En la recta final hacia los comicios generales del 27 de octubre, el presidente de Estados Unidos otorgó un contundente espaldarazo al primer ministro israelí. A través de un mensaje público difundido por el partido Likud, el mandatario norteamericano advirtió que elegir a otro dirigente obligaría a Washington a actuar en solitario en Medio Oriente.
El panorama político internacional suma una fuerte injerencia de cara a las decisivas elecciones legislativas en Israel previstas para el próximo 27 de octubre. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, decidió romper su distancia estratégica de los últimos meses para expresar su apoyo “pleno y total” a la reelección del primer ministro Benjamin Netanyahu, a quien calificó públicamente como un líder “fuerte, valiente y brillante” para encarar los desafíos de la región.
El explícito espaldarazo de la Casa Blanca se dio a conocer formalmente a través de un comunicado y un video publicitario difundidos por el partido oficialista Likud. En el material, el mandatario estadounidense destacó la capacidad combativa de Netanyahu y aseguró que el líder israelí logró mantenerse firme frente a una oposición feroz tanto a nivel internacional como dentro de su propio país, rematando su intervención con una tajante premisa: “Bibi Netanyahu nunca los decepcionará”.
Uno de los tramos más controvertidos del mensaje de Trump giró en torno a una seria advertencia dirigida de forma directa al electorado israelí. El mandatario estadounidense sostuvo que si el electorado elige al “líder equivocado” —calificando así a cualquier otra opción parlamentaria fuera del actual jefe de Gobierno—, Estados Unidos se verá obligado a encarar la agenda de seguridad y contención en Medio Oriente por su cuenta, aclarando que no tiene intenciones de tomar ese camino sin Netanyahu al frente.
La reacción de la oposición política en Tel Aviv ante la difusión del respaldo norteamericano no se hizo esperar. Los principales rivales electorales del Likud salieron al cruce de la intervención de Trump recordando el principio de soberanía y expresando que, si bien existe un profundo respeto hacia los Estados Unidos como histórico aliado estratégico, Israel es una nación democrática soberana y la decisión final sobre quién debe gobernar compete únicamente a sus ciudadanos.
El respaldo de Trump llega en un contexto sumamente complejo e incierto para Netanyahu, quien busca revalidar su mandato en medio de una severa fragmentación política y el descontento social generado por los enfrentamientos militares recientes en la Franja de Gaza. Las encuestas de opinión más recientes sugieren que ni la alianza oficialista liderada por el Likud ni los bloques opositores estarían alcanzando de forma holgada los 61 escaños requeridos en la Knesset para constituir gobierno sin intensas negociaciones previas.
Por su parte, Netanyahu agradeció de inmediato el “inmenso apoyo” recibido desde Washington y buscó capitalizar la señal diplomática en su tramo final de campaña. El primer ministro remarcó la sintonía estratégica sostenida con la administración republicana en la lucha contra la influencia de Irán en la región y enfatizó que la ratificación del vínculo bilateral resultará clave para encarar los desafíos bélicos y diplomáticos de los próximos dos años.
Analistas internacionales señalan que la jugada diplomática de la Casa Blanca busca influir sobre el votante conservador israelí indeciso, instalando la idea de que la continuidad de la alianza de seguridad con Washington depende en gran medida del sostenimiento de Netanyahu en la jefatura del Poder Ejecutivo. Sin embargo, analistas locales señalan que la marcada polarización en la opinión pública de la sociedad israelí podría amortiguar el impacto directo del endoso exterior en las urnas.
Con los comicios a pocos días de realizarse, la escena política de Medio Oriente permanece atenta a las urnas del 27 de octubre. El resultado no solo determinará la conformación de la próxima coalición de Gobierno en Israel, sino que también definirá el rumbo de la estrategia geopolítica conjunta frente a las tensiones militares e internacionales en la región.
Fuente: El Destape



