El Fondo Monetario Internacional enviará una misión técnica a la Argentina desde el 21 de septiembre para realizar la tercera revisión del acuerdo con el Gobierno. Las metas fiscales, la acumulación de reservas y los próximos vencimientos de deuda estarán en el centro de la evaluación.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) volverá a poner la lupa sobre la economía argentina. Desde la semana del 21 de septiembre, una misión técnica del organismo llegará al país para iniciar la tercera revisión del programa acordado con el gobierno de Javier Milei.
Los técnicos analizarán especialmente los números correspondientes al segundo trimestre y deberán determinar si Argentina cumplió con las metas fiscales y con los objetivos de acumulación de reservas establecidos en el acuerdo.
La revisión llegará en un momento delicado para el Gobierno: la actividad económica muestra señales de desaceleración, mientras el Ejecutivo necesita conseguir dólares y sostener el esquema financiero para afrontar los próximos vencimientos de deuda.
La propia vocera del FMI, Julie Kozack, confirmó que la misión comenzará durante la semana del 21 de septiembre. El organismo también señaló que monitorea la evolución de la morosidad de los hogares argentinos, aunque por el momento no considera que represente un riesgo significativo para la estabilidad financiera.
Reservas y deuda, el punto más sensible
Uno de los principales desafíos para la administración de Milei será demostrar que puede cumplir con la meta de recomposición de reservas mientras debe afrontar nuevos compromisos financieros.
La misión llegará apenas unos días antes de un vencimiento con el propio FMI. El 25 de septiembre, Argentina tiene previsto realizar un pago equivalente a 583,3 millones de Derechos Especiales de Giro, cuyo valor en dólares ronda los US$800 millones, dependiendo de la cotización de los DEG.
El escenario obliga al Gobierno a administrar cuidadosamente las divisas disponibles, en medio de las necesidades de pago de deuda y de las exigencias del programa acordado con el organismo.
En la revisión anterior, el FMI había aceptado modificaciones y dispensas relacionadas con algunas metas, entre ellas las vinculadas con las reservas. Ahora deberá determinar si los resultados del segundo trimestre permiten mantener el cronograma pactado y qué ajustes serán necesarios hacia adelante.
Una economía que pierde impulso
La auditoría también se producirá mientras algunos indicadores muestran una pérdida de dinamismo.
El FMI mantiene para 2026 una proyección de crecimiento del 3,5% y una inflación estimada en 25%, mientras que la meta de resultado fiscal primario fue establecida en 1,4% del PBI.
Sin embargo, la industria y la construcción muestran señales preocupantes. Según los últimos datos citados en el informe, la producción manufacturera cayó 5% mensual en julio, mientras que la construcción retrocedió 4,6%.
El consumo interno también continúa condicionado por la evolución de los ingresos y del crédito, agregando presión sobre el escenario económico que deberá evaluar el Fondo.
El ajuste vuelve a estar en discusión
La discusión no se limita a las metas financieras. El FMI se encuentra revisando también las reglas y condiciones que aplica en sus programas de asistencia a países endeudados.
Organizaciones como Oxfam cuestionaron el aumento de las exigencias de ajuste fiscal en los programas recientes del organismo y advirtieron sobre el impacto que estas políticas pueden tener sobre el gasto social.
Para Argentina, el debate adquiere especial importancia debido al tamaño de la deuda con el Fondo y a la necesidad del Gobierno de conseguir financiamiento, acumular reservas y recuperar el acceso a los mercados internacionales.
La tercera revisión será, por lo tanto, una prueba clave para la administración de Milei. El FMI deberá determinar si las metas fueron cumplidas y si el programa mantiene el rumbo previsto, mientras el Gobierno intenta sostener el equilibrio fiscal sin profundizar la caída de la actividad económica.
Fuente: El Destape



