García Cuerva endureció su mensaje ante las críticas del Gobierno: “Descalificación, insultos e intolerancia”

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El arzobispo de Buenos Aires volvió a cuestionar el clima de intolerancia y la situación social del país durante la multitudinaria peregrinación a Luján. Sus declaraciones se produjeron después de las críticas de funcionarios del Gobierno nacional y en medio de una creciente tensión entre la Iglesia y la administración de Javier Milei por las políticas de discapacidad, la situación social y el debate sobre la Ley de Tierras.

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, volvió a pronunciarse sobre la situación social y política de la Argentina y endureció el tono de sus cuestionamientos contra la descalificación, los insultos y la intolerancia. Sus declaraciones se produjeron luego de que integrantes del Gobierno nacional cuestionaran intervenciones anteriores del religioso, especialmente aquellas referidas a la pobreza y al contexto que atraviesa el país. El nuevo mensaje fue pronunciado durante la celebración central de la peregrinación a Luján y estuvo atravesado por un llamado a recuperar los vínculos sociales y la fraternidad.

Durante su homilía, García Cuerva sostuvo que la Argentina tiene “muchos abrazos pendientes” y vinculó esa necesidad con distintas situaciones que, según planteó, atraviesan a la sociedad. Mencionó la necesidad de reconstruir vínculos frente a la descalificación, promover la solidaridad ante la indiferencia y recuperar espacios de encuentro. En ese marco, afirmó que las heridas provocadas por la intolerancia y la violencia, tanto física como verbal, están afectando los vínculos entre los argentinos.

El arzobispo también pidió dejar de lado el desprecio hacia quienes piensan diferente y llamó a trasladar ese mensaje a distintos sectores de la sociedad. Entre los grupos que mencionó estuvieron los adultos mayores, las personas con discapacidad y sus familias, quienes atraviesan situaciones de desempleo, las personas en situación de calle y los jóvenes afectados por el consumo de drogas. Su planteo se apoyó en la idea de que la respuesta frente a las dificultades debe estar basada en la fraternidad y en la búsqueda de puntos de encuentro.

Las nuevas declaraciones se suman a las realizadas pocos días antes, cuando García Cuerva anticipó el escenario que, según su mirada, encontrará el papa León XIV durante su visita a la Argentina prevista para noviembre. En aquella oportunidad, el arzobispo describió al país como una sociedad “herida” y “dividida” por la grieta y sostuvo que la descalificación y la intolerancia forman parte del clima cotidiano. También hizo referencia a las personas que atraviesan situaciones de pobreza y a una crisis que, según afirmó, lleva varios años.

Las palabras del arzobispo generaron respuestas dentro del oficialismo. Uno de los cruces más directos ocurrió cuando Felipe Núñez, director del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) y asesor del ministro de Economía Luis Caputo, cuestionó públicamente a García Cuerva por sus intervenciones. Núñez sostuvo, en una publicación en redes sociales, que el arzobispo debería dedicarse a “predicar la palabra de Dios”. Caputo posteriormente compartió esa publicación, lo que profundizó la discusión pública en torno a las declaraciones del religioso.

El enfrentamiento se desarrolla además en paralelo a otros reclamos de sectores de la Iglesia respecto de políticas del Gobierno nacional. Entre ellos aparecen las preocupaciones vinculadas con el financiamiento y las prestaciones para personas con discapacidad, así como cuestionamientos relacionados con los cambios en el régimen de tierras rurales. La Pastoral Social, Cáritas y Endepa también manifestaron su preocupación por la eliminación de límites a la extranjerización de tierras y reclamaron responsabilidad a los distintos poderes del Estado.

En el caso de discapacidad, la discusión tomó especial relevancia en la previa de la visita de León XIV. El Gobierno convocó a representantes de la Iglesia para abordar la situación del sector y, en particular, el contexto del Cottolengo Don Orione de Claypole, institución vinculada con la Iglesia que atiende a personas con discapacidad. Según la información difundida por Política Argentina, el establecimiento atravesaba dificultades financieras y un faltante de medicamentos estimado en unos $700 millones, además de reclamos por prestaciones adeudadas.

La tensión entre el Gobierno y la Iglesia se produce a poco más de un mes de la llegada de León XIV a la Argentina, prevista para noviembre. García Cuerva, mientras tanto, volvió a insistir en la necesidad de reconstruir vínculos y reducir la confrontación social. El oficialismo, por su parte, sostiene una agenda económica y política que incluye reformas y medidas de ajuste, mientras distintos sectores eclesiásticos expresan sus reparos sobre el impacto social de esas políticas. En ese escenario, las declaraciones del arzobispo volvieron a instalar el debate sobre la pobreza, la intolerancia y la relación entre la Iglesia y el poder político.

FUENTE: Política Argentina

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