El arzobispo de Córdoba encabezó un encuentro con dirigentes sindicales, cooperativistas y mutualistas en la sede de AGEC. Advirtió sobre el deterioro de la dignidad humana, reivindicó el papel de los sindicatos y recuperó el mensaje del papa León XIV frente a la precarización laboral, las desigualdades y el avance de la inteligencia artificial.
El cardenal Ángel Sixto Rossi, arzobispo de Córdoba, expresó su preocupación por el desprestigio de la justicia social y la dignidad humana durante un encuentro con dirigentes sindicales, cooperativistas y mutualistas realizado en la sede de la Asociación Gremial de Empleados de Comercio (AGEC), ubicada en la calle Deán Funes 266 de la capital provincial. La actividad reunió a representantes de distintas organizaciones del mundo del trabajo y tuvo como ejes la doctrina social de la Iglesia, la defensa de los derechos laborales y la posible visita del papa León XIV a la Argentina.
Durante su exposición, Rossi sostuvo que la justicia social y la dignidad humana aparecen despreciadas en el contexto actual. El planteo recuperó una preocupación que el arzobispo ya había manifestado públicamente: la desvalorización de los principios de solidaridad, igualdad y protección de los sectores más vulnerables. Sus palabras adquirieron especial relevancia en un escenario de debates sobre las reformas laborales, el papel del Estado y las condiciones de vida de los trabajadores, con posiciones enfrentadas sobre el rumbo económico y social del país.
Uno de los puntos centrales de su intervención fue la reivindicación de las organizaciones sindicales como herramientas fundamentales para defender los derechos de quienes viven de su trabajo. Rossi recordó las enseñanzas de la Iglesia sobre la importancia de la organización colectiva y afirmó que los sindicatos cumplen una función que va más allá de las negociaciones salariales: también contribuyen a construir una sociedad más justa. En ese sentido, retomó el pensamiento del papa León XIV, quien ha insistido en la necesidad de fortalecer el trabajo organizado y promover condiciones laborales compatibles con la dignidad de las personas.
El cardenal también puso el foco en la precarización y en la responsabilidad de los empleadores frente a las obligaciones laborales y de seguridad social. Al citar al pontífice, señaló: “Quien contrata sin garantizar la seguridad social o precariza deliberadamente los contratos, no es un empresario, sino un explotador”. La definición plantea una crítica directa a las prácticas empresariales que trasladan los riesgos económicos a los trabajadores y debilitan sus derechos, al tiempo que reivindica la necesidad de garantizar condiciones de empleo dignas y protección social.
En otro tramo de su exposición, Rossi recuperó la tradición histórica de la doctrina social católica y recordó el papel que el papa León XIII atribuyó a los sindicatos y a las sociedades de ayuda mutua. Esas organizaciones fueron concebidas como instrumentos para proteger a los trabajadores y sus familias frente a enfermedades, accidentes laborales y situaciones de desempleo. El arzobispo vinculó esa tradición con los desafíos contemporáneos y sostuvo que las cooperativas, mutuales y asociaciones laborales siguen siendo fundamentales para construir una economía al servicio de las personas y no exclusivamente de la rentabilidad del capital.
La intervención también abordó el impacto de las nuevas tecnologías y de la inteligencia artificial sobre el mundo del trabajo. Rossi recuperó el llamado de León XIV a promover un nuevo contrato social que permita aprovechar los avances tecnológicos sin convertirlos en herramientas de exclusión o precarización. La discusión resulta especialmente relevante ante las transformaciones que atraviesan numerosos sectores productivos, donde la automatización puede modificar puestos laborales y condiciones de contratación. El desafío, desde esta perspectiva, consiste en orientar esos cambios para que contribuyan al bienestar colectivo y no profundicen las desigualdades existentes.
El encuentro tuvo además como telón de fondo la expectativa por una posible visita del papa León XIV a la Argentina, con una fecha prevista para el 10 de noviembre en Córdoba, aunque su confirmación definitiva todavía estaba pendiente. Rossi manifestó su deseo de que el pontífice pueda llegar al país, pero subrayó que la decisión debe priorizar su estado de salud. También rechazó las interpretaciones que atribuyen a una eventual visita una intención partidaria y sostuvo que el mensaje papal estará centrado en el Evangelio, la paz, la unidad y la atención preferencial hacia los sectores más vulnerables.
La reunión en AGEC dejó planteada una coincidencia entre las preocupaciones expresadas por el arzobispo y los desafíos que enfrentan sindicatos, cooperativas y mutuales en el escenario actual. La defensa de un salario justo, la protección social, la organización colectiva y la dignidad laboral fueron presentadas como cuestiones centrales para el funcionamiento de una sociedad democrática. En un contexto de fuertes discusiones sobre el modelo económico y las relaciones laborales, Rossi llamó a recuperar la solidaridad como principio de organización social y a evitar que el mercado y la búsqueda de ganancias desplacen las necesidades humanas.



