El Juzgado Federal N° 3 de Córdoba confirmó la identificación de Alejandro Ernesto Jesús Jerez Bordereau, secuestrado el 5 de mayo de 1976. Sus restos fueron recuperados por el Equipo Argentino de Antropología Forense en el predio de La Perla. Con este nuevo reconocimiento, ya son 30 las personas identificadas a partir de los restos encontrados en el marco de la causa por enterramientos clandestinos.
Cincuenta años después de su secuestro, la Justicia Federal de Córdoba confirmó la identificación de Alejandro Ernesto Jesús Jerez Bordereau, una de las personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar. El hombre había sido secuestrado el 5 de mayo de 1976 y desde entonces permanecía desaparecido. La confirmación de su identidad fue comunicada este viernes por el Juzgado Federal N° 3 de Córdoba, luego de los estudios antropológicos y genéticos realizados sobre restos óseos recuperados en el predio del ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio La Perla. La identificación permite devolver un nombre, una historia y una respuesta a una familia que durante cinco décadas permaneció sin conocer el destino de su ser querido.
Los restos fueron hallados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en el sector conocido como “Loma del Torito”, dentro de la Reserva Natural Militar La Calera. El hallazgo se produjo en el marco de la segunda etapa de una búsqueda que comenzó en septiembre de 2025 y que permitió recuperar restos óseos dispersos en distintos sectores del predio. Para avanzar en la identificación fue necesario realizar estudios antropológicos y genéticos en los laboratorios del EAAF y posteriormente cotejar los perfiles obtenidos con muestras aportadas por familiares de personas desaparecidas. En el caso de Jerez Bordereau, ese procedimiento permitió establecer científicamente que los restos recuperados correspondían a él.
La investigación forma parte de la causa denominada “Enterramientos Clandestinos”, impulsada a partir del reclamo de familiares que intervienen como querellantes. La campaña desarrollada por el EAAF permitió avanzar sobre una zona en la que durante décadas permanecieron ocultos restos de víctimas del terrorismo de Estado. El trabajo no se limita a la recuperación de los restos: implica también reconstruir científicamente las identidades y aportar elementos que permitan establecer qué ocurrió con personas que fueron secuestradas, trasladadas a centros clandestinos y posteriormente desaparecidas. En este proceso participan además distintas instituciones, entre ellas el Juzgado Federal N° 3, el Instituto de Medicina Forense del Tribunal Superior de Justicia, organismos provinciales y municipales y la Universidad Nacional de Río Cuarto, a través del geólogo Guillermo Sagripanti.
Con la identificación de Jerez Bordereau, ya son 30 las personas cuya identidad pudo ser restablecida a partir de los restos recuperados durante esta etapa de búsqueda. El avance resulta especialmente significativo porque todavía permanecen cinco perfiles genéticos obtenidos durante las excavaciones cuya identidad no pudo ser determinada hasta el momento. Según explicó Miguel Ceballos, secretario de Derechos Humanos y Trata del Juzgado Federal N° 3, el perfil genético de Jerez Bordereau formaba parte precisamente de ese grupo de personas que aún no habían podido ser identificadas. El cotejo con una muestra aportada por un familiar permitió finalmente establecer su identidad.
La reconstrucción de la historia de Alejandro Ernesto Jesús Jerez Bordereau permite además recuperar parte de la vida que quedó interrumpida con su secuestro. Había nacido el 30 de julio de 1953 en la ciudad de Buenos Aires y, al momento de su desaparición, trabajaba como empleado de IKA-Renault. Durante los primeros años de la década de 1970 había comenzado a estudiar Psicología en la Universidad Nacional de Córdoba y había sido padre de María Alejandra Jerez. Tenía apenas 22 años cuando fue secuestrado en la pensión donde vivía, ubicada en barrio Alberdi. De acuerdo con testimonios incorporados a investigaciones penales, posteriormente habría sido visto en La Perla.
La confirmación judicial también permite precisar el recorrido de la investigación sobre su desaparición. El juez Miguel Hugo Vaca Narvaja informó que los restos fueron encontrados en el sector Loma del Torito, donde continúa avanzando la búsqueda iniciada el año pasado. A partir del hallazgo se realizaron los estudios científicos correspondientes y los resultados permitieron establecer la identidad de los restos. La familia de Jerez Bordereau ya fue notificada de la identificación, un paso que tiene una dimensión humana y reparadora central después de medio siglo de incertidumbre. Para los familiares de las personas desaparecidas, conocer dónde estuvieron sus seres queridos y poder recuperar sus restos representa una respuesta largamente esperada.
El proceso de identificación también se inscribe en una política de Memoria, Verdad y Justicia que continúa desarrollándose en Córdoba a través del trabajo conjunto entre la Justicia, organismos de derechos humanos, familiares y equipos científicos. En marzo de este año, el Juzgado Federal había informado la identificación de otras 12 personas, mientras que en mayo se sumaron otras 17. La nueva identificación vuelve a demostrar la importancia de sostener las investigaciones y las tareas de búsqueda aun después de transcurridas cinco décadas. Los avances científicos permiten hoy recuperar información que durante años permaneció oculta y transformar perfiles genéticos y restos anónimos en identidades concretas, devolviendo a las familias parte de una historia que la desaparición forzada intentó borrar.
La identificación de Alejandro Ernesto Jesús Jerez Bordereau vuelve a poner en evidencia que las consecuencias del terrorismo de Estado no quedaron encerradas en el pasado. Cada nuevo hallazgo representa una respuesta para una familia y, al mismo tiempo, una pieza más en la reconstrucción de lo ocurrido durante la última dictadura. En Córdoba, donde funcionó La Perla como uno de los principales centros clandestinos de detención, tortura y exterminio del país, la recuperación de los restos y la restitución de identidades constituyen una parte fundamental del proceso de verdad histórica y judicial. A 50 años del secuestro de Jerez Bordereau, su nombre vuelve a ocupar un lugar en la historia: ya no solamente como una persona desaparecida, sino como una víctima identificada, con una identidad recuperada y una familia que finalmente pudo conocer dónde yacían sus restos.
Con ayuda de La Nueva Mañana



