Qué fácil es la pureza ideológica cuando no hay que gobernar. Si no pelás el trapo de Palestina, sos tibio.
Gobernar es bastante menos cómodo. Pagar sueldos, sostener hospitales y escuelas, conseguir inversiones en el exterior, defender la producción y levantarse todos los días con los quilombos de una provincia desfinanciada de 17 millones de personas arriba del escritorio. Bastante de lo que hacía Cristina tiempo atrás.
Que manía esa de andar midiéndole el aceite de oliva a todo el mundo como argumento para pegar. Aburren. Pero hace rato que alrededor de Axel funciona toda una política de desgaste para cercarlo, condicionarlo, vaciarlo, limarlo, hacerle sentir que cada movimiento por fuera del control remoto de SJ1111 tendrá un costo.
La secta está bajo emoción violenta. Mientras está Nueva York buscando unos dólares para una provincia a la que Milei le cortó recursos, Máximo collar de yunkes presenta un proyecto inviable de impuesto sobre transferencias internacionales de capital para complicarle la gestión con los inversores. Hay que ser culiado.
Y encima pretenden que ese mismo tipo, sentado frente a inversores, dirigentes y actores internacionales, se comporte como si estuviera en una asamblea de la facultad de filosofía y letras de la UBA
Kicillof hace bien en ser fino, cuidadoso y pragmático en política exterior. Mucho más si pretende disputar la Presidencia de la Nación. Lo verdaderamente irresponsable sería lo contrario.
Y acaso acá esté la explicación de tanto desgaste. Impedir que el peronismo encuentre en Axel un candidato presidencial potable que les saque las cajas y no puedan controlar. Para Cristina y su secta el problema no es como fabricar la chance para salir de este drama en 2027, sino quién conserva el poder dentro del peronismo. Y entre un candidato propio que no alcance pero se lo asegure y uno competitivo que no obedezca y se lo quite…adivinen.
Por Gustavo Terzaga



