¿Cuándo nos acostumbramos a que los dirigentes sean ricos mientras el pueblo hace sacrificios?

Desigualdad
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Una discusión incómoda que el peronismo —y toda la política argentina— ya no puede seguir esquivando.

I. LOS NÚMEROS QUE OBLIGAN A PREGUNTAR

Hay preguntas que una fuerza política puede postergar. Puede esquivar una elección, esconder una derrota, discutir una candidatura, cambiar una conducción. Pero hay preguntas que, tarde o temprano, vuelven.

Una de ellas es esta: ¿Qué relación existe entre la riqueza de nuestros dirigentes y la pobreza, el endeudamiento y las dificultades económicas de quienes dicen representar?

No estamos diciendo que un dirigente político no pueda tener patrimonio. No estamos diciendo que tener una empresa, una casa, campos, inversiones, dólares o acciones sea un delito. No estamos diciendo que una persona deba ser pobre para hacer política.

Lo que estamos diciendo es algo bastante más sencillo y, justamente por eso, mucho más incómodo: cuando un dirigente ocupa durante años espacios de representación política, cuando construye su identidad pública hablando en nombre de los trabajadores, de los sectores populares y de quienes hacen sacrificios, su patrimonio deja de ser solamente un asunto privado. Se convierte también en un asunto político.

Porque la política no se construye solamente con discursos. También se construye con ejemplos. Y porque una sociedad que atraviesa una crisis de representación tiene derecho a preguntar, a saber, a comparar y a exigir explicaciones.

II. LOS NÚMEROS

En la investigación que venimos realizando reunimos declaraciones patrimoniales de distintos dirigentes políticos vinculados a Córdoba y a la representación nacional. Entre los 14 patrimonios de los que tenemos un monto total comparable, la suma alcanza aproximadamente $7.938,6 millones.

El patrimonio de Carmen Álvarez Rivero representa aproximadamente el 35% del total de esta muestra. Los cinco patrimonios más altos —Álvarez Rivero, Natalia de la Sota, Luis Picat, Gabriel Bornoroni y Juan Schiaretti— concentran aproximadamente el 74,2% del total.

Esto no prueba absolutamente nada ilegal. Pero sí demuestra que la política argentina tiene dirigentes con niveles patrimoniales muy alejados de la realidad económica de la mayoría de los ciudadanos.

III. CASI OCHO MIL MILLONES FRENTE A UNA SOCIEDAD QUE NO LLEGA A FIN DE MES

El INDEC informó que durante el primer trimestre de 2026 el ingreso promedio per cápita familiar fue de $728.008 mensuales y la mediana fue de $500.000. El coeficiente de Gini llegó a 0,442 y la relación entre la mediana del decil de mayores ingresos y la del decil de menores ingresos fue de 15 veces.

Argentina sigue siendo una sociedad profundamente desigual. Y cuando hablamos de desigualdad no hablamos únicamente de quienes tienen millones de dólares frente a quienes no tienen nada. También hablamos de una enorme distancia entre quienes pueden acumular activos, propiedades y capital financiero y quienes viven exclusivamente de su ingreso mensual.

IV. UNA COMPARACIÓN BRUTAL: ¿CUÁNTO TIEMPO DE TRABAJO REPRESENTAN ESOS PATRIMONIOS?

El INDEC registró para el cuarto trimestre de 2025 una mediana de ingreso de la población ocupada de aproximadamente $800.000 mensuales. Tomemos ese número solamente como referencia.

Un trabajador que cobrara $800.000 por mes durante un año reuniría $9.600.000. Para acumular $7.938,6 millones tendría que juntar ese ingreso durante aproximadamente 827 años.

Esta es una comparación ilustrativa para mostrar la dimensión de la brecha. No significa que esos dirigentes hayan ganado ilegalmente ese dinero ni que un trabajador pueda simplemente guardar su salario sin consumir. Patrimonio e ingreso son magnitudes diferentes.

V. NO ES LO MISMO SER RICO QUE SER CORRUPTO

Esta editorial no pretende hacer una acusación penal. Un dirigente puede haber construido legítimamente su patrimonio antes de ingresar a la política, puede haber heredado, haber sido empresario, haber ejercido una profesión rentable o haber invertido.

