Renunció el subsecretario de Ciencia y Tecnología de Milei después de apenas 37 días y denunció maltratos dentro del Gobierno

Ciencia
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César Oscar Lencina presentó su renuncia indeclinable y cuestionó la falta de respaldo institucional, los problemas de comunicación y situaciones de destrato hacia el personal. La dimisión fue dirigida a la secretaria del área, Adriana Baravalle, con copia al jefe de Gabinete, Diego Santilli. Su salida vuelve a exponer las tensiones internas en una dependencia clave para el sistema científico nacional.

El Gobierno de Javier Milei sumó una nueva renuncia dentro de su estructura nacional. César Oscar Lencina dejó su cargo como subsecretario de Ciencia y Tecnología después de poco más de un mes de haber asumido y acompañó su decisión con fuertes cuestionamientos sobre el funcionamiento interno del organismo. En su carta de renuncia, el funcionario denunció falta de respaldo institucional, dificultades para desarrollar sus tareas y situaciones de destrato y desconsideración hacia los trabajadores del área.

La dimisión fue presentada con carácter indeclinable y entró en vigencia el 29 de octubre de 2026. La nota estuvo dirigida a Adriana Baravalle, secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, y fue enviada con copia al jefe de Gabinete, Diego Santilli, de cuya estructura depende el organismo. Lencina había llegado al puesto el 22 de septiembre, mediante el Decreto 1056/2026, en reemplazo de José Luis Acevedo. De esta manera, su paso por la administración nacional se extendió apenas durante 37 días.

En el escrito, el ahora exfuncionario fundamentó su salida en las dificultades persistentes que, según sostuvo, le impidieron ejercer adecuadamente las responsabilidades de su cargo. Entre los motivos mencionó la falta de una comunicación eficiente y de soporte institucional para llevar adelante la gestión. Sin embargo, uno de los puntos más delicados de la presentación fue la denuncia de situaciones de destrato y desconsideración hacia el personal dentro del entorno laboral, cuestionamientos dirigidos a la conducción de la dependencia.

Lencina también dejó en claro que las conductas que observó durante su breve gestión no coincidían con su manera de conducir organizaciones ni con su trayectoria en el liderazgo de equipos de trabajo. Frente a ese escenario, explicó que había decidido dar un paso al costado ante la imposibilidad material de sostener las tareas cotidianas. Sus declaraciones introducen un nuevo foco de tensión dentro del Gobierno, particularmente porque las críticas quedaron plasmadas en un documento formal y fueron comunicadas directamente al jefe de Gabinete.

Antes de incorporarse al Gobierno, Lencina había desarrollado una extensa carrera en la Fuerza Aérea Argentina, donde alcanzó el grado de comodoro. Entre sus antecedentes profesionales se destacan su desempeño como jefe de la Base Antártica Marambio y de la Base Aérea Militar de Mar del Plata. Es licenciado en Sistemas Aéreos y Aeroespaciales por el Instituto Universitario Aeronáutico y cuenta con una maestría en Relaciones Internacionales de la Universidad del Salvador. Su designación había sido presentada como la incorporación de un perfil con experiencia en conducción, logística y operaciones de alta complejidad.

La salida se produce en medio de otros movimientos dentro de la estructura de Ciencia y Tecnología. En septiembre, Lencina había reemplazado a José Luis Acevedo, mientras que meses antes Adriana Baravalle había asumido la conducción de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología. Los cambios sucesivos en los principales cargos del área generan interrogantes sobre la continuidad de las políticas y la estabilidad de los equipos responsables de coordinar la actividad científica nacional.

El contexto tampoco es menor. La administración libertaria mantiene una política de reducción del gasto público que impactó sobre los organismos científicos, las universidades y las instituciones dedicadas a la investigación y el desarrollo tecnológico. El financiamiento del CONICET, el INTI, el INTA y otros organismos viene siendo motivo de reclamos de investigadores, trabajadores y autoridades del sistema científico. En ese escenario, la salida de un funcionario de conducción acompañada por denuncias sobre el funcionamiento interno suma un nuevo elemento a las dificultades que atraviesa el sector.

Por el momento, no se había informado oficialmente quién ocupará la Subsecretaría de Ciencia y Tecnología ni se conoció una respuesta pública de Adriana Baravalle a los cuestionamientos formulados por Lencina. Tampoco hubo una explicación institucional detallada sobre las circunstancias que derivaron en su salida. La renuncia, sin embargo, deja expuesta una situación que trasciende el recambio habitual de funcionarios: un integrante del propio Gobierno decidió abandonar su responsabilidad denunciando que no contaba con las condiciones necesarias para trabajar y que existían situaciones de maltrato hacia el personal.

La breve permanencia de Lencina vuelve a abrir interrogantes sobre la conducción de una de las áreas estratégicas para el desarrollo nacional. Mientras el Gobierno sostiene su programa de reorganización y ajuste del Estado, la continuidad de los equipos técnicos y las condiciones de trabajo dentro de los organismos públicos aparecen nuevamente en el centro de la discusión.

Con Ayuda de Filo News

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