Una encuesta nacional de Giacobbe & Asociados reveló que más de la mitad de los consultados percibe un deterioro de la situación económica y afirma sufrir sus consecuencias. Además, el 50,2% considera que el país necesita una intervención drástica para resolver sus problemas, mientras que el 45,1% se inclina por una estrategia centrada en la asistencia y los cuidados.
La situación económica vuelve a encender señales de alerta para el Gobierno de Javier Milei. Un relevamiento nacional de la consultora Giacobbe & Asociados mostró que el 57,4% de los encuestados considera que la economía argentina está empeorando. El dato refleja el predominio de una percepción negativa sobre la evolución económica y plantea un desafío para una gestión que hizo de la estabilización y la recuperación económica algunos de sus principales compromisos políticos.
La encuesta, realizada entre el 30 de septiembre y el 5 de octubre de 2026, permite observar que el malestar no se limita a una evaluación general de la marcha del país. El 54,7% de los participantes respondió que la economía está empeorando y que lo está sufriendo personalmente, mientras que otro 2,7% consideró que la situación empeora, aunque todavía no siente sus consecuencias de manera directa. La diferencia muestra que la percepción negativa está estrechamente vinculada con la experiencia cotidiana de una parte importante de la población.
En el otro extremo, el 34,2% de los consultados identificó una mejora económica. Sin embargo, ese porcentaje se divide entre un 22% que afirmó que la economía mejora y que ya lo percibe en su vida cotidiana, y un 12,2% que considera que existe una recuperación, aunque todavía no la siente. Por su parte, el 7,6% describió un escenario de estancamiento y el 0,8% restante no supo responder. La diferencia entre quienes perciben un deterioro y quienes ven una mejora alcanza los 23,2 puntos porcentuales.
Los números plantean un interrogante central para la administración libertaria: hasta qué punto la evolución de las principales variables macroeconómicas logra traducirse en una mejora concreta para los hogares. Una parte de la discusión económica gira alrededor de la diferencia entre los indicadores generales y la percepción de los ingresos, el consumo y la capacidad de afrontar los gastos cotidianos. El relevamiento no mide directamente esas variables, pero sí registra cómo evalúan los encuestados la situación económica y si sienten que está mejorando o empeorando.
El informe también incluyó una pregunta metafórica sobre el tipo de tratamiento que necesita la Argentina para superar sus problemas. El 50,2% eligió la alternativa de una “cirugía urgente, drástica y dolorosa para extirpar el problema de raíz”. La opción expresa una preferencia por una transformación profunda, aunque no permite determinar qué medidas económicas específicas respaldan quienes la eligieron. Por eso, el resultado no debe interpretarse automáticamente como un aval a la política de ajuste del Gobierno ni como una aprobación de un programa económico determinado.
La segunda alternativa reunió el 45,1% de las respuestas y propuso un tratamiento de cuidados intensivos, con asistencia para reducir el sufrimiento. La diferencia entre ambas opciones fue de apenas 5,1 puntos porcentuales. El resultado muestra que conviven distintas expectativas sobre cómo enfrentar los problemas del país: por un lado, la demanda de cambios drásticos y, por otro, la necesidad de acompañamiento y protección frente a las consecuencias sociales de la crisis. El 4,7% restante no supo responder o prefirió no hacerlo.
La medición fue realizada sobre una muestra de 2.500 casos mediante encuestas a dispositivos móviles, con un margen de error declarado de más o menos dos puntos porcentuales. El estudio utilizó cuotas de género, edad, nivel educativo, ingresos y regiones. Como toda encuesta de opinión pública, sus resultados describen las percepciones de las personas consultadas dentro de las condiciones metodológicas del relevamiento y no reemplazan los indicadores oficiales sobre inflación, empleo, salarios, consumo o actividad económica.
Para el Gobierno nacional, el desafío político consiste en lograr que la recuperación económica se traduzca en mejoras reconocibles para una mayor proporción de la sociedad. El dato del 57,4% representa una señal de disconformidad que merece atención, aunque no permite por sí solo anticipar un resultado electoral ni concluir que todos quienes perciben un deterioro rechazan al Presidente. Lo que sí deja en evidencia es una brecha entre las expectativas de mejora y la experiencia económica que declara una mayoría de los encuestados.
Fuente: Primereando Las Noticias