Por eso la pregunta no debería ser: “¿Cómo puede ser rico si es político?”. La pregunta debería ser: ¿Cómo construyó su patrimonio? ¿Cómo evolucionó durante su carrera política? ¿Qué parte corresponde a su actividad privada? ¿Qué parte se generó antes de ocupar cargos públicos? ¿Qué parte se generó después? ¿Qué deudas tenía? ¿Qué bienes incorporó? ¿Qué empresas posee? ¿Qué inversiones tiene? ¿Qué conflictos de intereses puede generar ese patrimonio?

Si puede demostrar legítimamente cómo lo construyó, perfecto. Pero si la política exige sacrificios a la sociedad, también debería estar dispuesta a explicar qué sacrificios hacen sus propios dirigentes.

VI. MIENTRAS TANTO, EL INDEC MUESTRA OTRA ARGENTINA

El segundo semestre de 2025 terminó con un 28,2% de las personas de los 31 aglomerados urbanos relevados por la EPH bajo la línea de pobreza: aproximadamente 8,47 millones de personas. La indigencia alcanzó al 6,3%, unas 1,88 millones de personas.

No estamos diciendo que todo argentino sea pobre. Estamos hablando del universo que releva la EPH. Pero el dato alcanza para entender la magnitud del problema.

Mientras millones tienen dificultades para pagar alquiler, alimentos, transporte, medicamentos, servicios o deudas, existe una clase política con patrimonios que se miden en cientos de millones de pesos. Y ahí aparece una pregunta inevitable: ¿Cuánta distancia puede existir entre un dirigente y la sociedad que dice representar antes de que esa distancia se convierta en un problema político?

VII. EL PROBLEMA NO ES QUE EL DIRIGENTE SEA RICO

No queremos dirigentes pobres. No queremos que una persona tenga que renunciar a progresar económicamente para dedicarse a la política. No queremos una política donde el mérito sea vivir en la pobreza.

Lo que queremos discutir es otra cosa: no queremos dirigentes que hayan olvidado cómo vive el pueblo.

Una cosa es tener dinero y otra perder sensibilidad frente a quienes no lo tienen. Una cosa es tener patrimonio y otra utilizar el poder político para proteger intereses económicos. Una cosa es haber sido empresario antes de entrar en política y otra que la política se convierta en el mecanismo mediante el cual una persona construye una posición económica privilegiada.

VIII. EL PERONISMO NO TIENE DERECHO A HACERSE EL DISTRAÍDO

Esta discusión no es solamente contra la derecha. No alcanza con señalar a Milei, al PRO o a los empresarios. El peronismo también tiene que mirarse al espejo.

El peronismo construyó una identidad alrededor de una idea sencilla: la política debe estar al servicio del pueblo. Entonces tenemos que ser consecuentes con eso.

No podemos exigirle transparencia al adversario y pedirle comprensión al compañero. No podemos hablar de concentración económica cuando la concentración aparece afuera y guardar silencio cuando aparece adentro. No podemos defender a un dirigente simplemente porque lleva nuestra camiseta. Y mucho menos podemos convertir la identidad partidaria en un blindaje moral.

IX. ¿QUÉ DIRÍA PERÓN?

No hace falta inventar qué pensaba Perón. En 1952, al hablar de los funcionarios gubernamentales, sostuvo la necesidad de una “moral administrativa intachable”.

Perón no planteaba solamente eficiencia. Planteaba moral pública, honradez, conducta, transparencia y responsabilidad frente al pueblo.

También sostuvo que la política debía estar al servicio de la Nación y no la Nación al servicio de la política.

Entonces cabe preguntar: ¿Qué ocurre cuando la política comienza a convertirse en una profesión permanente? ¿Qué ocurre cuando una persona entra a la política con determinado patrimonio y sale con otro varias veces superior? ¿Qué ocurre cuando una familia entera desarrolla su vida económica y política alrededor del Estado? ¿Qué ocurre cuando una dirigencia se profesionaliza mientras sus bases se precarizan?

X. PERÓN TAMBIÉN HABLÓ DE LA RIQUEZA

Perón no planteaba que la riqueza fuera mala. Planteaba que debía cumplir una función social.

