El secretario de Estado estadounidense se reunió con Oliver Blanco, recientemente designado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez. El encuentro abordó reformas institucionales para preparar futuras elecciones, la reconciliación política y la cooperación bilateral, en un escenario marcado por la intervención estadounidense que terminó con la captura de Nicolás Maduro.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, recibió el lunes 2 de noviembre en Washington al nuevo canciller de Venezuela, Oliver Blanco, en una reunión que marca un nuevo capítulo en las relaciones diplomáticas entre ambos países. El encuentro se desarrolló en la sede del Departamento de Estado y constituyó el primer contacto de este nivel entre los responsables de las diplomacias estadounidense y venezolana desde el restablecimiento de las relaciones bilaterales, luego de la operación militar estadounidense que terminó con la captura del expresidente Nicolás Maduro en enero de 2026.
Blanco fue designado ministro de Relaciones Exteriores por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, en reemplazo de Félix Plasencia, quien pasó a ocupar funciones en la estructura internacional de la Presidencia. Hasta su nombramiento, el nuevo canciller se desempeñaba como viceministro de Exteriores. Su llegada a Washington se produce en un momento de acercamiento entre las autoridades venezolanas y la administración de Donald Trump, después de meses de enfrentamientos políticos y de una intervención militar que modificó profundamente el escenario institucional del país sudamericano.
De acuerdo con la información difundida por el Departamento de Estado estadounidense, Rubio y Blanco conversaron sobre los avances de las negociaciones de reconciliación impulsadas por Venezuela y las reformas institucionales necesarias para establecer las condiciones de futuras elecciones libres, justas y creíbles. La agenda también incluyó la situación de los presos políticos y la necesidad de avanzar en medidas que permitan reorganizar el sistema electoral venezolano. Tras la reunión, ambos funcionarios no realizaron declaraciones públicas ante los periodistas.
El acercamiento diplomático se desarrolla en el marco de una hoja de ruta que busca modificar organismos centrales del sistema político venezolano, entre ellos las instituciones electorales y judiciales. La administración estadounidense sostiene que la infraestructura electoral del país necesita cambios antes de que puedan celebrarse comicios que considere legítimos. Según reportes de prensa, las negociaciones incluyen al Gobierno encabezado por Rodríguez y a sectores de la oposición, aunque no todos los espacios opositores participan del proceso. La posibilidad de celebrar elecciones presidenciales durante 2027 aparece como uno de los objetivos planteados en las conversaciones.
La reunión también se produjo después de que Rodríguez anunciara que Venezuela celebrará las elecciones previstas en su Constitución, aunque sin precisar fechas ni establecer un calendario concreto. La dirigente asumió la conducción del Ejecutivo tras la captura de Maduro y comenzó a gobernar bajo una fuerte influencia de Washington. En paralelo, el Gobierno venezolano avanzó en acuerdos económicos y energéticos con empresas interesadas en operar en el país, especialmente en los sectores petrolero y gasífero, con el respaldo de la administración estadounidense.
Además del encuentro con Rubio, Oliver Blanco mantuvo conversaciones con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent. Según informó el Departamento del Tesoro, ambos abordaron la posibilidad de impulsar la producción energética venezolana y atraer nuevas inversiones. El intercambio refleja que la agenda bilateral no se limita a la reorganización política y electoral, sino que también incluye intereses económicos estratégicos, en particular el acceso a los recursos energéticos de Venezuela y las condiciones para la participación de compañías internacionales en ese mercado.
El proceso se desarrolla en un contexto de fuertes controversias sobre la intervención militar estadounidense de enero. La operación que terminó con la captura de Maduro y su traslado a Nueva York fue cuestionada por organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sostuvo que la intervención vulneró el derecho internacional. Al mismo tiempo, sectores críticos de la política de Washington advierten sobre los intereses económicos vinculados con el petróleo venezolano y cuestionan el papel que Estados Unidos pretende desempeñar en la reorganización política del país.
En este escenario, la reunión entre Rubio y Blanco representa un paso concreto en la relación entre Washington y el Gobierno de Delcy Rodríguez, pero deja abiertos interrogantes sobre el futuro institucional de Venezuela, la participación de todas las fuerzas políticas y las condiciones en las que se desarrollará una eventual convocatoria electoral. Mientras Estados Unidos impulsa reformas y mantiene una influencia directa sobre el proceso, las autoridades venezolanas buscan avanzar en la normalización de los vínculos diplomáticos y económicos. El alcance de ese acercamiento y el grado de autonomía con el que podrá desarrollarse la transición política serán aspectos centrales de los próximos meses.
Fuente: Agencia Noticias Argentinas



