Las inundaciones mantienen en alerta a Corrientes y Entre Ríos, donde las crecidas provocaron evacuaciones, calles anegadas y restricciones en los servicios fluviales. En Paso de los Libres, el río Uruguay superó el nivel de evacuación, mientras las autoridades advierten que las lluvias podrían prolongar la emergencia durante los próximos meses.
Las provincias de Corrientes y Entre Ríos atraviesan una situación de emergencia por la crecida de los ríos Uruguay y Paraná, en un escenario asociado a las lluvias y a los efectos del fenómeno climático de El Niño. Según informó la Agencia Noticias Argentinas este lunes 12 de octubre, más de 400 personas resultaron afectadas por el avance del agua, mientras los organismos provinciales y municipales refuerzan los operativos de prevención, asistencia y evacuación en las zonas ribereñas más comprometidas. Las autoridades siguen de cerca la evolución de los niveles hidrométricos ante la posibilidad de nuevas precipitaciones.
n Corrientes, una de las localidades más afectadas es Paso de los Libres, donde el río Uruguay alcanzó los 8,81 metros, por encima de la cota de evacuación establecida en 8,50 metros. La situación obligó a trasladar preventivamente a personas hacia un centro de asistencia instalado en el Regimiento de Infantería de Monte 5. El crecimiento del caudal mantiene en alerta a las autoridades locales, que evalúan la evolución del agua y las necesidades de las familias que viven en sectores bajos o cercanos a la costa.
También en Monte Caseros, el nivel del río Uruguay llegó a los 7,10 metros y provocó cortes preventivos de calles. Ante el riesgo de que el agua supere los ocho metros, las autoridades dispusieron restricciones en las actividades turísticas y la navegación comercial, además de la suspensión del transporte fluvial hacia Bella Unión, en Uruguay. La crecida también estuvo acompañada por interrupciones en el suministro eléctrico en sectores de la localidad, lo que agrava las dificultades cotidianas de los habitantes afectados.
En Entre Ríos, Concordia concentra parte de la preocupación por el anegamiento de sectores de la avenida costanera y la necesidad de reubicar a familias de las áreas más expuestas. Días atrás, el municipio ya había activado operativos de emergencia y evacuado preventivamente a varios grupos familiares. Los registros hidrométricos mostraron una tendencia ascendente, mientras los equipos de asistencia trabajan para responder a las necesidades de las personas que debieron abandonar sus viviendas o retirar pertenencias ante el avance del agua.
Frente a la gravedad del escenario, el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, confirmó la declaración de la emergencia hídrica provincial. La medida apunta a acelerar trabajos de infraestructura y drenaje, con intervenciones sobre canales, alcantarillas y arroyos urbanos. Las tareas buscan facilitar la evacuación del agua acumulada y reforzar las defensas en los sectores más vulnerables. En paralelo, cuadrillas provinciales y municipales mantienen el monitoreo de los ríos y de las estructuras de protección para anticipar posibles complicaciones.
El fenómeno también genera preocupación por las perspectivas meteorológicas. Los pronósticos prevén nuevas precipitaciones en el corto plazo, mientras las proyecciones estacionales advierten que las condiciones asociadas a El Niño podrían prolongarse durante la primavera y el verano. De acuerdo con la información publicada por Noticias Argentinas, diciembre aparece como un período de especial exigencia para las defensas y los terraplenes de la región. Estas previsiones no implican que todas las localidades sufrirán inundaciones de la misma magnitud, pero refuerzan la necesidad de sostener los sistemas de alerta y prevención.
Aunque la atención inmediata se concentra en el río Uruguay, la cuenca del Paraná también permanece bajo seguimiento. La Entidad Binacional Yacyretá informó que durante septiembre el caudal de ingreso a la represa superó en un 37% el promedio histórico para ese mes. Sin embargo, sus proyecciones para Puerto Ituzaingó hasta el 12 de octubre anticipaban niveles por debajo de la cota de alerta. La situación evidencia que el riesgo hídrico debe evaluarse por localidad y por tramo de cada río, a partir de las mediciones y los pronósticos actualizados.
La emergencia vuelve a poner en primer plano la vulnerabilidad de las comunidades que viven en zonas ribereñas y la importancia de contar con infraestructura, información y asistencia temprana frente a eventos climáticos extremos. Las evacuaciones, los cortes de calles y las restricciones al transporte afectan tanto la vida cotidiana como las actividades comerciales y turísticas. Mientras continúan los operativos, las autoridades recomiendan prestar atención a los avisos oficiales, evitar circular por sectores inundados y respetar las indicaciones de los equipos de emergencia. La evolución de las lluvias y de los niveles de los ríos será determinante para definir los próximos pasos.
Fuente: Noticias Argentinas
