La campaña busca ampliar el Banco Nacional de Datos Genéticos y avanzar en la identificación de personas desaparecidas entre 1974 y 1983. Ya fueron identificadas 30 personas a partir de restos recuperados en el predio del ex centro clandestino La Perla y todavía quedan estructuras óseas pendientes de identificación.
La Municipalidad de Córdoba lanzó una convocatoria dirigida a familiares de personas desaparecidas entre 1974 y 1983 para que aporten muestras de sangre que permitan avanzar en la identificación de restos humanos recuperados en el predio del ex Centro Clandestino de Detención La Perla. La iniciativa lleva como lema “La tierra habla. Tu sangre puede darles nombre” y se desarrolla en el marco de las actividades por los 50 años del golpe de Estado cívico-militar.
La campaña acompaña los trabajos arqueológicos que se llevan adelante en el sector denominado Loma del Torito, dentro del predio militar. La propuesta es impulsada conjuntamente por la Municipalidad de Córdoba, el Gobierno provincial, el Juzgado Federal N.º 3, el Equipo Argentino de Antropología Forense y los Espacios de Memoria de Córdoba, con el objetivo de ampliar las muestras de referencia disponibles para los estudios genéticos.
El procedimiento busca cruzar los perfiles genéticos de familiares de personas desaparecidas con las muestras obtenidas de los restos recuperados. De esta manera, se pretende avanzar en la restitución de identidades y aportar respuestas a familias que desde hace décadas buscan conocer qué ocurrió con sus seres queridos durante el terrorismo de Estado.
Desde que comenzó la iniciativa ya se registraron más de 800 llamados telefónicos de personas interesadas en brindar información o realizar consultas relacionadas con la posibilidad de aportar muestras genéticas. Las autoridades destacaron la importancia de ampliar la difusión para que puedan acercarse familiares que todavía tengan dudas sobre el destino de una persona desaparecida.
Uno de los avances más recientes fue la identificación número 30 entre los restos encontrados en el predio. Se trata de Alejandro Ernesto Jesús Jerez, trabajador de la fábrica IKA-Renault que había sido secuestrado por las fuerzas represivas en mayo de 1976. Su identidad pudo establecerse mediante el cotejo de los restos óseos recuperados con los perfiles sanguíneos aportados por sus familiares.
Sin embargo, el trabajo forense todavía está lejos de concluir. De acuerdo con la información difundida, los peritos mantienen al menos cinco estructuras óseas halladas pendientes de identificación. Por eso, los equipos especializados consideran fundamental incorporar nuevos perfiles familiares que permitan realizar los cotejos necesarios y avanzar en los casos que aún permanecen sin respuesta.
La toma de muestras continuará de manera permanente en los centros de salud autorizados de la provincia. Las instituciones que participan de la iniciativa señalaron que las familias contarán con acompañamiento profesional durante el proceso, que requiere un trabajo científico especializado y un abordaje cuidadoso debido a la trascendencia que tiene cada identificación para los familiares.
La convocatoria vuelve a poner en primer plano la importancia de las políticas de memoria, verdad y justicia en Córdoba. A casi cinco décadas de los crímenes cometidos durante la última dictadura, la identificación de cada persona desaparecida representa no solo un avance científico y judicial, sino también la posibilidad de restituir una identidad y brindar una respuesta largamente esperada por sus familiares.
Con ayuda de Filo News