En su discurso del 1º de mayo de 1952 sostuvo que no servía un Estado inmensamente rico para un pueblo inmensamente pobre si esa riqueza no se distribuía equitativamente, y vinculó la riqueza individual con una función social.

La discusión no es ricos contra pobres. Es qué relación tiene la riqueza con la responsabilidad social, qué relación tiene el patrimonio con la representación política y qué relación tiene el poder con la acumulación.

XI. BELGRANO Y LA PREGUNTA POR LA RIQUEZA

Manuel Belgrano murió en 1820 en una situación económica muy difícil. Pero además dejó una reflexión sobre el peligro de que las riquezas quedaran concentradas en pocas manos.

No hace falta convertir a Belgrano en un santo anticapitalista para reconocer la vigencia de esa preocupación. La cuestión central sigue siendo: ¿qué pasa cuando la riqueza se concentra demasiado? Y una segunda pregunta: ¿qué pasa cuando quienes tienen el poder político comienzan a formar parte de esa concentración?

XII. LA HISTORIA ARGENTINA NO ES BLANCO Y NEGRO

Tampoco sería correcto construir una historia según la cual los grandes hombres de la patria eran pobres y los políticos actuales son ricos.

Juan Manuel de Rosas fue un hombre de enorme patrimonio y un importante propietario rural antes y durante su carrera política. José de San Martín tampoco murió en la miseria absoluta: atravesó dificultades económicas, recibió tierras y tuvo patrimonio. Hipólito Yrigoyen tuvo una posición económica considerable y perdió buena parte de sus bienes a lo largo de su vida política.

Por eso la cuestión no puede reducirse al tamaño de una cuenta bancaria. La pregunta histórica siempre debe ser: ¿De dónde vino la riqueza? ¿Qué relación tuvo con el poder? ¿Qué hizo la persona con ella? ¿Qué intereses defendió? ¿Cómo vivió? ¿Qué dejó después de ejercer el poder?

XIII. EL CASO DE LOS DIRIGENTES PERONISTAS

Entre los patrimonios que estamos analizando aparecen dirigentes vinculados a distintos sectores y tradiciones políticas. Y algunos tienen vínculos directos o históricos con el peronismo.

Eso obliga a preguntarnos: ¿En qué momento el peronismo dejó de incomodarse frente al enriquecimiento de sus propios dirigentes?

No estamos acusando a todos. Estamos hablando de una cultura política. Durante demasiado tiempo, muchas veces, fuimos estúpidamente defensivos: defendimos dirigentes antes de preguntar, justificamos patrimonios antes de exigir explicaciones y buscamos argumentos para explicar al compañero lo que jamás hubiéramos aceptado del adversario.

XIV. LA MILITANCIA PONE EL CUERPO. ¿Y LOS DIRIGENTES?

Hay miles de militantes que hacen política prácticamente sin cobrar: ponen plata para imprimir volantes, pagan nafta, organizan rifas, prestan vehículos, hacen kilómetros, dejan de trabajar para militar, ponen su casa y sostienen campañas con recursos que no sobran.

La militancia popular muchas veces se sostiene con sacrificio. Y entonces aparece una pregunta que debería doler: ¿Hasta cuándo los militantes pobres van a financiar las campañas de dirigentes millonarios?

Una cosa es pedir solidaridad. Otra cosa es pedir sacrificio. Y otra cosa es construir permanentemente la política sobre el sacrificio de abajo mientras arriba se acumulan patrimonios de cientos de millones.

XV. “QUIEN MÁS TIENE, MENOS DA”

Hay una frase popular que sintetiza una intuición muy argentina: “Quien más tiene, menos da”. No es una frase de Perón y no vamos a atribuírsela falsamente. Pero sí expresa una pregunta política válida.

¿Por qué quienes tienen más capacidad económica no son también quienes más aportan a la construcción política? ¿Por qué las campañas populares deben depender tantas veces de la colaboración de quienes menos tienen? ¿Por qué un militante que gana un salario modesto tiene que poner dinero para una actividad mientras un dirigente con un patrimonio de cientos de millones no necesariamente pone una parte proporcional de su propio bolsillo?

