La morosidad golpea al crédito: los bancos compensaron las pérdidas con intereses de hasta 89%

Economia
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

La creciente cantidad de préstamos en situación irregular empieza a modificar el negocio financiero. Según un informe citado por Ámbito, los bancos obtuvieron $16,1 billones por intereses netos, una cifra equivalente a las pérdidas que registraron por cargos de incobrabilidad. Mientras las familias enfrentan mayores dificultades para pagar sus deudas, el mercado anticipa un crédito más restringido.

La morosidad volvió a encender las alarmas en el sistema financiero argentino y comienza a tener consecuencias sobre el acceso al crédito. De acuerdo con un análisis de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, las entidades financieras lograron compensar las pérdidas provocadas por los préstamos considerados incobrables mediante los ingresos obtenidos por los intereses netos. El dato central es contundente: el sistema financiero ganó $16,1 billones por la diferencia entre los intereses cobrados por los préstamos y los pagados por los depósitos, exactamente el mismo monto que perdió por cargos de incobrabilidad.

El fenómeno se explica por el fuerte crecimiento de la morosidad registrado desde fines de 2024. El deterioro de la capacidad de pago de las familias se combinó con un período de expansión acelerada del crédito y con tasas de interés elevadas. En ese contexto, numerosos hogares tomaron préstamos cuando las condiciones financieras eran más restrictivas y posteriormente encontraron mayores dificultades para afrontar las cuotas. El deterioro del poder adquisitivo aparece así como uno de los factores centrales detrás del aumento de los incumplimientos.

Las tasas aplicadas sobre los préstamos personales ayudan a dimensionar el problema. Según un informe de la consultora 1816 citado por Ámbito, la Tasa Efectiva Anual de los préstamos personales bancarios llegó al 89,2% durante agosto, muy por encima de una inflación interanual que se ubicaba en el 33,8%. La diferencia entre el costo financiero y la evolución de los precios muestra la fuerte carga que enfrentan quienes recurren al financiamiento bancario para cubrir gastos, consumo o necesidades que no pueden afrontar con sus ingresos corrientes.

El aumento de los créditos problemáticos también quedó reflejado en los balances de las entidades. El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señaló que los cargos por incobrabilidad del sector financiero alcanzaron en mayo el 3,9%, frente al 1,1% registrado en 2024. Por su parte, un informe de EcoGo indicó que los bancos dieron de baja de sus balances 143.143 préstamos considerados “irrecuperables”. Dentro de los préstamos denominados en pesos, el monto involucrado alcanzó aproximadamente los $2,9 billones.

La situación también se observa en el universo de las familias. Un informe de 1816 estimó que la morosidad de los hogares pasó del 12,8% al 12,9% en julio, luego de una leve mejora registrada durante el mes anterior. El aumento, según el análisis, no respondió a un crecimiento del saldo en pesos de los préstamos en situación irregular, sino a una reducción del volumen total de crédito. En paralelo, los préstamos refinanciados representaron el 3,7% del crédito total a las familias, alcanzando un nuevo récord para las últimas décadas.

La refinanciación se convirtió así en una herramienta cada vez más utilizada por los bancos para evitar que los créditos con dificultades de pago terminen directamente como incobrables. Las entidades buscan reestructurar las deudas y ofrecer alternativas a los clientes que no pueden afrontar las condiciones originales. Esta estrategia puede contribuir a reducir la proporción de préstamos en situación irregular, aunque también revela el nivel de presión financiera que atraviesan los hogares y la dificultad de una parte de los deudores para cumplir con sus compromisos.

El problema es que la respuesta de los bancos podría terminar afectando el acceso al financiamiento. En el mercado consideran que las entidades serán más cautelosas a la hora de otorgar nuevos préstamos y que el crédito en pesos difícilmente vuelva, al menos en el corto plazo, a convertirse en un motor importante de la actividad económica. La consultora LCG plantea que existen dos caminos posibles: ampliar la cantidad de deudores y compensar el riesgo con tasas más elevadas, o limitar el acceso al crédito para reducir la posibilidad de nuevos incumplimientos. El escenario que comienza a ganar fuerza es el segundo.

De esta manera, el crecimiento de la morosidad genera un círculo complejo para la economía: las familias necesitan crédito porque sus ingresos no siempre alcanzan, pero las tasas elevadas encarecen los préstamos y aumentan el riesgo de incumplimiento; frente a esa situación, los bancos endurecen sus condiciones y restringen el financiamiento. El resultado puede ser un sistema financiero más sólido desde el punto de vista de la administración del riesgo, pero también una economía con menor capacidad de consumo e inversión. La evolución de la morosidad y de las refinanciaciones será, por lo tanto, uno de los indicadores clave para determinar si el crédito puede recuperar protagonismo o si continuará bajo un esquema de mayor selectividad.

Fuente: Ámbito Financiero

Scroll al inicio