El legislador de Hacemos Unidos por Córdoba acusó al dirigente radical de intentar sacar rédito personal de una situación “lamentable” y calificó de “absurdo” el planteo para avanzar contra la vicegobernadora. De Loredo había reclamado a su bloque impulsar un juicio político por el desempeño de Prunotto al frente de la Legislatura.
La interna política cordobesa volvió a subir de temperatura luego de que el legislador de Hacemos Unidos por Córdoba Leonardo Limia saliera al cruce del exdiputado nacional Rodrigo De Loredo por su intención de promover un pedido de juicio político contra la vicegobernadora Myrian Prunotto.
El planteo de De Loredo fue formalizado este lunes, cuando pidió a los integrantes de su espacio que impulsen un proceso contra Prunotto por presunto mal desempeño e indignidad en el ejercicio de sus funciones, en los términos establecidos por el artículo 112 de la Constitución de Córdoba.
El dirigente radical cuestionó particularmente el funcionamiento de la Legislatura desde que Prunotto asumió su conducción y enumeró distintos episodios que, a su criterio, justificarían avanzar con el mecanismo institucional. Entre ellos mencionó denuncias relacionadas con empleados que serían “fantasma”, cuestionamientos por la falta de respuestas a pedidos de información periodística y la permanencia temporal de la vicegobernadora en Estados Unidos. También hizo referencia a la designación de una persona para tareas de custodia a la que atribuyó antecedentes de maltrato.
Pero desde el oficialismo provincial rechazaron de plano la iniciativa.
En declaraciones al programa “Córdoba en Foco” de Canal 10, Limia calificó como “un absurdo” el pedido de juicio político y sostuvo que De Loredo está intentando aprovechar el contexto político para obtener un beneficio personal.
“De Loredo quiere mezclar todo aprovechando un momento político para sacar un rédito político personal”, cuestionó el legislador.
Limia fue todavía más duro al referirse al dirigente radical y consideró que no existen elementos suficientes para avanzar con un juicio político contra Prunotto.
Para el dirigente de Hacemos Unidos por Córdoba, el planteo constituye una utilización política de un episodio particularmente delicado. “El carancheo político es lo que le hace tan mal a la política como tantos otros hechos aberrantes que lamentamos”, sostuvo.
El caso Villareal, en el centro de la disputa
Las declaraciones de Limia se producen además en medio de la conmoción generada por el caso que involucra a Ramón “Cañito” Flores y a un exasesor suyo, una situación que derivó en el apartamiento del legislador mientras avanza una investigación judicial por una denuncia vinculada a grooming y abuso sexual.
Flores finalmente presentó su renuncia a la banca. Limia sostuvo que ahora corresponde que la Justicia avance “a fondo” con la investigación y consideró que el alejamiento del legislador permitirá que la Unicameral pueda retomar su agenda legislativa.
En ese contexto, el oficialismo entiende que intentar vincular políticamente la situación con la conducción de la Legislatura constituye un aprovechamiento de un hecho de extrema gravedad.
Limia insistió en que no corresponde utilizar una situación dolorosa para construir posicionamiento político y apuntó directamente contra De Loredo.
“Denota su falta de calidad política y calidad humana”, sostuvo el legislador al cuestionar la actitud del dirigente radical.
Una vieja disputa que vuelve a escena
El enfrentamiento entre Limia y De Loredo no es nuevo. El dirigente oficialista ya había cuestionado públicamente al radical en otras oportunidades, particularmente por sus posiciones frente al gobierno de Javier Milei y por distintas estrategias políticas de la oposición cordobesa.
En 2025, Limia había acusado a De Loredo de priorizar su posicionamiento personal y cuestionó su postura frente al financiamiento universitario.
También había protagonizado un fuerte cruce con el radical por un video manipulado mediante inteligencia artificial que simulaba la voz y la imagen del gobernador Martín Llaryora. En aquella oportunidad, Limia calificó el episodio como una conducta de extrema gravedad institucional y sostuvo que manipular la voz de una autoridad podía incluso rozar un delito.
Ahora, el conflicto vuelve a tener como escenario a la Legislatura y a la figura de Prunotto.
La pelea política detrás del juicio político
El episodio también se inscribe en un escenario de creciente disputa entre el oficialismo provincial y distintos sectores de la oposición de cara a 2027.
De Loredo busca reposicionarse dentro de la oposición cordobesa después de quedar fuera de las listas de La Libertad Avanza en el último proceso electoral, mientras distintos sectores radicales y opositores discuten cómo enfrentar al peronismo provincial.
Del otro lado, el oficialismo de Martín Llaryora intenta preservar el control político de la provincia y sostiene una estrategia de diferenciación tanto respecto de la oposición tradicional como del espacio libertario.
En ese tablero, el pedido de juicio político contra Prunotto abre un nuevo frente de confrontación.
Para Limia, sin embargo, el debate debería transitar por otro camino: responsabilidad institucional, respeto por las investigaciones judiciales y evitar que hechos sensibles sean utilizados como herramientas de posicionamiento político.
La respuesta deja en claro que, lejos de bajar el tono, la disputa entre el oficialismo cordobés y De Loredo vuelve a entrar en una etapa de confrontación directa.