XVI. EL CASO DE LAS TRABAJADORAS DE CASAS PARTICULARES

Una parte de la política argentina construyó durante décadas su discurso alrededor de los trabajadores más vulnerables, entre ellos las trabajadoras de casas particulares.

Entonces aparece una pregunta sensible: ¿Qué distancia económica puede existir entre quien representa políticamente a esas trabajadoras y la realidad patrimonial de esas mismas trabajadoras?

No estamos acusando a nadie de haber cometido un delito. Estamos preguntando algo mucho más básico: ¿Cómo se explica esa evolución patrimonial? Y si existe una explicación legítima, ¿por qué no explicarla públicamente?

XVII. EL PROBLEMA DE LA DISTANCIA

Quizás el problema más profundo no sea cuánto dinero tiene un dirigente. Quizás sea cuánto se alejó de quienes lo llevaron hasta ahí.

La política popular siempre tuvo una virtud: conocer la vida real. Saber cuánto cuesta el supermercado, el alquiler, el transporte, qué significa quedarse sin trabajo, endeudarse o cobrar el sueldo y que desaparezca en diez días.

Cuando un dirigente empieza a vivir en una realidad completamente diferente, existe un riesgo: dejar de comprender aquello que dice representar.

XVIII. ¿MILEI BENEFICIÓ A LOS RICOS? ¿A TODOS LOS RICOS LES FUE IGUAL?

El gobierno de Javier Milei llegó al poder con un discurso frontal contra la casta y los privilegios. La pregunta que corresponde hacer es: ¿Quiénes ganaron y quiénes perdieron con las transformaciones económicas?

Una segunda pregunta es todavía más incómoda: ¿El ajuste afecta de la misma manera a un trabajador endeudado que a una persona que posee un patrimonio de cientos de millones?

Quien tiene patrimonio puede tener activos, propiedades, dólares, acciones, empresas, instrumentos financieros y capacidad de ahorro. Quien vive exclusivamente de su salario tiene otra estructura económica.

Por eso no alcanza con hablar de esfuerzo. Hay que preguntar quién puede soportarlo, quién tiene espalda, quién puede esperar y quién tiene que vender algo para sobrevivir.

XIX. LA DESIGUALDAD NO ES UNA DISCUSIÓN IDEOLÓGICA: ES UN DATO

El INDEC no es peronista, kirchnerista, libertario ni radical. Es el organismo oficial de estadísticas.

En el primer trimestre de 2026, el ingreso promedio per cápita familiar fue de $728.008, la mediana fue de $500.000, el Gini fue 0,442 y la distancia entre las medianas del decil 10 y del decil 1 fue de 15 veces.

En el segundo semestre de 2025, el 28,2% de las personas de los 31 aglomerados urbanos relevados estaba bajo la línea de pobreza y el 6,3% bajo la línea de indigencia.

Estos datos no dicen que todo argentino sea pobre, que toda persona con patrimonio sea mala ni que todos los políticos sean corruptos. Dicen que Argentina sigue siendo una sociedad profundamente desigual.

XX. HASTA FRANCISCO PLANTEÓ EL PROBLEMA

Francisco, en Evangelii Gaudium, dejó una frase que sintetiza una preocupación ética: “El dinero debe servir y no gobernar”.

Francisco no planteaba que los ricos fueran enemigos. Su planteo era que la riqueza debía estar subordinada a la dignidad humana y que quienes más tenían tenían responsabilidades frente a los demás.

Perón hablaba de función social de la riqueza. Francisco habla de que el dinero debe servir y no gobernar. Belgrano advertía sobre la concentración de riqueza. Y nosotros, más de dos siglos después, seguimos discutiendo exactamente lo mismo.

XXI. EL ERROR SERÍA CONVERTIR ESTO EN UNA CACERÍA DE MILLONARIOS

No queremos una política donde el criterio sea: “Si tiene mucha plata, es malo”. Eso sería tan injusto como decir: “Si es pobre, es bueno”.

Hay personas honestas con mucho dinero. Hay personas deshonestas con poco. Hay empresarios comprometidos con su comunidad. Hay políticos que se empobrecieron ejerciendo cargos. Hay dirigentes que llegaron con patrimonio y lo conservaron legítimamente.

Por eso no queremos una cacería. Queremos algo mucho más difícil: transparencia.

