Cierra Clan Issime, una histórica fábrica textil de La Plata que resistió 53 años

CLAN marca textil
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

La empresa fundada en 1973 cerrará definitivamente sus puertas el 31 de agosto. Llegó a tener 129 trabajadores, 14 locales propios y alrededor de un centenar de puntos de venta tercerizados. Actualmente quedan nueve empleados y la familia propietaria remata stock y maquinaria para afrontar las obligaciones pendientes y las indemnizaciones.

La histórica fábrica textil y de calzado Clan Issime cerrará definitivamente sus puertas el próximo lunes 31 de agosto, después de más de cinco décadas de actividad en La Plata. La empresa, fundada el 9 de septiembre de 1973, se convirtió con el paso de los años en una marca reconocida en el rubro de la indumentaria femenina y el calzado, con presencia no solamente en la ciudad sino también en distintos puntos del país. La decisión de finalizar las operaciones llega después de un prolongado deterioro de la actividad, marcado por la caída de las ventas, dificultades para afrontar compromisos fiscales y la creciente competencia de productos importados.

Clan Issime llegó a atravesar tres generaciones de una misma familia y tuvo una expansión que la convirtió en una empresa de referencia dentro de la industria local. En su momento de mayor desarrollo alcanzó los 129 trabajadores y contó con 14 locales propios, además de aproximadamente un centenar de puntos de venta tercerizados distribuidos por distintas provincias argentinas. Con el paso de los años, sin embargo, la estructura fue reduciéndose progresivamente hasta quedar prácticamente desmantelada. Desde diciembre, la cantidad de empleados se redujo mediante acuerdos y el proceso de indemnización del personal, hasta llegar a los nueve trabajadores que permanecen actualmente vinculados con la firma.

La planta donde durante décadas se fabricaron prendas y calzado está ubicada en la calle 526, entre 14 y 15, en la localidad de Tolosa. Allí todavía permanecen máquinas, materiales y parte del stock que no llegó a comercializarse antes de la decisión de cierre. La firma también fue reduciendo su presencia comercial: dos sucursales de City Bell dejaron de funcionar durante este año y el último local propio ubicado en el centro de La Plata, sobre calle 49, cerrará sus puertas junto con el final de la actividad. Los puntos de venta tercerizados que aún permanecen también atraviesan un proceso de cierre.

Jorge Bizet, uno de los fundadores de Clan Issime, señaló las dificultades económicas que atravesó la empresa y mencionó particularmente el peso de las obligaciones fiscales. Según explicó, la caída de las ventas impidió cumplir con tres períodos de los planes de pago ante ARCA, situación que derivó posteriormente en un embargo. Para el empresario, esa circunstancia terminó profundizando las dificultades financieras que ya atravesaba la compañía. Bizet también apuntó contra la diferencia de costos entre la producción nacional y determinados productos importados que llegan al mercado argentino a través de plataformas digitales, una situación que, según su interpretación, coloca a la industria local en una posición difícil para competir.

El empresario sostuvo que el problema no está en la competencia extranjera en sí misma, sino en las condiciones en las que esa competencia se desarrolla. Bizet reclamó que las empresas nacionales puedan competir “en igualdad de condiciones” y explicó que, cuando una prenda fabricada localmente tiene un costo significativamente superior al de un producto similar adquirido desde el exterior, el consumidor termina inclinándose por la alternativa más barata. Esa dinámica, según describió, genera una cadena de consecuencias que comienza con la caída de las ventas, continúa con menores ingresos y mayores dificultades para afrontar los costos de producción y termina poniendo en riesgo la continuidad de las empresas.

El cierre de Clan Issime también tiene una dimensión laboral. La empresa llegó a contar con 129 trabajadores y algunos empleados permanecieron durante décadas dentro de la firma, acompañando su crecimiento y posterior retroceso. El proceso de reducción de personal se realizó progresivamente desde diciembre y, de acuerdo con la información publicada, en algunos casos se trata de trabajadores con hasta 30 años de antigüedad. La familia propietaria comenzó además a desprenderse de parte de las máquinas y del stock acumulado con el objetivo de reunir fondos para afrontar las obligaciones pendientes y las indemnizaciones correspondientes al personal.

La liquidación de los bienes de la empresa representa así el último capítulo de una historia industrial que comenzó hace más de medio siglo. En la planta de Tolosa se ofrecen prendas, calzado, telas y distintos elementos utilizados durante años en el proceso productivo, mientras que también se ponen a la venta máquinas, mesas de corte, equipos de diseño y otras herramientas de fabricación. Según información local, el dinero obtenido de estas ventas será destinado a cubrir las indemnizaciones de los trabajadores que todavía permanecen en la empresa. La liquidación funciona, de este modo, como una forma de afrontar las obligaciones antes de que la fábrica cierre definitivamente.

La despedida de Clan Issime también generó una fuerte reacción entre sus clientes. Bizet contó que la empresa recibió más de 180 mil mensajes a través de Instagram durante la última semana, muchos de ellos provenientes de personas que recordaban prendas, zapatos y locales de distintas épocas e incluso conservaban productos adquiridos hacía más de dos décadas. La repercusión muestra la dimensión que tuvo la marca para varias generaciones de consumidores platenses y pone en evidencia que el cierre no representa solamente el final de una empresa, sino también la desaparición de una parte de la identidad comercial e industrial de la ciudad. Después de 53 años, Clan Issime apagará sus máquinas y dejará de fabricar.

Fuente: Motor Económico

Scroll al inicio