos la cantidad que necesitábamos. Llegué a un límite que no puedo más. Ya no puedo seguir”.
Uno de los principales problemas financieros de las firmas está relacionado con las deudas acumuladas por sus propios clientes. Según explicó Gentili, las compañías enfrentaban un pasivo cercano a los 500 millones de pesos entre cheques rechazados y saldos impagos en cuentas corrientes. Entre las empresas mencionadas aparecen fabricantes de maquinaria agrícola como Metalfor, Pauny y AGCO, cuya situación comercial repercutió sobre la actividad de Gentec. La falta de cobranzas redujo la liquidez necesaria para sostener la producción, pagar salarios y afrontar los compromisos operativos.
La caída de la demanda también tuvo un papel central en el deterioro de la empresa. Gentili había depositado expectativas en las principales exposiciones agropecuarias del país, como Expoagro y Agroactiva, con la esperanza de recuperar ventas y mejorar los ingresos. Sin embargo, los resultados comerciales no alcanzaron para revertir la situación. El empresario continuó recurriendo al endeudamiento para sostener la actividad, pero la falta de recuperación del mercado terminó agotando esa posibilidad. También reconoció que intentó vender las compañías y buscar nuevos inversores, incluidos grupos internacionales, aunque las negociaciones no prosperaron.
El conflicto tuvo además consecuencias directas sobre las condiciones laborales. Durante los meses previos al cierre, los trabajadores venían cobrando sus salarios de manera fraccionada, mientras la empresa intentaba reducir su estructura mediante acuerdos de retiros voluntarios. Según el representante sindical Fulvio Monti, las negociaciones contemplaban alternativas para disminuir la cantidad de empleados, pero se interrumpieron cuando los trabajadores tomaron conocimiento de que se estaban preparando los telegramas de despido. Desde el gremio cuestionaron que las desvinculaciones se concretaran sin garantías sobre el pago de las indemnizaciones correspondientes.
La situación también puso en discusión las dificultades que atraviesa el entramado industrial vinculado con el agro. Aunque la actividad primaria puede mostrar buenos resultados en términos de cosechas y exportaciones, esos indicadores no necesariamente se traducen en mayores ventas para los fabricantes nacionales de maquinaria y tecnología. La menor capacidad de inversión de los productores, las dificultades financieras de las empresas compradoras y la competencia de productos importados aparecen entre los factores señalados por empresarios y representantes sindicales. En particular, desde el gremio advirtieron sobre la diferencia de precios entre algunos equipos nacionales y los importados desde China, que presionan sobre la producción local.
El impacto de la crisis no se limita a Plantium y Gentec. La retracción también alcanza a fabricantes de maquinaria agrícola y empresas proveedoras de componentes en Santa Fe y Córdoba. En ese contexto, el ministro de Desarrollo Productivo santafesino, Gustavo Puccini, reconoció las dificultades que enfrentan las industrias para sostener sus operaciones, en un escenario de consumo debilitado, costos elevados y problemas de financiamiento. El funcionario señaló que la provincia busca acompañar al sector productivo mediante herramientas de crédito y acuerdos con entidades bancarias, aunque el panorama continúa siendo complejo para numerosas empresas.
Pese al cierre, Gentili manifestó su intención de reorganizar las compañías y eventualmente retomar la actividad con una plantilla de entre 60 y 70 trabajadores. Sin embargo, reconoció que actualmente no cuenta con los recursos necesarios para afrontar las indemnizaciones de todos los empleados desvinculados. El sindicato, por su parte, reclama que se garanticen los derechos laborales y que se cumplan las obligaciones pendientes. El caso expone una doble preocupación: la pérdida de más de un centenar de puestos de trabajo y el retroceso de una empresa dedicada al desarrollo tecnológico nacional para el sector agropecuario, en medio de una crisis que vuelve a poner bajo presión a la industria argentina.
Fuente: Primereando



