La industria argentina, entre las que más cayeron en el mundo desde el inicio del gobierno de Milei

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Un análisis basado en datos de la ONUDI ubica a la Argentina entre los países con peor desempeño industrial desde noviembre de 2023. La producción manufacturera cayó 8,7% desde ese momento y quedó tercera entre las mayores contracciones, detrás de Qatar y Bulgaria.

La industria manufacturera argentina atraviesa uno de sus períodos de mayor retroceso en los últimos años y quedó ubicada entre las economías con peor desempeño industrial a nivel internacional desde el inicio del gobierno de Javier Milei. De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) difundidos por el exministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas, la producción manufacturera argentina se encontraba en julio de 2026 un 11,2% por debajo del nivel registrado en 2023. Si la comparación se toma desde noviembre de 2023, el retroceso alcanza el 8,7%, ubicando al país en el tercer lugar entre las mayores caídas del mundo en ese período.

El informe de ONUDI permite comparar la evolución de la producción manufacturera desestacionalizada de 84 países, utilizando 2023 como año base. En esa medición, Argentina aparece con una contracción particularmente pronunciada, mientras que la mediana de los países analizados registró un crecimiento del 5,9%. La diferencia también se observa al comparar a la Argentina con otras grandes economías: durante el período analizado, Brasil registró un crecimiento industrial del 2,7%, Estados Unidos avanzó 2,1% y China aumentó su producción manufacturera 19,7%.

Según el relevamiento citado, únicamente Qatar y Bulgaria presentaron una evolución peor que la Argentina cuando se toma como referencia noviembre de 2023. El caso de Qatar estuvo atravesado por un conflicto bélico que afectó sus instalaciones industriales y sus exportaciones energéticas, mientras que Bulgaria sufrió el impacto de la crisis de la industria automotriz europea y otros factores vinculados con su sector energético. La comparación es utilizada por Kulfas para remarcar que la Argentina registró un retroceso industrial significativo en un período en el que no atravesó un conflicto bélico de esas características.

El deterioro de la actividad manufacturera también aparece reflejado en indicadores laborales y empresariales. Un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), a partir de datos oficiales, señala que entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 97.312 puestos de trabajo registrados en unidades productivas industriales, equivalente a una reducción del 8%. En el mismo período dejaron de funcionar unas 4.020 industrias manufactureras, lo que representa una disminución del 8,1% en la cantidad de establecimientos.

El impacto, sin embargo, no fue uniforme entre todas las ramas industriales. Los sectores vinculados con textiles, indumentaria, cuero, calzado y madera aparecen entre los más afectados por la caída de la producción y por el cambio en las condiciones de competencia. Un análisis del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) señaló que ocho ramas industriales registraron descensos superiores al 20% desde noviembre de 2023 hasta julio de 2026. El sector de productos textiles fue uno de los casos más extremos, con una contracción del 40,5% en ese período.

La evolución de la industria también está relacionada con el nivel de utilización de la capacidad instalada. Según el informe de CEPA, en junio de 2026 la utilización de la capacidad instalada industrial se ubicó en 59,1%, lo que implica que una parte significativa de las instalaciones productivas permanecía sin utilizar. El indicador se encontraba 9,5 puntos porcentuales por debajo del nivel registrado en junio de 2023. Entre las ramas con mayores retrocesos aparecen la metalmecánica —sin incluir la industria automotriz— y los productos minerales no metálicos.

Al mismo tiempo, la industria presenta una evolución desigual: mientras varios sectores manufactureros enfrentan una fuerte contracción, las actividades vinculadas con energía, petróleo y minería muestran un comportamiento diferente. Un análisis de IERAL difundido por Bloomberg Línea encontró que solamente cinco de las 16 ramas industriales principales se encontraban por encima de sus niveles de noviembre de 2023. Entre las actividades que lograron mejorar aparecen sectores relacionados con la refinación de petróleo y determinadas ramas químicas y extractivas.

El escenario deja planteado uno de los principales debates económicos de la Argentina: el impacto que tienen la apertura comercial, el nivel de actividad interna, los costos productivos y las nuevas condiciones de competencia sobre el entramado industrial. Los datos de ONUDI muestran una contracción particularmente fuerte de la manufactura argentina en comparación con otros países, mientras que los informes locales registran retrocesos en producción, empleo y utilización de capacidad. La evolución de los próximos meses permitirá determinar si algunos sectores logran recuperar niveles de actividad o si continúa la divergencia entre las ramas industriales vinculadas a recursos naturales y aquellas orientadas principalmente al mercado interno.

Fuente: La Nueva Mañana

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