* Cintia Gisela Pinto, integrante de la Cooperativa de Reciclado Eco Reciclar, contó cómo nació el proyecto, cuáles son los desafíos económicos de la actividad y por qué buscan darle una segunda vida a los materiales antes de destinarlos al reciclaje industrial.*
La Cooperativa de Reciclado Eco Reciclar comenzó a desarrollar sus actividades en 2022 y se conformó formalmente como cooperativa en 2023. Según explicó Cintia Gisela Pinto durante una entrevista en Estamos Mal Pero Vamos Bien, el proyecto surgió de una necesidad concreta: generar trabajo a partir de un objetivo compartido, vinculado con el cuidado del ambiente y el tratamiento de los residuos. Desde entonces, el grupo sostiene una línea de trabajo centrada en la recuperación y el procesamiento de materiales, con la intención de ampliar sus actividades, aunque reconoce que incorporar distintos rubros implica dificultades para garantizar que cada residuo tenga un destino adecuado.
Uno de los principales materiales con los que trabaja Eco Reciclar es el hierro. La cooperativa recibe, clasifica, dimensiona y procesa los elementos de acuerdo con los requerimientos de la industria siderúrgica, que establece determinadas condiciones para su posterior utilización. En el caso del hierro y la chapa, explicó Pinto, deben preparar el material para que pueda ser trasladado en camiones hasta las plantas industriales, donde se realiza el proceso de fundición y transformación en nuevos productos, como varillas de construcción y chapas.
La actividad requiere una organización específica y un trabajo de selección previo. No se trata simplemente de reunir materiales y enviarlos a reciclar: cada elemento debe ser acondicionado y clasificado para cumplir con las condiciones que exige la industria. Ese proceso representa una parte fundamental de la tarea cotidiana de la cooperativa y permite que materiales que de otra manera podrían convertirse en residuos vuelvan a incorporarse al circuito productivo.
Sin embargo, detrás de la tarea ambiental existe un desafío económico que condiciona fuertemente la actividad. Pinto señaló que el negocio de la chatarra tiene márgenes de rentabilidad muy reducidos. La cooperativa debe comprar los materiales, procesarlos y luego venderlos, pero la diferencia entre los costos y el precio de comercialización suele ser muy pequeña. Incluso, en determinadas operaciones, pueden terminar perdiendo dinero. Un incremento en el costo del transporte o un flete más caro de lo previsto puede ser suficiente para transformar una operación que parecía viable en una pérdida económica.
Frente a esa realidad, Eco Reciclar busca alternativas para mejorar el rendimiento de los materiales recuperados. Una de las estrategias consiste en identificar aquellos hierros que todavía pueden utilizarse sin necesidad de pasar por un proceso industrial de fundición. Cuando reciben varillas de construcción, piezas metálicas o elementos que conservan buenas condiciones, evalúan la posibilidad de comercializarlos como hierro de uso directamente desde el predio de la cooperativa.
Esta modalidad permite establecer un vínculo con vecinos, herreros y trabajadores de la construcción que necesitan pequeñas cantidades de hierro o retazos para realizar sus trabajos. Para quienes compran, representa la posibilidad de acceder a materiales a un precio más bajo que el del hierro nuevo. Para la cooperativa, en tanto, significa obtener un margen de comercialización superior al que conseguiría vendiendo esos mismos elementos como chatarra.
La segunda alternativa es destinar los materiales al reciclaje industrial cuando ya no tienen posibilidades concretas de reutilización. Pinto explicó que ese es el último paso del circuito: cuando los objetos llegan en condiciones muy deterioradas o ya no pueden cumplir otra función, se los prepara para su procesamiento como chatarra. De esta manera, la cooperativa intenta evitar que todo el hierro recuperado termine directamente en la fundición y prioriza, siempre que sea posible, su aprovechamiento en nuevos usos.
La propuesta de Eco Reciclar se apoya así en dos caminos complementarios: la reutilización y el reciclaje. La primera opción busca extender la vida útil de los materiales y facilitar su acceso a otros trabajadores y vecinos; la segunda permite que aquellos elementos que ya no pueden aprovecharse sean transformados industrialmente en nuevos productos. En ambos casos, el objetivo es reducir el desperdicio y generar una alternativa de trabajo a partir de la recuperación de residuos.
La experiencia también refleja las dificultades que enfrentan las cooperativas dedicadas a la actividad ambiental, donde el compromiso con el reciclado debe convivir con costos operativos, transporte, clasificación y comercialización. En ese contexto, Eco Reciclar intenta sostener un equilibrio económico que le permita continuar trabajando, sin perder de vista el propósito que dio origen al proyecto: construir una fuente de trabajo colectiva y aportar a una gestión más responsable de los materiales descartados.
La entrevista a Cintia Gisela Pinto se realizó en Estamos Mal Pero Vamos Bien, el programa de Mordisquito TV que reúne historias, experiencias y proyectos vinculados con la realidad social, cultural y productiva. A través del recorrido de Eco Reciclar, la charla permitió conocer no solamente cómo funciona una cooperativa de reciclado, sino también los obstáculos que enfrenta para transformar una actividad ambiental en una fuente de trabajo sostenible.
Fuente: MORDISQUITO TV
