Trump rebautizó el lago Ontario como “lago América” y volvió a tensar la relación con Canadá

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El presidente de Estados Unidos firmó una orden ejecutiva para modificar la denominación del lago en los registros oficiales estadounidenses. La medida se da en medio de una creciente guerra comercial con Canadá y no obliga al país vecino a utilizar el nuevo nombre.

Donald Trump volvió a protagonizar una polémica internacional al firmar una orden ejecutiva para cambiar el nombre del lago Ontario, que pasará a ser denominado “lago América” en los registros oficiales del Gobierno estadounidense.

La decisión fue anunciada por el propio mandatario desde el Despacho Oval. Trump aseguró que se trata de una modificación que venía considerando desde hace tiempo y ordenó al Departamento del Interior y a la Junta de Nombres Geográficos actualizar la denominación oficial dentro de Estados Unidos.

El cambio deberá incorporarse al Sistema de Información de Nombres Geográficos de Estados Unidos y a los mapas, documentos y comunicaciones de las agencias federales. El proceso tiene un plazo de 30 días desde la firma de la orden.

Sin embargo, la decisión tiene un límite evidente: Trump no puede obligar a Canadá a abandonar el nombre lago Ontario. El cuerpo de agua se encuentra en la frontera entre Estados Unidos y Canadá y la nueva denominación tendrá efectos principalmente sobre la nomenclatura utilizada por el Gobierno federal estadounidense.

El episodio se produce en medio de una fuerte escalada entre Washington y Ottawa. Ambos países mantienen una disputa comercial marcada por nuevos aranceles y represalias, mientras Trump volvió a cuestionar duramente al Gobierno canadiense y a sus funcionarios.

Durante el anuncio, Trump incluso dejó abierta la posibilidad de continuar con su política de rebautizar grandes cuerpos de agua. “Ahora solo nos falta un océano”, sostuvo el presidente, en referencia a la posibilidad de modificar también los nombres del Atlántico o del Pacífico.

La medida recuerda al polémico cambio impulsado anteriormente por Trump para denominar “Golfo de América” al Golfo de México en el ámbito oficial estadounidense. En ambos casos, las órdenes ejecutivas pueden modificar la nomenclatura utilizada por las instituciones de Estados Unidos, pero no determinan cómo deben denominar esos lugares otros países.

El primer ministro canadiense Mark Carney rechazó la modificación y recordó que el nombre Ontario tiene una historia anterior incluso a la existencia de Estados Unidos y Canadá como países modernos. También hubo críticas de autoridades locales y representantes indígenas.

Así, una decisión que podría parecer meramente simbólica vuelve a convertirse en otro capítulo de la disputa entre las dos naciones. Trump transforma nuevamente un nombre geográfico en una herramienta política, mientras la relación con Canadá atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión comercial.

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