El periodista y analista internacional Mariano Saravia plantea que las elecciones previstas en Brasil e Israel pueden influir en el equilibrio geopolítico mundial. En su columna publicada por Cba24n, analiza la disputa entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, la continuidad de Benjamin Netanyahu y el papel de Estados Unidos en la región. El artículo sostiene que los resultados electorales no definirán solamente gobiernos, sino también alianzas internacionales, modelos económicos y concepciones sobre la democracia y los derechos colectivos.
Las elecciones de Brasil e Israel ocupan un lugar central en el análisis del periodista Mariano Saravia, quien advierte que los próximos procesos electorales podrían tener consecuencias que exceden ampliamente las fronteras de esos países. En una columna publicada por Cba24n el 23 de octubre, el autor vincula las disputas políticas de ambos territorios con la competencia entre diferentes proyectos de poder a escala internacional. Su planteo también incorpora las próximas elecciones legislativas de Estados Unidos y los comicios generales de España, al considerar que el resultado de estas contiendas puede modificar alianzas, estrategias diplomáticas y orientaciones políticas en distintas regiones del mundo.
En Brasil, el eje del análisis es la segunda vuelta presidencial entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Según el artículo, la primera ronda, realizada el 4 de octubre, dejó una ventaja cercana a los cuatro puntos para el candidato de la derecha, lo que abrió una disputa ajustada de cara al balotaje. Saravia considera que el resultado tendrá consecuencias tanto para la política económica brasileña como para su inserción internacional. En su interpretación, una continuidad de Lula favorecería el fortalecimiento de los BRICS y de una visión multipolar del mundo, mientras que una victoria de Bolsonaro podría profundizar el alineamiento de Brasil con Estados Unidos y con Israel.
La importancia de la elección brasileña también está vinculada con el peso económico, territorial y estratégico del país. Brasil es la mayor economía de América Latina y posee recursos naturales de relevancia global, entre ellos la Amazonia, reservas de agua, petróleo, gas y minerales. Saravia sostiene que estos factores ayudan a explicar el interés de Washington en el resultado electoral, que no respondería solamente a afinidades ideológicas entre dirigentes. En ese marco, el autor utiliza la expresión “Doctrina Donroe” para describir una orientación asociada a Donald Trump que, según su lectura, busca reforzar la influencia estadounidense sobre el continente americano y limitar la autonomía de los países de la región.
La columna también examina el avance de las derechas en distintos países y la manera en que construyen sus propuestas políticas. Saravia sostiene que estos espacios han logrado convertir temores sociales —como la inseguridad, la inmigración y la incertidumbre económica— en ejes de movilización electoral. A su juicio, la expansión de estas corrientes se apoya en una combinación de discursos identitarios, redes sociales, medios de comunicación e intereses económicos concentrados. El periodista aclara que las experiencias nacionales no son idénticas, pero considera que comparten tendencias autoritarias y miradas excluyentes. Se trata de una interpretación política del autor, que contrapone estas corrientes con proyectos que reivindican la intervención estatal, los derechos colectivos y la integración regional.
El segundo escenario analizado es Israel, donde el artículo sitúa la disputa electoral del 27 de octubre y la posibilidad de que Benjamin Netanyahu conserve el poder. Saravia describe una coalición de gobierno sostenida por sectores nacionalistas y religiosos de derecha, entre cuyos referentes menciona a Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich. La seguridad ocupa un lugar central en la discusión pública israelí, especialmente desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la posterior ofensiva militar en Gaza. El autor cuestiona que, en ese contexto, el debate político esté dominado por las respuestas militares y considera que quedan relegados los derechos nacionales del pueblo palestino y las consecuencias humanitarias de la guerra.
Saravia también relaciona la continuidad política de Netanyahu con las acusaciones de corrupción que enfrenta y con las controversias sobre sus intentos de modificar el sistema judicial israelí. Frente al oficialismo, identifica a una oposición heterogénea en la que aparece el exjefe militar Gadi Eisenkot, aunque advierte que la posibilidad de construir una mayoría alternativa dependerá de negociaciones complejas. Entre los desafíos menciona la relación con los partidos que representan a la población árabe israelí y las resistencias de algunos sectores a incorporarlos como interlocutores políticos. El artículo subraya que una derrota electoral de Netanyahu no garantizaría por sí sola un cambio inmediato de gobierno, debido a la fragmentación parlamentaria y a las dificultades para formar coaliciones.
La situación palestina constituye otro de los ejes de la columna. El periodista cuestiona la continuidad de la ocupación, la destrucción de Gaza y la falta de reconocimiento de los derechos nacionales palestinos dentro de una parte importante del debate político israelí. También critica la perspectiva de prolongar el enfrentamiento con Irán y considera que la confrontación permanente se ha convertido en un elemento de la estrategia política de Netanyahu. Estas afirmaciones forman parte de la posición editorial del autor y deben distinguirse de las decisiones judiciales, los hechos documentados y las distintas interpretaciones que existen sobre el conflicto regional. El artículo plantea, en definitiva, que las elecciones israelíes tendrán consecuencias tanto para la política interna como para la evolución de las relaciones en Medio Oriente.
En el tramo final, Saravia conecta los escenarios de Brasil e Israel con las elecciones legislativas de Estados Unidos del 3 de noviembre y los comicios generales españoles previstos para el 29 de noviembre. Su hipótesis es que los resultados pueden influirse mutuamente y contribuir a modificar el escenario internacional. Para América Latina, la elección brasileña adquiere especial relevancia por el tamaño de su economía, su papel en los BRICS y su capacidad para impulsar acuerdos regionales. Para Medio Oriente, el futuro político de Netanyahu está relacionado con la guerra en Gaza, las relaciones con los países vecinos y el vínculo con Washington. La columna concluye que la disputa global no se limita a la alternancia entre dirigentes: también involucra modelos de desarrollo, alianzas internacionales, derechos humanos y el lugar que ocuparán las sociedades en el orden mundial.
Fuente: Cba24n



