La posible causa de la mortal tragedia en Nepal: un colapso de hielo y roca desató una ola devastadora

Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Una investigación sobre la catástrofe ocurrida en Nepal apunta a que el desastre comenzó con un gigantesco deslizamiento de tierra en el monte Langtang Lirung, que habría incorporado una masa de hielo y roca. El fenómeno provocó una enorme corriente de agua, barro y escombros que arrasó poblaciones, infraestructura y centrales hidroeléctricas en el valle del Trishuli. La tragedia dejó más de 1.300 muertos y miles de desaparecidos.

La tragedia que golpeó a Nepal el 26 de agosto continúa revelando nuevas dimensiones a medida que avanzan las investigaciones sobre sus causas. Lo que inicialmente fue descrito como una avalancha terminó configurándose como un fenómeno mucho más complejo, originado en las altas montañas del Himalaya. Expertos consultados consideran que un enorme deslizamiento de tierra en la zona del monte Langtang Lirung habría incorporado una importante masa de hielo, roca y otros materiales, generando una avalancha de escombros que terminó transformándose en una gigantesca crecida aguas abajo.

El fenómeno tuvo una magnitud extraordinaria. La masa de hielo, rocas y barro descendió desde las zonas montañosas y alcanzó el sistema del río Trishuli, provocando una inundación repentina que arrasó buena parte del valle. La violencia del impacto destruyó viviendas, caminos, puentes, puestos fronterizos y varias instalaciones vinculadas con la generación hidroeléctrica. Las imágenes posteriores mostraron comunidades prácticamente borradas del mapa y grandes extensiones cubiertas por toneladas de barro y escombros.

La dimensión humana de la catástrofe es todavía difícil de establecer con precisión. Las autoridades nepalesas informaron más de 1.300 fallecidos y miles de personas permanecen desaparecidas, mientras continúan las tareas de búsqueda y rescate. La magnitud del desastre se explica también por la cantidad de trabajadores que se encontraban en distintos proyectos hidroeléctricos de la región cuando la inundación golpeó con una fuerza inesperada. Algunas personas quedaron atrapadas durante días dentro de túneles y estructuras subterráneas.

Uno de los episodios que más impactó durante las tareas de rescate fue la supervivencia de trabajadores que permanecieron varios días atrapados bajo tierra. Dos empleados de una central hidroeléctrica lograron ser encontrados con vida después de nueve días dentro de un túnel, donde habían conseguido refugiarse en un pequeño espacio con aire. El rescate renovó las esperanzas de encontrar a otras personas desaparecidas y demostró la enorme dificultad que enfrentaron los equipos de emergencia para ingresar a las zonas afectadas.

Los especialistas también ponen el foco en las condiciones ambientales que favorecen este tipo de fenómenos. El Himalaya está experimentando un calentamiento acelerado, mientras el retroceso de los glaciares y la pérdida de estabilidad del terreno pueden incrementar el riesgo de desprendimientos, avalanchas y grandes inundaciones repentinas. Nepal contribuye con una proporción mínima de las emisiones globales, pero se encuentra entre los países especialmente expuestos a las consecuencias del cambio climático por su geografía montañosa.

La tragedia también expuso la vulnerabilidad de la infraestructura construida en los valles del Himalaya. Las centrales hidroeléctricas afectadas fueron diseñadas principalmente teniendo en cuenta inundaciones vinculadas con los monzones, pero los especialistas advierten que fenómenos extremos como los deslizamientos glaciares y las inundaciones repentinas pueden superar ampliamente los escenarios utilizados en los cálculos tradicionales de riesgo. El desastre provocó daños estimados en miles de millones de dólares y puso en discusión la necesidad de revisar los sistemas de prevención y alerta.

La respuesta de emergencia se volvió particularmente complicada por la destrucción de caminos y puentes. Varias comunidades quedaron aisladas y los equipos de rescate tuvieron enormes dificultades para trasladar alimentos, medicamentos y combustible. En los últimos días, el ejército nepalí comenzó incluso a utilizar drones para llevar suministros a zonas inaccesibles, mientras los helicópteros continúan concentrados en las operaciones de búsqueda y rescate. La utilización de estos dispositivos permitió realizar múltiples entregas diarias en lugares donde el acceso terrestre quedó completamente interrumpido.

Mientras Nepal intenta recuperar a las víctimas y reconstruir las zonas devastadas, la tragedia abrió además un debate internacional sobre el impacto del cambio climático en los países más vulnerables. El Gobierno nepalí pidió mecanismos de compensación climática y sostuvo que el país enfrenta consecuencias desproporcionadas pese a su baja participación en las emisiones mundiales. Para los especialistas, el desastre constituye una advertencia sobre un riesgo que podría repetirse: el calentamiento de las regiones de alta montaña puede volver más frecuentes y destructivos los desprendimientos de hielo, roca y glaciares.

Fuente: Minuto Uno

Scroll al inicio