XXII. EL PATRIMONIO DE UN DIRIGENTE DEBERÍA SER UNA CARTA ABIERTA

¿Por qué debería ser un problema que un dirigente explique su patrimonio?

¿Por qué no publicar voluntariamente patrimonio inicial, patrimonio actual, ingresos, empresas, sociedades, inmuebles, vehículos, inversiones, deudas, herencias, compras importantes y evolución patrimonial durante el ejercicio de cargos?

Un dirigente que representa a millones debería poder decir: “Esto tenía cuando llegué. Esto tengo ahora. Esto aumentó por esta razón. Esto disminuyó por esta otra. Acá están los documentos”.

Eso no debilita a la política. La fortalece.

XXIII. EL PERONISMO TIENE QUE RECUPERAR LA CAPACIDAD DE MIRARSE AL ESPEJO

Durante mucho tiempo confundimos lealtad con silencio, unidad con obediencia, conducción con intocabilidad y compañero con intocable.

Terminamos defendiendo cosas que, si hubieran sido hechas por el adversario, hubiéramos denunciado durante horas.

El peronismo no puede pretender representar a los trabajadores si deja de escuchar sus preguntas. No puede hablar de justicia social mientras una parte de su dirigencia se distancia económica y culturalmente de las bases.

XXIV. UNA NUEVA ÉTICA POLÍTICA

Quizás el peronismo necesite recuperar la ética del ejemplo.

No basta con hablar de justicia social. Hay que vivir con conciencia social. No basta con hablar de trabajadores. Hay que conocer su realidad. No basta con hablar de solidaridad. Hay que practicarla.

No basta con pedirle sacrificios al pueblo. Hay que demostrar que quienes conducen también están dispuestos a sacrificar algo.

Esto no significa regalar el patrimonio. Significa entender que el poder político no es una propiedad privada.

XXV. ¿QUÉ HACEMOS CON LOS DIRIGENTES QUE TIENEN MILLONES?

No hay que expulsarlos por tener patrimonio. No hay que perseguirlos. No hay que demonizarlos. Hay que preguntarles.

Si un dirigente tiene una empresa y puede demostrar cómo la construyó: perfecto. Si heredó propiedades: perfecto. Si compró inmuebles antes de entrar en política: perfecto. Si tiene inversiones legales: perfecto.

Pero si no puede explicarlo, entonces hay un problema. Y si la evolución patrimonial no guarda relación con sus ingresos conocidos, hay que investigarla. Eso vale para el peronismo, el radicalismo, el PRO, La Libertad Avanza, el sindicalismo y cualquier espacio político.

XXVI. LA POLÍTICA NO PUEDE SER UNA CARRERA HACIA LA RIQUEZA

La política debería ser una forma de servicio, no una carrera económica.

Si una persona ingresa a la política y, con el paso de los años, acumula un patrimonio que jamás habría podido construir con la actividad que desarrollaba antes, hay que preguntar. No porque eso sea automáticamente ilegal, sino porque genera una pregunta elemental: ¿la política fue un instrumento de servicio o se convirtió en un mecanismo de ascenso económico?

XXVII. Y SI EL DIRIGENTE ES MILLONARIO, ¿QUÉ?

Entonces que lo sea. Pero que no nos mienta. Que no finja ser pobre. Que no utilice la pobreza como escenografía electoral. Que no aparezca en una foto repartiendo bolsones mientras su patrimonio crece exponencialmente.

Que no se presente como víctima del ajuste mientras posee una espalda económica que millones de argentinos jamás tendrán. Que no le pida solidaridad a quien no puede pagar la tarjeta. Que no le pida sacrificios a quien ya sacrificó todo.

Y, fundamentalmente: que no utilice la pobreza de los demás como argumento para conservar su poder.

XXVIII. EL DESAFÍO DE LA NUEVA MILITANCIA

La militancia tiene derecho a preguntar. ¿Cuánto tiene nuestro dirigente? ¿Cómo lo construyó? ¿Qué hizo antes de llegar? ¿Qué hizo después? ¿Quiénes son sus socios? ¿Qué empresas tiene? ¿Qué propiedades tiene? ¿Qué intereses defiende? ¿Por qué vive como vive? ¿Por qué nosotros tenemos que pagar la campaña?

