El consumo masivo cayó en septiembre y acumula una baja del 2,7% en 2026

Economia Argentina
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Las ventas de alimentos, bebidas y productos de uso cotidiano volvieron a retroceder en septiembre, según la consultora Scentia. La caída interanual fue del 1,2% y la comparación mensual arrojó una baja del 1%. En los primeros nueve meses del año, el consumo masivo acumuló una contracción del 2,7%, con supermercados, mayoristas y autoservicios entre los canales más afectados. El comercio electrónico y las farmacias mostraron resultados positivos en el acumulado, pero no alcanzaron para compensar la tendencia general.

El consumo masivo volvió a mostrar señales de debilidad en la Argentina. Según el relevamiento de la consultora Scentia publicado en octubre, las ventas de septiembre cayeron un 1,2% frente al mismo mes de 2025 y retrocedieron un 1% respecto de agosto. Con estos resultados, el indicador acumuló una baja del 2,7% durante los primeros nueve meses de 2026. El informe reúne información de supermercados, autoservicios independientes, mayoristas, farmacias, kioscos, comercios tradicionales y plataformas digitales, y permite observar cómo evolucionan las compras de productos de consumo cotidiano en un contexto de dificultades económicas para una parte de los hogares.

La retracción no fue igual en todos los canales comerciales. Los supermercados registraron una caída mensual del 5,3%, mientras que las ventas mayoristas retrocedieron un 6,7% en la comparación con agosto. Los autoservicios independientes también sufrieron una baja mensual del 1,8%, mientras que el comercio electrónico disminuyó un 3,9%. En contraste, los kioscos y comercios tradicionales mostraron una mejora del 2,3% respecto del mes anterior, al igual que las farmacias, que avanzaron un 2%. Estas diferencias reflejan que los consumidores modifican sus hábitos de compra y que cada canal enfrenta condiciones particulares, aunque el resultado general continúa marcado por la disminución del volumen comercializado.

En la comparación interanual, los resultados también exhibieron diferencias importantes. Los supermercados acumularon una caída del 3,8% entre enero y septiembre, mientras que los autoservicios independientes retrocedieron un 3,1%, los mayoristas un 3,2% y los kioscos y comercios tradicionales un 2,4%. En el sentido contrario, las farmacias registraron una mejora acumulada del 1% y el comercio electrónico creció un 35,3%. Este último canal fue el de mayor expansión durante el período, aunque su crecimiento no alcanzó para compensar las bajas de los formatos tradicionales, que concentran una parte importante de las compras habituales de alimentos, bebidas y artículos de limpieza e higiene.

El comportamiento de las categorías de productos ofrece otra señal de las dificultades del consumo. En el acumulado del año, los artículos de limpieza para la ropa y el hogar registraron una caída del 6,4%, mientras que los productos perecederos retrocedieron un 6,2% y los vinculados con el desayuno y la merienda disminuyeron un 5,6%. También bajaron los productos impulsivos, con una retracción del 3,1%; los artículos de higiene y cosmética, un 2,1%; y las bebidas sin alcohol, un 1,4%. En cambio, las bebidas alcohólicas mostraron una suba acumulada del 3,5% y la categoría de alimentación se mantuvo prácticamente estable, con un avance del 0,1%.

El panorama resulta especialmente complejo en los supermercados, donde el retroceso acumulado de las ventas llegó al 3,8% durante los primeros nueve meses de 2026. Dentro de las categorías relevadas, las bebidas sin alcohol registraron una baja del 9,2%, seguidas por los productos perecederos, con una caída del 8,1%. Los artículos de desayuno y merienda retrocedieron un 4,6%, las bebidas alcohólicas un 4,1% y los productos de higiene y cosmética un 3,7%. Las ventas de limpieza para la ropa y el hogar disminuyeron un 1,2%, mientras que los productos impulsivos cayeron un 0,5% y los alimentos un 0,4%. Los datos muestran que la contracción alcanza incluso a rubros esenciales de la canasta de consumo.

La evolución de los supermercados y los autoservicios resulta relevante porque son canales habituales para abastecer los hogares y realizar compras periódicas. Cuando disminuye el volumen vendido, el indicador puede reflejar cambios en las cantidades adquiridas, en la frecuencia de las visitas o en la elección de productos y establecimientos. El relevamiento de Scentia mide las ventas en volumen y no debe confundirse con la facturación nominal de los comercios, que también depende de los precios. Por eso, un aumento de la recaudación en pesos no necesariamente implica que se estén vendiendo más unidades. Para comprender la situación de los consumidores, es importante observar tanto la evolución de los precios como las cantidades comercializadas.

Los resultados de septiembre se suman a una serie de meses en los que el consumo masivo no logra consolidar una recuperación sostenida. Aunque la caída interanual fue más moderada que la registrada en algunos períodos anteriores, el acumulado anual continúa en terreno negativo. La expansión del comercio electrónico muestra que parte de las compras se está desplazando hacia canales digitales, pero la contracción de supermercados, mayoristas y autoservicios indica que la transformación de los hábitos no alcanza para revertir el retroceso general. La información privada permite seguir la evolución de las ventas, aunque no determina por sí sola cuáles son las causas de la baja ni permite atribuirla a un único factor económico.

El balance de los primeros nueve meses de 2026 deja así una señal de alerta para el comercio y para la economía cotidiana de los hogares. La caída del 2,7% en el consumo masivo muestra que las ventas de productos de uso diario todavía no recuperan el nivel del año anterior, mientras que los resultados negativos de varios canales y categorías revelan una tendencia extendida. El crecimiento del comercio electrónico y de las farmacias constituye una excepción dentro del relevamiento, pero no modifica el resultado agregado. En los próximos meses, la evolución del poder adquisitivo, los precios y la actividad comercial será clave para determinar si el consumo logra estabilizarse o si continúa la retracción de las compras habituales.

Fuente: Ámbito Financiero

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