Manisur SA, una histórica procesadora y exportadora de maní con planta en Santa Eufemia, presentó ante la Justicia un pedido de quiebra luego de acumular pérdidas por $6.811 millones, un patrimonio neto negativo de $4.865 millones y una deuda bancaria de más de $12.000 millones. La empresa asegura que no logró conseguir financiamiento, materia prima ni un socio que permitiera reactivar la producción.
Una empresa histórica de la industria del maní en Córdoba quedó al borde del cierre luego de presentar un pedido de quiebra ante la Justicia. Se trata de Manisur SA, una compañía procesadora y exportadora que tiene su planta industrial en la localidad de Santa Eufemia, en el departamento Juárez Celman. La presentación judicial fue realizada el 18 de septiembre, después de que la firma atravesara durante 2026 un fuerte deterioro productivo y financiero que terminó dejando la planta prácticamente paralizada. La empresa sostuvo ante la Justicia que atraviesa una situación de “insolvencia definitiva e irremediable”.
El pedido no implica que la quiebra ya haya sido decretada. El expediente continúa en trámite y ahora será la Justicia la que deberá analizar la documentación presentada por la compañía y determinar los pasos correspondientes. La decisión empresarial había sido anticipada diez días antes, durante una asamblea de accionistas, en la que se resolvió recurrir a los tribunales ante la imposibilidad de encontrar una alternativa que permitiera sostener la actividad. Según la presentación, durante los últimos meses se evaluaron distintas opciones para conseguir financiamiento, incorporar inversores o establecer acuerdos productivos, pero ninguna logró revertir el escenario.
Uno de los principales problemas fue la falta de materia prima para poner en funcionamiento la planta. Manisur había proyectado procesar durante 2026 unas 8.000 toneladas de maní que esperaba recibir de El Socorro SRL. En función de ese volumen, la compañía preparó sus instalaciones, incorporó trabajadores temporarios, asumió compromisos comerciales y obtuvo prefinanciaciones por aproximadamente US$350.000. Sin embargo, de acuerdo con la versión presentada por Manisur en el expediente judicial, el volumen de materia prima comprometido finalmente no llegó a la planta. La empresa señaló que El Socorro habría decidido utilizar el grano para cumplir con obligaciones propias.
La imposibilidad de reemplazar ese volumen mediante compras a otros productores terminó profundizando la crisis. La compañía explicó que no contaba con la capacidad financiera suficiente para salir al mercado y adquirir el maní necesario para sostener la producción. A esto se sumaron dificultades vinculadas con uno de sus accionistas, Nuttin, que posee el 27,71% del capital social, según la documentación mencionada por la empresa. Manisur también indicó que la producción propia durante la campaña 2025/2026 registró rendimientos inferiores a los necesarios para que la operación resultara económicamente viable. Una temporada que normalmente se extiende durante ocho o nueve meses terminó reducida a apenas uno.
El impacto sobre los trabajadores fue inmediato. La empresa dio por terminada anticipadamente la temporada de 65 trabajadores con prestación discontinua, quienes quedaron con reserva de puesto, mientras que el resto del personal sufrió una reducción de jornada. La situación tiene una dimensión especialmente relevante para Santa Eufemia, una localidad cordobesa de alrededor de 2.700 habitantes donde la planta industrial constituye una fuente significativa de empleo y movimiento económico. Un eventual cierre no afectaría solamente a los trabajadores directamente vinculados con Manisur, sino también a proveedores, contratistas y otras actividades relacionadas con la producción y comercialización del maní.
Los números del último balance muestran la magnitud del deterioro. El ejercicio cerrado el 28 de febrero de 2026 registró pérdidas por $6.811 millones. El pasivo de la compañía llegó a $20.337 millones, mientras que sus activos fueron valuados en $15.472 millones, dejando un patrimonio neto negativo de $4.865 millones. Al mismo tiempo, la facturación cayó de $16.152 millones a $11.413 millones en apenas un año, una reducción cercana al 30%. La empresa también informó una caída de US$278 por tonelada en su precio promedio de comercialización y señaló el peso de los costos laborales, impositivos y financieros sobre sus cuentas.
La situación bancaria también aparece como uno de los principales obstáculos. Manisur registra una deuda con entidades financieras de aproximadamente $12.190 millones y atraviesa un concurso preventivo desde 2019. De acuerdo con la información publicada, la empresa había logrado cumplir con las cuotas previstas en el acuerdo, incluida la correspondiente a 2025. Sin embargo, el próximo vencimiento, fijado para el 10 de octubre de 2026, aparece como difícil de afrontar ante el deterioro de la situación financiera. La compañía sostuvo que buscó inversores, acuerdos con otras empresas del sector, asociaciones productivas, operaciones a fasón y nuevas fuentes de financiamiento, sin encontrar una alternativa que permitiera reactivar la planta.
El deterioro llegó incluso al funcionamiento cotidiano de las instalaciones. Manisur informó que mantiene facturas de electricidad pendientes y advirtió que un eventual corte podría afectar las cámaras de seguridad de la planta. Por ese motivo solicitó medidas destinadas a preservar los bienes y pidió que la Justicia de Paz de Santa Eufemia verificara las condiciones del establecimiento. El caso vuelve a poner en discusión el impacto que tienen las dificultades financieras y productivas sobre empresas vinculadas con economías regionales y localidades pequeñas, donde una planta industrial puede tener un peso significativo sobre el empleo y la actividad económica.
Fuente: El Destape



