El vencimiento corresponde a intereses del programa vigente y llega mientras el Gobierno aguarda que el Directorio Ejecutivo del organismo apruebe la tercera revisión del acuerdo. El giro de nuevos fondos quedó postergado para principios de diciembre, en un contexto de presión sobre los depósitos en dólares del Tesoro y mayores compromisos financieros para 2027.
La Argentina enfrenta un nuevo compromiso financiero con el Fondo Monetario Internacional (FMI): debe afrontar el pago de aproximadamente US$860 millones en concepto de intereses del programa vigente. El vencimiento, previsto para el 1° de noviembre, llega en un momento en que el Gobierno de Javier Milei espera recibir un desembolso cercano a los US$900 millones, correspondiente a la tercera revisión del acuerdo firmado en 2025. Sin embargo, ambos movimientos no se concretarán de manera simultánea y el país deberá afrontar primero la obligación con el organismo.
El pago representa una exigencia para las cuentas del Tesoro, que durante los últimos días realizó operaciones para reunir los dólares necesarios. Según datos de la consultora Outlier citados por El Destape, los depósitos en moneda extranjera del Tesoro en el Banco Central habían quedado en torno a los US$852 millones, una cifra ligeramente inferior al compromiso que debía cancelarse. La disponibilidad de divisas y el mecanismo elegido para realizar la operación se convirtieron así en variables centrales para seguir la situación financiera del Gobierno.
La dificultad está relacionada con la demora en la aprobación definitiva de la revisión del programa. Durante la última semana de octubre, el equipo técnico del FMI alcanzó un acuerdo con las autoridades argentinas, conocido como staff level agreement. Ese entendimiento constituye un paso importante dentro de las negociaciones, pero no habilita automáticamente el giro de los fondos. Para que el desembolso se concrete, todavía debe intervenir el Directorio Ejecutivo del organismo, que tiene la decisión final.
El propio Fondo anticipó que prevé tratar la tercera revisión a principios de diciembre. De esta manera, el Gobierno deberá afrontar el vencimiento de noviembre sin contar previamente con los recursos que espera recibir por la aprobación del acuerdo. El desembolso pendiente ronda los US$900 millones y podría contribuir a recomponer parcialmente los fondos disponibles, aunque su llegada dependerá de la aprobación formal del Directorio y del cumplimiento de las condiciones acordadas.
El entendimiento técnico alcanzado con el organismo incluyó una evaluación favorable de algunos indicadores macroeconómicos. En su comunicación oficial, el FMI destacó el superávit fiscal, la desaceleración de la inflación y la acumulación de reservas. Sin embargo, también planteó la necesidad de transformar los avances de estabilización en un mayor crecimiento económico y creación de empleo. Esa observación se produce mientras distintos indicadores muestran dificultades en la actividad y en el mercado laboral argentino.
La situación de los depósitos del Tesoro adquiere mayor relevancia si se considera el calendario de obligaciones que se aproxima. A los pagos con el FMI se suman compromisos con otros organismos internacionales y vencimientos de títulos públicos. Según estimaciones de la consultora Outlier citadas en las publicaciones económicas, las necesidades de financiamiento en dólares para el último tramo de 2026 y el comienzo de 2027 podrían alcanzar los US$5.000 millones. El monto dependerá de las operaciones de financiamiento que consiga cerrar el Gobierno y de la disponibilidad de divisas.
El panorama se vuelve todavía más exigente durante 2027, cuando se concentra una parte importante de los vencimientos de deuda. De acuerdo con las proyecciones difundidas, los compromisos externos aumentarán respecto de 2026 y obligarán al equipo económico a buscar nuevas fuentes de financiamiento, realizar operaciones con organismos multilaterales o utilizar reservas y recursos del Tesoro. La capacidad de acumular dólares será uno de los principales desafíos para la política económica, especialmente en un año electoral y con necesidades de divisas que exceden los pagos al Fondo.
El nuevo vencimiento vuelve a mostrar la tensión entre los compromisos inmediatos de deuda y la llegada de los fondos que el Gobierno espera obtener del propio organismo. Aunque el acuerdo técnico representa un avance en las negociaciones, el desembolso todavía no está disponible y la Argentina debe resolver sus obligaciones con recursos propios o mediante operaciones financieras. La evolución de las reservas, el acceso al crédito y las decisiones del Directorio del FMI serán determinantes para conocer cómo atravesará el país los próximos vencimientos.
Fuente: El Destape



