La diputada nacional Natalia de la Sota dejó abierta la posibilidad de competir por la Gobernación de Córdoba en 2027 y profundizó sus diferencias con Martín Llaryora. La dirigente cuestiona el vínculo del Gobierno provincial con Javier Milei y sostiene que existe un sector del peronismo cordobés que no se siente representado por el oficialismo.
Natalia de la Sota volvió a mover el tablero político de Córdoba al admitir públicamente que no descarta ser candidata a gobernadora en 2027. La diputada nacional evitó confirmar una postulación, pero dejó de cerrar la puerta que hasta ahora mantenía entreabierta y sostuvo que su proyecto político apunta en una dirección diferente a la del actual Gobierno provincial. La definición vuelve a poner en discusión la relación entre la dirigente y Martín Llaryora y agrega una nueva variable a la interna del peronismo cordobés de cara a la próxima disputa por la Gobernación.
La posición de De la Sota está directamente vinculada con sus cuestionamientos al vínculo entre el Centro Cívico y la Casa Rosada. La legisladora sostiene que el Gobierno de Llaryora mantiene una estrategia de acompañamiento a determinadas políticas impulsadas por Javier Milei y considera que esa postura genera una distancia con sectores que se identifican con el peronismo. En sus declaraciones, planteó que resulta difícil pensar en un acuerdo mientras la administración provincial continúe acompañando el rumbo económico, político y social del Gobierno nacional.
Uno de los principales puntos de diferencia está en la relación que Córdoba mantiene con el Ejecutivo nacional. De la Sota recordó que durante 2023 el oficialismo provincial respaldó la candidatura presidencial de Milei y cuestionó posteriormente el acompañamiento legislativo de sectores vinculados a Llaryora a determinadas iniciativas nacionales. Desde su perspectiva, esa posición terminó alejando al peronismo cordobés de una parte de su electorado y dejó sin representación a dirigentes y votantes que buscan una oposición más marcada frente al Gobierno nacional.
La diputada también marcó distancia con la posibilidad de competir por la intendencia de Córdoba capital. Según explicó, ese nunca fue su proyecto y su mirada está puesta en una construcción política de alcance provincial. En ese sentido, su afirmación de que no descarta ser candidata a gobernadora adquiere una dimensión diferente: no se trata solamente de una disputa por un cargo municipal, sino de la posibilidad de construir una alternativa al esquema político que Llaryora conduce desde el Gobierno provincial.
El espacio político de De la Sota, Defendamos Córdoba, constituye la principal herramienta con la que la dirigente viene desarrollando su construcción propia. La diputada logró renovar su banca en las elecciones legislativas de 2025 y desde entonces sostiene una agenda diferenciada de la conducción provincial. Ahora plantea que ese espacio debe estar preparado para distintos escenarios electorales y que existe una parte del electorado que se identifica con el peronismo pero no encuentra representación en el oficialismo cordobés.
La tensión con Llaryora se produce mientras el gobernador comienza a ordenar su propio escenario para 2027. El oficialismo provincial trabaja en la construcción de un esquema político que busca conservar el control de la Provincia, mientras también analiza alianzas y acuerdos con distintos sectores. En paralelo, la oposición radical, libertaria y otros espacios ya comenzaron a discutir posibles candidaturas y frentes electorales. En ese escenario, la aparición de una candidatura peronista por fuera del oficialismo provincial podría modificar la discusión interna del PJ cordobés, aunque todavía no existe una definición formal de De la Sota.
La situación también tiene una dimensión nacional. El nombre de Natalia de la Sota había aparecido anteriormente asociado a las conversaciones alrededor de Axel Kicillof y su construcción política hacia 2027. Desde el entorno del gobernador bonaerense destacaron su peso como dirigente del peronismo cordobés, aunque aclararon que cualquier discusión sobre una eventual fórmula presidencial era prematura. La diputada, por su parte, sostiene actualmente una construcción territorial propia en Córdoba y evita presentar públicamente una definición sobre una eventual candidatura nacional.
Así, el escenario cordobés comienza a mostrar una disputa más abierta dentro del peronismo. Natalia de la Sota no confirmó que será candidata a gobernadora, pero tampoco descarta esa posibilidad y plantea diferencias sustanciales con el rumbo adoptado por Llaryora. El gobernador, mientras tanto, busca ordenar su espacio y ampliar su armado hacia 2027. La definición de candidaturas todavía está lejos, pero el intercambio público entre ambos sectores muestra que la discusión sobre quién representará al peronismo cordobés ya comenzó y que la relación con Milei será uno de los principales ejes de esa disputa.
Fuente: La Política Online



