El presidente de la Fundación Alameda estuvo en la Casa Histórica de la CGT Córdoba para presentar su libro sobre la amistad que mantuvo durante años con Jorge Bergoglio. En diálogo con Multimedio Mordisquito, repasó el vínculo personal con quien luego se convertiría en el papa Francisco, su compromiso con los sectores más vulnerables y el acompañamiento a la lucha contra la trata y las redes de explotación.
Gustavo Vera, presidente de la Fundación Alameda, presentó en Córdoba su libro La amistad no se negocia, una obra construida a partir de la relación personal que mantuvo durante décadas con Jorge Bergoglio, antes y después de su llegada al Vaticano como papa Francisco. En una entrevista realizada por Multimedio Mordisquito en la Casa Histórica de la CGT Córdoba, Vera recordó distintos momentos de esa amistad y destacó especialmente el compromiso de Bergoglio con los sectores populares, los pobres y las personas que se encontraban en situaciones de extrema vulnerabilidad.
Para Vera, Bergoglio fue mucho más que una figura religiosa. “Siempre fue Jorge”, explicó al recordar al hombre con quien construyó un vínculo de amistad durante muchos años. Según relató, esa relación también tuvo un impacto profundo en su propia vida espiritual, ya que fue Bergoglio quien lo ayudó a reencontrarse con la alegría del Evangelio y con valores que había aprendido durante su infancia. Vera recordó que durante su adolescencia, en los años de la dictadura, determinadas experiencias lo habían alejado de la Iglesia, pero que el ejemplo cotidiano de Bergoglio terminó acercándolo nuevamente a aquellas raíces vinculadas con la solidaridad y el amor al prójimo.
Uno de los aspectos que más destacó durante la entrevista fue la coherencia entre el discurso y las acciones de Francisco. Vera sostuvo que Bergoglio predicaba fundamentalmente con el ejemplo y que su manera de entender la fe estaba directamente relacionada con las obras concretas. En ese sentido, lo vinculó con la enseñanza de la carta de Santiago: “fe sin obras es una fe muerta”. Para Vera, Francisco no se detenía tanto en lo que una persona decía ser, sino en aquello que efectivamente hacía por los demás y en su verdadera intención frente a las causas colectivas y el bien común.
El presidente de la Alameda también recordó la manera en que Bergoglio se vinculaba con los sectores más vulnerables de la sociedad. Según su testimonio, recorría villas, tenía contacto con cartoneros, víctimas de trata y personas excluidas, y mantenía un estilo de vida alejado de los privilegios. Vera destacó especialmente que se movilizara en transporte público, sin grandes dispositivos de seguridad y que viviera de una manera sencilla. Para el dirigente social, esa cercanía permitía comprender por qué tantas personas encontraron en Francisco una referencia de esperanza y compromiso.
Durante la entrevista también hubo espacio para repasar la relación entre Bergoglio, Francisco y la Fundación Alameda. Vera aseguró que el acompañamiento del actual papa durante su etapa como arzobispo de Buenos Aires fue importante para el trabajo de la organización en la lucha contra la trata de personas, los talleres clandestinos, el narcotráfico y distintas formas de explotación. Recordó además las dificultades y las amenazas que atravesaron durante años por enfrentarse a estructuras mafiosas y sostuvo que, pese a las campañas de difamación que sufrieron, la organización continúa trabajando y manteniendo su compromiso con las víctimas.
Vera repasó algunos de los resultados alcanzados desde la Alameda y desde distintos espacios institucionales vinculados a la lucha contra la trata. Mencionó el rescate de miles de víctimas, la sanción de leyes y ordenanzas, y su participación al frente del Comité Nacional de Lucha contra la Trata. Según detalló, durante esa etapa se logró avanzar en el rescate de alrededor de 5.300 personas, además de impulsar programas de vivienda, capacitación remunerada, asistencia económica, atención terapéutica y asesoramiento jurídico gratuito. También destacó iniciativas relacionadas con la regularización documental de personas migrantes.
Otro de los momentos centrales de la entrevista estuvo relacionado con el origen de La amistad no se negocia. Vera explicó que el libro no surgió como un proyecto inmediato, sino durante el proceso de duelo que atravesó después de la muerte de Francisco. En ese momento comenzó a recuperar recuerdos, anécdotas y enseñanzas de su amigo, pero especialmente las cartas que habían intercambiado durante años. Vera contó que conservaba y releía esas cartas y que, al revisar todo ese material, descubrió que había recibido y escrito un conjunto de 516 cartas que, según consideró, contenían numerosas reflexiones y enseñanzas que merecían ser compartidas.
El libro busca, de acuerdo con Vera, mostrar un costado íntimo y personal de Jorge Bergoglio y aportar elementos para comprender la figura de Francisco más allá de su dimensión institucional y religiosa. En diálogo con Multimedio Mordisquito, el dirigente sostuvo que esas cartas permiten observar la coherencia entre las palabras y las acciones de Bergoglio, además de recuperar una faceta humana marcada por la misericordia, la cercanía y el compromiso con quienes más sufren. La presentación realizada en Córdoba permitió así volver sobre una relación de amistad que, para Vera, dejó una profunda huella personal y también una marca en las luchas sociales que llevó adelante durante décadas.
Fuente: Multimedio Mordisquito – Entrevista a Gustavo Vera.



