El Ejecutivo oficializó la Ley 27.819, que ratifica el acuerdo comercial entre el Mercosur y Singapur. El tratado establece una reducción progresiva de aranceles, facilita las importaciones y busca atraer inversiones. Para la industria argentina, la apertura plantea nuevos desafíos frente a la competencia externa.
El Gobierno de Javier Milei dio un nuevo paso en su política de apertura comercial y promulgó el Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y Singapur, mediante la entrada en vigencia de la Ley 27.819.
La medida quedó formalizada a través del Decreto 1010/2026, publicado este martes, y convierte en efectivo el acuerdo que había sido ratificado por el Congreso. El tratado había sido firmado el 7 de diciembre de 2023 en Río de Janeiro y representa el primer acuerdo comercial formal del Mercosur con un país del Sudeste Asiático.
La decisión se inscribe en la estrategia del Gobierno libertario de avanzar hacia una mayor apertura de la economía argentina y profundizar la inserción del país en los mercados internacionales.
¿Qué establece el acuerdo?
El tratado establece un marco para facilitar el intercambio de bienes y servicios entre el Mercosur y Singapur, bajo reglas compatibles con la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Uno de los principales puntos es la reducción progresiva de los aranceles. El esquema contempla categorías en las que la eliminación de derechos de importación será inmediata, mientras que para otros productos la desgravación podrá extenderse durante períodos de hasta 15 años.
Además, el acuerdo impide que las partes incorporen nuevos aumentos arancelarios sobre productos originarios alcanzados por el tratado.
El Gobierno sostiene que el objetivo es incrementar el comercio, fomentar la competencia y generar nuevas oportunidades para las empresas de la región, incluidas las pequeñas y medianas empresas.
Facilidades para las importaciones
El convenio también incorpora distintas herramientas destinadas a reducir costos y trámites vinculados al comercio internacional.
Entre ellas se encuentran el ingreso sin aranceles de determinadas muestras comerciales de bajo valor y la posibilidad de suspender temporalmente derechos de importación para equipamiento profesional, bienes utilizados en ferias y exposiciones y determinados materiales de transporte.
También se simplifican procedimientos para mercaderías que ingresen temporalmente con el objetivo de ser reparadas.
El tratado establece además mecanismos específicos para administrar las reglas de origen y resolver eventuales diferencias sobre la clasificación de productos.
La apuesta del Gobierno por las inversiones
Desde la Cancillería destacaron especialmente el potencial del acuerdo para atraer inversiones.
La administración de Milei considera que Singapur puede convertirse en una puerta de entrada hacia los mercados asiáticos y que el tratado puede favorecer proyectos vinculados con minerales y energía, además de otros sectores estratégicos.
El Gobierno sostiene que el nuevo marco brindará mayor previsibilidad y seguridad jurídica para los inversores interesados en desarrollar negocios en los países del bloque.
Pero detrás de la promesa de inversiones aparece uno de los principales interrogantes: qué impacto tendrá una mayor apertura comercial sobre la producción nacional.
La industria argentina, ante un nuevo desafío
La eliminación progresiva de aranceles puede facilitar el acceso de productos extranjeros al mercado argentino. Para los sectores que cuentan con capacidad para competir internacionalmente, esto puede significar nuevas oportunidades de exportación.
Pero para ramas industriales con mayores costos internos o menor escala, la apertura también puede traducirse en una presión adicional frente a productos importados.
El debate adquiere especial importancia en un contexto en el que el Gobierno de Milei viene impulsando una política de reducción de barreras comerciales y busca avanzar hacia una economía con mayor exposición al mercado internacional.
El interrogante para la industria argentina será si podrá aprovechar el nuevo escenario para exportar más o si, por el contrario, la llegada de productos importados terminará profundizando las dificultades de determinados sectores productivos.
Un nuevo capítulo en la agenda aperturista
El acuerdo con Singapur se suma a una agenda comercial más amplia del Mercosur, que en los últimos años avanzó en negociaciones y acuerdos con distintos bloques y países.
El propio Mercosur define entre sus objetivos la integración competitiva de las economías nacionales al mercado internacional y la generación de oportunidades comerciales y de inversión
Para Milei, el tratado representa otro paso en la dirección que viene impulsando desde el inicio de su gestión: menos barreras comerciales y mayor integración de la economía argentina con el mundo.
Ahora comenzará a verse el impacto concreto de esa estrategia. La promesa oficial es atraer inversiones, ampliar mercados y generar competencia. El desafío será determinar quiénes ganan y quiénes pierden con esta nueva etapa de apertura comercial.
Fuente : El Destape



