Germán Font, candidato de Generación Marcos Juárez y respaldado por el peronismo cordobés, se impuso con el 46,09% de los votos. Pedro Dellarossa quedó segundo con cerca del 20%. El resultado marca un hecho histórico: el peronismo volverá a gobernar la ciudad después de más de medio siglo.
Marcos Juárez habló en las urnas y el resultado sacudió el tablero político cordobés. Germán Font se convirtió en el nuevo intendente tras imponerse con el 46,09% de los votos, dejando muy atrás al histórico dirigente del PRO y exintendente Pedro Dellarossa, que obtuvo alrededor del 20%. La diferencia fue de más de 26 puntos.
Pero no fue una elección más. Marcos Juárez es la ciudad que en 2014 fue presentada como el “kilómetro cero” de Cambiemos, el experimento político que luego llevó a Mauricio Macri a la Presidencia. Ahora, más de una década después, el peronismo logró una victoria contundente en un territorio que durante años fue símbolo del triunfo opositor en Córdoba.
Font, candidato de Generación Marcos Juárez, contó con el respaldo del PJ cordobés y del gobernador Martín Llaryora. El triunfo tiene además un fuerte peso histórico: según los datos difundidos tras la elección, el peronismo vuelve a quedarse con la intendencia de la localidad después de 53 años.
La participación electoral rondó el 62% o 63% del padrón, un nivel inferior al de otras elecciones. Sin embargo, entre quienes fueron a votar, la diferencia fue contundente: Font reunió cerca de 7.075 votos y se consolidó rápidamente como el ganador de la jornada.
Dellarossa, que supo ser una de las figuras emblemáticas del macrismo cordobés y uno de los protagonistas del nacimiento de Cambiemos en la ciudad, quedó relegado al segundo lugar. Detrás también apareció Gerardo Pasquali, con alrededor del 17% de los sufragios, en una elección marcada por la fragmentación de los espacios opositores.
El resultado no pasó inadvertido para el oficialismo provincial. Llaryora felicitó al flamante intendente y destacó la capacidad de Font para conducir el futuro de la ciudad, mientras que Daniel Passerini calificó la victoria como un “triunfo histórico”.
La derrota también abrió interrogantes en la oposición. Rodrigo de Loredo advirtió que el resultado debería funcionar como una señal de alerta y volvió a cuestionar la falta de unidad frente al peronismo. La lectura es inevitable: en una ciudad donde nació uno de los grandes proyectos políticos opositores de la última década, la división terminó jugando un papel central.
Así, Marcos Juárez dejó mucho más que un nuevo intendente. El peronismo ganó donde durante años parecía imposible ganar, el candidato apoyado por Llaryora sacó una ventaja demoledora y el territorio que fue la cuna de Cambiemos terminó convertido en escenario de una derrota histórica para la oposición.
Del kilómetro cero de Cambiemos al regreso del peronismo, Marcos Juárez cambió de color y mandó un mensaje político que en Córdoba nadie podrá ignorar.
Fuente: La Nueva Mañana.