No es traición. Es democracia.

XXIX. EL PERONISMO NO NECESITA DIRIGENTES POBRES. NECESITA DIRIGENTES HONESTOS

No necesitamos políticos que no tengan nada. Necesitamos políticos que no tengan nada que ocultar.

No necesitamos dirigentes que vivan como pobres. Necesitamos dirigentes que entiendan la vida de los pobres.

No necesitamos dirigentes sin patrimonio. Necesitamos dirigentes cuyo patrimonio pueda explicarse.

No necesitamos dirigentes que renuncien a progresar. Necesitamos dirigentes que no olviden de dónde vienen.

Y, sobre todo, no necesitamos dirigentes que nos pidan fe. Necesitamos dirigentes que nos den explicaciones.

XXX. UNA ÚLTIMA PREGUNTA

Hay una escena que se repite en la política argentina: una militante que gana poco, un trabajador que llega justo, un jubilado que no llega, un comerciante que pelea todos los meses, una familia endeudada, un joven que no puede independizarse. Todos poniendo algo para sostener una campaña.

Mientras, arriba, algunos dirigentes acumulan patrimonios de cientos de millones.

Entonces la pregunta aparece sola: ¿Cuándo nos acostumbramos a que los dirigentes sean ricos mientras el pueblo hace sacrificios?

Y todavía hay otra: ¿En qué momento dejamos de preguntar?

XXXI. NUESTRA POSICIÓN

Desde Multimedio Mordisquito no queremos construir una lista negra. No queremos condenar la riqueza. No queremos acusar sin pruebas. No queremos convertir una declaración patrimonial en una sentencia judicial.

Queremos algo mucho más elemental: que la política vuelva a rendir cuentas.

Queremos que el patrimonio de un dirigente sea público, que su evolución sea explicada, que los conflictos de intereses sean transparentes, que la militancia tenga derecho a preguntar y que las organizaciones políticas tengan mecanismos internos de control.

La política no puede convertirse en un ascensor social para quienes conducen mientras las bases quedan siempre esperando en planta baja.

XXXII. EL PERONISMO DEBE VOLVER A SER INCÓMODO

El peronismo nació para discutir privilegios, concentración, desigualdad, quién tiene y quién no tiene y quién decide.

No podemos convertirnos en una fuerza que discuta esas cosas solamente cuando el privilegiado es otro.

Si la desigualdad es mala, es mala siempre. Si la corrupción es mala, es mala siempre. Si el abuso de poder es malo, es malo siempre. Si la concentración económica es mala, es mala siempre.

Y si la política debe estar al servicio del pueblo, entonces debe estar al servicio del pueblo incluso cuando el dirigente cuestionado lleva nuestra bandera.

XXXIII. LA ÚLTIMA PALABRA NO LA TIENE EL DIRIGENTE

La última palabra la tiene la sociedad. La tiene el trabajador, la militante, el jubilado, el joven, la mujer que trabaja, el comerciante, quien vota y también quien dejó de votar.

Quizás el mayor problema de la política argentina no sea solamente la corrupción. Quizás sea algo anterior: la pérdida de confianza.

Cuando una persona siente que los políticos viven en otra realidad, deja de creer. Cuando siente que los dirigentes se enriquecen mientras ella se empobrece, deja de escuchar. Cuando siente que cualquier crítica será respondida con “pero el otro es peor”, deja de participar.

Por eso esta discusión no es secundaria. Es una discusión sobre la democracia.

EPÍLOGO

No queremos dirigentes pobres. Queremos dirigentes conscientes.

No queremos dirigentes sin patrimonio. Queremos dirigentes transparentes.

No queremos políticos que pidan disculpas por tener dinero. Queremos políticos capaces de explicar cómo lo obtuvieron.

No queremos perseguir al rico. Queremos impedir que el poder político y el poder económico se conviertan en una misma cosa.

No queremos destruir al peronismo. Queremos que el peronismo vuelva a hacerse preguntas.

Porque una fuerza política que no puede cuestionar a sus propios dirigentes termina perdiendo aquello que la hizo fuerte: la capacidad de ponerse del lado de quienes tienen menos.

