Más de 57 mil empresas están en mora y crece la presión sobre la cadena de pagos

Industrias Argentinas
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Un informe de Fidelitas registró un aumento del 18,7% en la cantidad de empresas en situación irregular durante 2026. El indicador de riesgo financiero cayó a 38,3 puntos y quedó en zona de “Riesgo Elevado”, mientras la industria acumula una caída de 2,6% entre enero y julio.

El número de empresas que atraviesan dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras continúa en aumento. Según un informe elaborado por Fidelitas, actualmente se registran 57.045 empresas en situación irregular, una cifra equivalente a casi el 12% de las aproximadamente 480.000 empresas activas. El dato representa además un incremento interanual del 56,5% y muestra una mayor presión sobre las compañías y sus cadenas de proveedores.

El deterioro también aparece en la evolución registrada durante el año. El informe señala que la cantidad de empresas en mora aumentó 18,7% entre enero y junio de 2026. La situación se da en un contexto en el que el crédito continúa siendo uno de los principales puntos de tensión para el sector privado. Desde Fidelitas señalaron que la estabilización de algunas variables macroeconómicas todavía no se tradujo en una mejora generalizada de la capacidad de pago de las empresas.

Uno de los indicadores utilizados para medir este escenario es el Sistema de Evaluación de Riesgo Financiero (SERF). En agosto, el índice se ubicó en 38,3 puntos, lo que significó una caída de 6,9 puntos respecto de los 45,2 registrados en julio. De acuerdo con la metodología de Fidelitas, el indicador pasó así a ubicarse dentro de la categoría denominada “Riesgo Elevado”.

El frente industrial constituye otro de los factores que explican la presión sobre las empresas. La producción manufacturera registró en julio una caída interanual del 4,9% y acumuló una contracción del 2,6% durante los primeros siete meses del año. Además, respecto de junio y una vez descontados los factores estacionales, la producción industrial retrocedió 5%.

La caída industrial alcanzó a buena parte de los sectores manufactureros. De las 16 divisiones relevadas, 12 presentaron descensos interanuales. Entre los retrocesos más importantes se encontraron maquinaria y equipos, con una baja del 26,7%; otros equipos, aparatos e instrumentos, con una disminución del 31,4%; y prendas de vestir, cuero y calzado, que retrocedieron 15,9%. En contraste, cuatro divisiones registraron crecimiento: refinación de petróleo, madera y papel, metálicas básicas y otros equipos de transporte.

La distribución de la morosidad tampoco es uniforme entre las actividades económicas. Comercio y Servicios concentran el 71,9% de la morosidad empresarial total, mientras que los mayores incrementos interanuales se registraron en Comercio, con un 78%; Manufactura, con 76,3%; y el sector Agropecuario, con 65,6%. Estos datos muestran que el deterioro alcanza a sectores con características productivas y comerciales diferentes.

A la morosidad se suma otro indicador de presión sobre la cadena de pagos: los cheques rechazados. Según el informe, el nivel se mantiene alrededor de los 80.000 rechazos mensuales y durante los primeros ocho meses de 2026 ya se alcanzó un volumen equivalente al registrado durante todo 2025. La combinación de empresas con dificultades para pagar, cheques rechazados y restricciones crediticias puede trasladar los problemas financieros desde una compañía hacia sus proveedores y otras firmas vinculadas.

El escenario también está condicionado por el costo del financiamiento. Fidelitas señaló que durante agosto la diferencia entre las tasas efectivas anuales con capitalización mensual de los préstamos personales y los depósitos alcanzó aproximadamente 65,46 puntos porcentuales. Para las empresas, el costo financiero adquiere especial importancia cuando necesitan financiar capital de trabajo, sostener inventarios o cubrir obligaciones mientras esperan el cobro de sus ventas.

El informe plantea así un escenario en el que algunos indicadores macroeconómicos muestran señales de estabilización, pero todavía persisten dificultades en el funcionamiento cotidiano de las empresas. La morosidad, la evolución del crédito, los cheques rechazados y la caída de buena parte de la actividad industrial conforman un cuadro que obliga a las compañías a prestar mayor atención a la liquidez y al riesgo comercial. Para Fidelitas, el desafío no pasa solamente por vender, sino también por lograr cobrar en tiempo y preservar la capacidad financiera necesaria para sostener la actividad.

Con ayuda de La Nueva Mañana

Scroll al inicio