El Presidente participó de una charla en la escuela ORT de Almagro y, frente a estudiantes de cuarto y quinto año, lanzó una dura prédica contra el marxismo. Lo calificó como una “teoría satánica” y aseguró que el programa de Dios trae “abundancia y armonía espiritual y material”.
Javier Milei volvió a llevar su batalla ideológica a un ámbito educativo. El Presidente participó de una actividad en la escuela ORT, en el barrio porteño de Almagro, destinada a alumnos de cuarto y quinto año, donde brindó una exposición titulada “Ética como política de Estado”. Sin embargo, buena parte de su discurso estuvo concentrada en uno de sus principales enemigos políticos e intelectuales: Karl Marx.
Frente a adolescentes de entre 16 y 18 años, Milei calificó al filósofo y economista alemán como “satanista” y sostuvo que el marxismo no constituye simplemente una teoría económica con errores, sino una concepción que, según su interpretación, tiene consecuencias mucho más graves.
“El marxismo es una teoría satánica. Marx era satanista”, afirmó el Presidente durante la charla.
Milei también sostuvo que el marxismo propone al Estado como una especie de reemplazo de la religión. Según el mandatario, se trataría de un “Estado como Dios sustituto”, absoluto y sin límites, que buscaría reemplazar el orden divino por un orden construido por los seres humanos.
La exposición fue todavía más lejos. El Presidente afirmó que la aplicación de las ideas marxistas habría provocado “miseria, muerte e infierno en la Tierra” y vinculó esas consecuencias con los distintos regímenes que, según su interpretación, adoptaron ese programa político.
En contraposición, Milei presentó su visión religiosa y económica como dos caras de una misma concepción. “El programa de Dios trae abundancia y armonía espiritual y material”, sostuvo, para luego definir al programa marxista como “satánico”.
El Presidente cerró esa parte de su exposición con una definición que convirtió el discurso económico en una cuestión moral: “La elección no es política, es moral”, planteó frente a los estudiantes.
La actividad generó repercusiones justamente por el contexto en el que se produjo. La charla se realizó dentro de una escuela secundaria y frente a alumnos que todavía se encuentran cursando su formación obligatoria. El contenido del discurso abrió así una discusión sobre los límites entre una actividad educativa, la exposición de ideas políticas y la utilización de una institución escolar como escenario para una batalla ideológica.
El episodio se suma a la creciente disputa cultural que Milei mantiene contra el marxismo y contra las corrientes políticas que identifica como enemigas de las denominadas “ideas de la libertad”. En esta oportunidad, esa confrontación tuvo como escenario un aula y como público a estudiantes secundarios.
La intervención presidencial dejó una imagen difícil de ignorar: Milei frente a adolescentes, hablando de Marx, Satán, Dios, abundancia, muerte y capitalismo, en una charla que había sido presentada bajo el título de ética como política de Estado.
Fuente: El Destape



