La eliminación de River ante Independiente Santa Fe por la Copa Sudamericana desató la furia de los hinchas. Hubo forcejeos en el hall del estadio, cánticos contra los jugadores y la dirigencia, y un reclamo que se hizo escuchar con fuerza: “Que vuelva Ramón”.
La noche que debía terminar con River entre los ocho mejores de la Copa Sudamericana terminó convertida en una de las jornadas más calientes de los últimos tiempos en Núñez. El Millonario quedó eliminado ante Independiente Santa Fe después de empatar 1-1 y perder 8-7 en una interminable definición por penales, y el golpe deportivo rápidamente se transformó en bronca en las tribunas y los pasillos del Monumental.
Durante el partido, los hinchas habían sostenido al equipo incluso después del empate colombiano. Pero una vez consumada la eliminación, los silbidos y los reproches reemplazaron al aliento. La frustración acumulada durante un semestre plagado de malos resultados terminó explotando en el hall central del estadio.
La situación se puso todavía más tensa cuando un grupo de socios comenzó a concentrarse en el hall. Allí aparecieron empujones y forcejeos con personal de seguridad, mientras también se registró un entredicho entre hinchas y un dirigente del club. La escena obligó a reforzar la presencia de seguridad para evitar que la protesta escalara.
Uno de los cánticos que más fuerte sonó fue el clásico “que se vayan todos”, dirigido contra la conducción y el presente deportivo del equipo. La bronca ya no apuntaba únicamente al entrenador: los hinchas reclamaron respuestas a toda la estructura que conduce al club.
Y en medio del caos apareció un nombre que representa una época de gloria para River: Ramón Díaz. Los hinchas comenzaron a cantar por el regreso del entrenador, actualmente sin club, como una forma de expresar qué perfil quieren para intentar sacar al equipo de la crisis.
Los jugadores tampoco quedaron al margen de los cuestionamientos. Desde las tribunas y el hall se escucharon fuertes críticas hacia el plantel, entre ellas el cántico “la camiseta de River se tiene que transpirar”, una señal clara del malestar por la actitud mostrada durante los últimos partidos.
El golpe ante Santa Fe terminó siendo además el último capítulo del ciclo de Eduardo Coudet. El entrenador dejó su cargo después de menos de seis meses y reconoció que un proceso sin resultados se vuelve insostenible. River atraviesa una profunda crisis deportiva y acumula fracasos en las distintas competencias.
Ahora, con Leonardo Ponzio como entrenador interino, la dirigencia deberá intentar apagar un incendio que ya no está solamente dentro de la cancha. El descontento de los hinchas llegó directamente a los pasillos del Monumental y dejó un mensaje contundente: el crédito se terminó y la gente exige un cambio profundo.
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