El Niño podría ser uno de los fenómenos más intensos de las últimas décadas: advierten por lluvias y riesgo de inundaciones

El fenómeno climático El Niño se intensificará durante la primavera y podría alcanzar niveles excepcionalmente altos. El Servicio Meteorológico Nacional prevé una fase fuerte o muy fuerte durante septiembre, octubre y noviembre, mientras distintos pronósticos anticipan lluvias superiores a las habituales en buena parte del país y un mayor riesgo de crecidas e inundaciones.

La primavera de 2026 estará marcada por la presencia de El Niño, un fenómeno climático que, según las proyecciones meteorológicas, podría alcanzar una intensidad muy elevada. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó que las condiciones del sistema ENOS corresponden actualmente a una fase cálida y estimó en 100% la probabilidad de que El Niño continúe durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre, con una intensidad prevista entre fuerte y muy fuerte.

Las previsiones difundidas durante las últimas horas advierten que el fenómeno podría convertirse en uno de los eventos de El Niño más intensos de las últimas cuatro décadas. De acuerdo con la información difundida por Noticias Argentinas, los organismos internacionales de monitoreo climático prevén que alcance su máxima intensidad hacia fines de 2026 y que sus efectos puedan prolongarse, al menos, hasta febrero de 2027.

La investigadora del CONICET y profesora emérita de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, Matilde Rusticucci, explicó que los efectos del fenómeno ya comenzaron a observarse durante el invierno, con temperaturas promedio más moderadas y precipitaciones intensas en diferentes regiones. Según la especialista, la primavera es el período en el que El Niño suele manifestarse con mayor fuerza sobre la Argentina.

Uno de los principales efectos esperados es un aumento de las precipitaciones. El pronóstico climático trimestral señala probabilidades muy altas de lluvias superiores a las normales en el norte del Litoral y oeste de Cuyo, además de La Pampa, el sudoeste de Buenos Aires y el noreste de la Patagonia. También se esperan precipitaciones entre normales y superiores a las habituales en el sur del Litoral, Córdoba, San Luis, Buenos Aires y el noroeste patagónico.

El Litoral aparece como una de las regiones que requiere mayor atención. El área comprendida por Misiones, Corrientes, el este de Formosa, Chaco y Santa Fe, junto con sectores del sur de Brasil y el norte de Uruguay, es señalada como uno de los principales núcleos donde podrían concentrarse las lluvias. El incremento de las precipitaciones puede favorecer crecidas de ríos y generar situaciones de anegamiento o inundaciones, especialmente cuando el volumen de agua supera la capacidad de absorción del suelo.

La situación también puede tener impacto más allá de las provincias directamente alcanzadas por las mayores precipitaciones. De acuerdo con Rusticucci, las lluvias abundantes en el sur de Brasil pueden incrementar los caudales de los ríos que atraviesan la región, mientras que las características geográficas de la provincia de Buenos Aires pueden dificultar el escurrimiento del agua. En ese contexto, las autoridades y organismos meteorológicos mantienen el seguimiento de la evolución del fenómeno.

Los antecedentes históricos también explican la atención sobre esta primavera. Un análisis estadístico elaborado por el SMN indica que cinco de las diez primaveras más lluviosas registradas en el país ocurrieron durante eventos de El Niño, mientras que cuatro de las diez primaveras más frías también coincidieron con este fenómeno. Desde 1981 se contabilizaron 15 eventos de El Niño durante primaveras argentinas, cinco de ellos considerados fuertes; el último de esa intensidad ocurrió en 2015.

El escenario previsto no implica que todas las regiones del país vayan a recibir las mismas condiciones. Mientras se anticipan lluvias superiores a las normales en distintas zonas del centro y este argentino, el pronóstico contempla precipitaciones normales en sectores de Formosa, Chaco, Salta y Santiago del Estero, y valores inferiores a los habituales en buena parte del NOA y el sudoeste de la Patagonia. Por eso, el seguimiento de los pronósticos regionales y de los avisos oficiales será clave durante los próximos meses.

Con el fenómeno ya establecido y una probabilidad del 100% de continuidad durante el trimestre primaveral, Argentina ingresa en una etapa de especial vigilancia meteorológica. La combinación de lluvias intensas, posibles crecidas de ríos y antecedentes de eventos extremos coloca especialmente al Litoral y a otras regiones del centro del país bajo atención durante una primavera que podría estar entre las más lluviosas de las últimas décadas.

Fuente: Noticias Argentinas

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