El economista Jorge Colina, titular de IDESA, advirtió que cada vez más personas trabajan por cuenta propia sin registrarse siquiera en el monotributo. Un informe de la UBA-CONICET señala que la informalidad laboral alcanzó el 45% en el segundo trimestre de 2026 y que nueve de cada diez nuevos puestos informales correspondieron al trabajo independiente.
El mercado laboral argentino atraviesa una transformación marcada por el avance del trabajo informal y la pérdida de participación del empleo asalariado. “Lo único que está creciendo es el cuentapropismo informal”, advirtió Jorge Colina, economista y presidente del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), al analizar la situación del empleo y las dificultades para acceder a puestos de trabajo registrados.
En declaraciones a Splendid AM 990, Colina señaló que una parte creciente de los trabajadores independientes ni siquiera se inscribe en el monotributo. Según planteó, esta modalidad refleja el debilitamiento de las formas tradicionales de contratación y una mayor precarización laboral. El fenómeno implica que muchas personas generan sus propios ingresos sin contar necesariamente con aportes jubilatorios, cobertura de salud vinculada al empleo ni otras protecciones asociadas al trabajo formal.
La informalidad alcanza al 45% de los trabajadores
Los datos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dependiente de la UBA y el CONICET, dimensionan el problema. De acuerdo con su informe sobre empleo informal y pobreza laboral, la tasa de informalidad llegó al 45% en el segundo trimestre de 2026, un incremento de 1,8 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior.
En términos absolutos, la cantidad de trabajadores informales aumentó en 348.000 personas en la comparación interanual dentro de los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC. De ese incremento, 316.000 correspondieron a trabajadores por cuenta propia, mientras que el aumento entre los asalariados informales fue de aproximadamente 1.000 personas. Otros 31.000 casos correspondieron a patrones informales.
Así, el crecimiento del trabajo independiente sin registración explicó alrededor del 91% del aumento total de la informalidad laboral. El dato refuerza la preocupación por un mercado de trabajo en el que conseguir una ocupación no necesariamente significa acceder a ingresos estables ni a derechos laborales garantizados.
Menos asalariados y más trabajadores por cuenta propia
El cambio también se observa en la composición de la población ocupada. Según el análisis difundido por Agencia Noticias Argentinas sobre datos de la EPH, la participación de los asalariados pasó del 73,7% a fines de 2023 al 70,5% en el segundo trimestre de 2026. En el mismo período, el cuentapropismo aumentó del 22,6% al 25,5%.
El trabajo por cuenta propia no es necesariamente informal: puede desarrollarse de manera registrada, con inscripción tributaria y aportes correspondientes. Sin embargo, el informe del IIEP muestra que la informalidad afecta al 65,8% de los trabajadores independientes, frente al 37,9% de los asalariados. La diferencia evidencia que quienes trabajan por su cuenta enfrentan mayores dificultades para incorporarse plenamente al sistema laboral y de seguridad social.
Una brecha con las economías desarrolladas
En sus declaraciones, Colina comparó la estructura laboral argentina con la de países desarrollados, donde —según su descripción— predomina ampliamente el empleo asalariado formal. El economista sostuvo que en Argentina cerca de la mitad de los trabajadores se encuentra en una situación de informalidad, ya sea como asalariados no registrados o como independientes.
La comparación apunta a una diferencia estructural: mientras el empleo formal suele ofrecer mayor previsibilidad de ingresos y acceso a derechos, el trabajo informal deja a una parte de la población expuesta a una mayor inestabilidad. No obstante, las proporciones varían según el país y la metodología utilizada, por lo que las comparaciones internacionales requieren considerar definiciones estadísticas equivalentes.
Jóvenes y sectores con mayor precariedad
La informalidad tampoco afecta de la misma manera a todos los grupos. El informe del IIEP señala que entre los jóvenes la incidencia se aproxima al 70%, una proporción considerablemente superior al promedio general. Esta situación puede dificultar la acumulación de aportes previsionales, el acceso al crédito y la construcción de una trayectoria laboral estable.
Entre las actividades económicas, el servicio doméstico y la construcción presentan niveles elevados de trabajo no registrado. También aparecen la gastronomía, el alojamiento y el comercio entre los sectores con mayor incidencia de informalidad, aunque las cifras varían según la actividad y la región. Las diferencias territoriales son significativas: en varias ciudades del norte argentino, la proporción de cuentapropistas informales supera el 80%, mientras que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es considerablemente menor.
El desafío de generar empleo de calidad
El avance del cuentapropismo informal plantea un desafío que va más allá de la cantidad de puestos de trabajo creados o destruidos. La calidad del empleo también depende de la estabilidad de los ingresos, la registración, los aportes jubilatorios, la cobertura de salud y la posibilidad de acceder a derechos laborales.
Cuando una persona pierde un empleo registrado y pasa a realizar trabajos ocasionales o actividades independientes sin protección social, puede continuar ocupada, pero en condiciones más vulnerables. Por eso, la evolución de la informalidad debe analizarse junto con los salarios, la cantidad de empleos registrados y las condiciones en las que los trabajadores consiguen sostener sus ingresos.
Las advertencias de Colina y los datos del IIEP coinciden en señalar que el crecimiento del trabajo independiente informal se convirtió en uno de los principales rasgos del actual mercado laboral argentino. El desafío consiste en que las oportunidades de trabajo no se limiten a resolver necesidades inmediatas de ingresos, sino que también permitan construir trayectorias laborales con mayor estabilidad, protección social y perspectivas de desarrollo.
Fuente: Infonews