Ser peronista no debería ser un blindaje moral. Tener un cargo no debería ser un privilegio. Tener patrimonio no debería ser una vergüenza. Pero no poder explicarlo sí debería ser un problema.

Y si de verdad queremos reconstruir una alternativa nacional y popular, quizás haya que empezar por algo muy sencillo: volver a mirar hacia abajo.

Volver a mirar al trabajador. A la militante. Al jubilado. A la familia endeudada. Al joven que no puede alquilar. A la mujer que sostiene una casa con dos trabajos. A quien pone plata de su bolsillo para una campaña.

Y preguntarnos, finalmente: ¿PARA QUIÉN ESTAMOS HACIENDO POLÍTICA?

Porque si la respuesta sigue siendo “para el pueblo”, entonces hay una segunda pregunta que ya no podemos seguir esquivando:

¿Y EL PUEBLO, CUÁNDO VA A EMPEZAR A SER TAMBIÉN EL DESTINATARIO DE NUESTRO EJEMPLO?

CUADROS COMPARATIVOS Y FICHA DE DATOS

Cuadro 1 — Patrimonios relevados

DirigentePatrimonio
Carmen Álvarez Rivero$2.798 millones
Natalia de la Sota$922 millones
Luis Picat$861 millones
Gabriel Bornoroni$753 millones
Juan Schiaretti$545 millones
Gonzalo Roca$451 millones
Luis Juez$443 millones
Alejandra Torres$407 millones
Marcos Patiño Brizuela$177 millones
Juan Brügge$144 millones
Belén Avico$130 millones
María Cecilia Ibáñez$123,6 millones
Laura Soldano$111 millones
Carolina Basualdo$73 millones
TOTAL$7.938,6 millones

Cuadro 2 — Patrimonio vs. ingreso laboral

ConceptoDato
Patrimonio total de los 14 dirigentes$7.938,6 millones
Ingreso mediano mensual de la población ocupada (4.º trim. 2025)≈ $800.000
Ingreso anual equivalente≈ $9,6 millones
Años de ese ingreso para igualar el patrimonio total≈ 827 años

Cuadro 3 — Situación social e ingresos

IndicadorDato
Pobreza — 2.º semestre 202528,2% de las personas; ≈ 8,47 millones
Indigencia — 2.º semestre 20256,3% de las personas; ≈ 1,88 millones
Gini — 1.º trimestre 20260,442
Ingreso promedio per cápita familiar — 1.º trimestre 2026$728.008
Mediana per cápita familiar — 1.º trimestre 2026$500.000
Mediana decil 10 / mediana decil 115 veces

Cuadro 4 — Patrimonios destacados

Dirigente / grupoPatrimonioParticipación
Álvarez Rivero$2.798 M≈35,2% del total
Natalia de la Sota$922 M
Luis Picat$861 M
Gabriel Bornoroni$753 M
Juan Schiaretti$545 M
Cinco primeros≈$5.879 M≈74,2% del total

Nota metodológica

Los patrimonios individuales consignados corresponden a la recopilación patrimonial trabajada para esta investigación. Deben leerse como datos declarados/relevados, no como prueba de irregularidades.

La existencia de un patrimonio elevado no constituye por sí misma un delito ni demuestra enriquecimiento ilícito.

La comparación entre patrimonio e ingresos laborales es exclusivamente ilustrativa: patrimonio e ingreso son magnitudes económicas diferentes.

No se incorpora al total el patrimonio de Alejandra Vigo porque la información actualmente relevada no permite establecer un monto total comparable.

Los datos sociales corresponden a las estadísticas oficiales del INDEC. La pobreza de 28,2% corresponde a personas de los 31 aglomerados urbanos relevados por la EPH en el segundo semestre de 2025.

Fuentes principales

INDEC — Distribución del ingreso, primer trimestre de 2026.

INDEC — Incidencia de la pobreza y la indigencia, segundo semestre de 2025.

INDEC — Evolución de la distribución del ingreso, cuarto trimestre de 2025.

Discursos de Juan Domingo Perón sobre administración pública, moral administrativa y función social de la riqueza.

Argentina.gob.ar — Material histórico sobre Manuel Belgrano.

Vaticano — Evangelii Gaudium y Fratelli Tutti.

Por Misael Esteban Ilenich

Scroll al inicio