La reanudación de los ataques entre Washington y Teherán volvió a sacudir al mercado energético internacional. El precio del crudo avanzó con fuerza ante el temor de interrupciones en el suministro de Medio Oriente, mientras el estrecho de Ormuz permanece en el centro de la tensión.
El precio del petróleo volvió a subir con fuerza este martes ante la escalada militar entre Estados Unidos e Irán y los crecientes temores sobre una interrupción del suministro energético desde Medio Oriente. La reanudación de los enfrentamientos provocó una inmediata reacción de los mercados, que comenzaron a incorporar nuevamente en sus cotizaciones el riesgo de que el conflicto afecte una de las principales rutas de transporte de petróleo del mundo.
Durante la jornada, el Brent llegó a avanzar alrededor de un 4%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referencia para el mercado estadounidense, también registró fuertes incrementos. Según datos difundidos por Reuters, el Brent llegó a ubicarse en torno a los 93,93 dólares por barril, con una suba cercana al 3,8%, mientras que el WTI alcanzó los 89,48 dólares, con un incremento del 4,3%.
La reacción del mercado está directamente vinculada con el estrecho de Ormuz, un paso estratégico por el que circula una porción significativa del comercio mundial de petróleo. La renovada confrontación entre Washington y Teherán incrementó las dudas sobre la continuidad del tránsito marítimo y elevó el riesgo de que una interrupción prolongada termine afectando la disponibilidad de crudo y derivados a nivel internacional.
El movimiento de los precios se produjo después de nuevos ataques estadounidenses contra objetivos iraníes y de las posteriores respuestas de Teherán. La escalada puso nuevamente en cuestión la relativa calma que se había registrado durante las últimas semanas y alimentó el temor entre los operadores de que el enfrentamiento pueda prolongarse y transformarse en una crisis energética de mayores dimensiones.
A esta situación se sumó la información sobre ataques contra embarcaciones que intentaban atravesar la zona del estrecho de Ormuz. El tránsito por esa vía estratégica se redujo significativamente, mientras Irán mantiene su capacidad de condicionar el movimiento de buques en la región. Para los mercados, cualquier interrupción sostenida representa un riesgo especialmente sensible debido al peso que tienen los países del Golfo en la producción y exportación mundial de hidrocarburos.
La suba del crudo también genera preocupación por sus posibles consecuencias sobre la inflación global. Un aumento sostenido del petróleo encarece los combustibles y los costos de transporte y producción, lo que puede trasladarse a otros bienes y servicios. Además, una crisis energética prolongada podría complicar las decisiones de los bancos centrales, que deben equilibrar el impacto de mayores precios con el riesgo de una desaceleración económica.
El escenario agrega presión sobre las economías importadoras de energía y vuelve a colocar al mercado petrolero en el centro de la disputa geopolítica internacional. Mientras Estados Unidos amenaza con nuevas acciones militares si Irán responde a los ataques, Teherán sostiene su posición y mantiene la presión sobre el tránsito marítimo. La incertidumbre sobre cuánto tiempo continuará la confrontación es, precisamente, uno de los factores que más está pesando sobre las cotizaciones.
La nueva escalada demuestra una vez más que un conflicto localizado en Medio Oriente puede tener consecuencias inmediatas sobre la economía mundial. Con el petróleo acercándose nuevamente a niveles elevados y el estrecho de Ormuz convertido en uno de los principales focos de tensión, los mercados seguirán atentos a cada movimiento militar y diplomático. Si las interrupciones del suministro se profundizan, el impacto podría sentirse mucho más allá de los mercados energéticos y trasladarse al precio de los combustibles, los alimentos, el transporte y la actividad económica global.
Fuente: El Destape / Reuters



