El Presidente aseguró ante empresarios e inversores en París que, si su Gobierno es reelecto, 2028 será “el mejor año” de la historia económica argentina. Mientras tanto, volvió a pedir confianza en un modelo cuyos resultados todavía son motivo de fuerte discusión.
El presidente Javier Milei volvió a poner el futuro como argumento para defender su programa económico. Esta vez, el mandatario aseguró ante empresarios y referentes del sector energético internacional que 2028 será “el mejor año de la historia” de la Argentina, aunque puso una condición: que su Gobierno sea reelecto en las próximas elecciones. La afirmación fue realizada durante la Argentina Week en París, en la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), donde buscó transmitir confianza a potenciales inversores y defender el rumbo económico de su administración.
La nueva promesa vuelve a trasladar hacia adelante el momento en que, según el discurso oficial, llegarían los grandes resultados del programa libertario. Milei sostuvo que el próximo año su espacio ganará las elecciones y planteó que, con un segundo mandato, la Argentina podría alcanzar un escenario económico extraordinario. “Cualquier inversor que siga de cerca la Argentina sabe que, si el Gobierno es reelecto, 2028 va a ser el mejor año de nuestra historia”, afirmó el Presidente frente a empresarios europeos.
El planteo adquiere particular relevancia porque el Gobierno viene construyendo buena parte de su discurso económico sobre la expectativa de una recuperación que se profundizaría con el paso del tiempo. La diferencia, en este caso, es que el Presidente ya no habla solamente de una mejora durante el actual mandato, sino que coloca el supuesto gran salto económico en un eventual segundo período presidencial. En otras palabras, la apuesta política y económica queda directamente vinculada a que el electorado vuelva a elegir a La Libertad Avanza.
Durante su exposición en París, Milei también defendió la orientación promercado de su administración y sostuvo que la Argentina busca convertirse en “el país más pro mercado de Occidente”. El Presidente presentó al ajuste fiscal y a las reformas económicas como condiciones necesarias para generar confianza entre los inversores. En esa línea, volvió a reivindicar el rumbo adoptado desde diciembre de 2023 y aseguró que su Gobierno continuará avanzando hacia una mayor libertad económica.
Otro de los argumentos utilizados por Milei fue la evolución que, según sus propias proyecciones, tendrá la economía durante el actual mandato. El Presidente aseguró que su gestión terminará con un crecimiento acumulado superior a los 16 puntos y comparó esa evolución con la de los países que integran la OCDE. Sin embargo, esas afirmaciones corresponden a las proyecciones planteadas por el propio Gobierno y forman parte de un relato económico que deberá ser contrastado con los resultados efectivos de la actividad, el empleo, los ingresos y el consumo.
La escena de París también sirvió para que Milei buscara reforzar su mensaje hacia los mercados internacionales. Ante empresarios europeos, destacó el trabajo del ministro de Economía, Luis Caputo; del presidente del Banco Central, Santiago Bausili; y del canciller Pablo Quirno. El mandatario sostuvo que la Argentina está ofreciendo un marco favorable para las inversiones y recordó que durante la anterior Argentina Week se habían anunciado proyectos por más de 16 mil millones de dólares.
Pero la promesa de 2028 también abre una discusión política inevitable: ¿cuánto puede esperar la sociedad para que lleguen los resultados anunciados? El Gobierno necesita sostener la expectativa de una recuperación futura mientras enfrenta cuestionamientos sobre la situación presente. De hecho, mientras Milei hablaba en París de un futuro extraordinario, otros indicadores económicos mostraban dificultades que siguen afectando a distintos sectores. En los últimos días, por ejemplo, se conocieron nuevos datos sobre el consumo Pyme, con una caída mensual del 1,2% en septiembre y un retroceso acumulado del 2,1% durante los primeros nueve meses de 2026.
La frase sobre 2028 termina funcionando así como una nueva apuesta política: primero hay que ganar, después hay que sostener el rumbo y finalmente llegará el supuesto gran resultado. El problema es que las promesas económicas no ocurren en el vacío y deben ser evaluadas frente a la realidad cotidiana de trabajadores, jubilados, comerciantes, pequeñas empresas y familias. Milei volvió a pedir confianza y a proyectar un futuro de crecimiento histórico, pero esta vez fijó una fecha más precisa y la condicionó explícitamente a una reelección. El “mejor año de la historia”, según el Presidente, todavía está por venir y dependerá, antes que nada, de que los argentinos vuelvan a votarlo.
Fuente: Primereando las noticias



