El vicepresidente tercero y uno de los dirigentes más cercanos a Andrés Fassi presentó su renuncia después de más de una década ligado a la conducción del club. La salida se produce en medio del complicado presente deportivo del Matador y podría abrir la puerta a nuevos cambios en la comisión directiva.
El mundo Talleres amaneció con una noticia que sacudió la estructura dirigencial del club. Rodrigo Escribano presentó su renuncia a la vicepresidencia tercera, dejando uno de los cargos más importantes de la conducción encabezada por Andrés Fassi. Su salida todavía debe ser tratada por la Comisión Directiva para quedar formalmente oficializada.
Escribano no era un dirigente más. Durante los últimos años se convirtió en uno de los hombres de mayor confianza de Fassi y ocupó diferentes funciones dentro de la institución. Su vínculo con Talleres se remonta incluso a los años del Fondo de Inversión y al proceso de normalización institucional que atravesó el club.
En 2014, Escribano encabezó una de las listas que se presentó a las elecciones del club, pero finalmente unificó su espacio con el proyecto de Fassi. Desde entonces permaneció ligado a la conducción albiazul y acompañó al empresario en diferentes etapas de su gestión.
Uno de sus principales roles durante los últimos años fue la representación de Talleres ante la AFA, particularmente durante el enfrentamiento institucional entre Fassi y Claudio “Chiqui” Tapia. Escribano fue una de las caras visibles del club en reuniones y asambleas de la Asociación del Fútbol Argentino.
Su salida se produce, además, en un momento especialmente delicado para el Matador. Talleres atraviesa un presente deportivo complicado, después del empate 2-2 frente a Rosario Central, partido en el que el equipo llegó a estar dos goles arriba. La situación también puso bajo evaluación la continuidad de Jorge Sampaoli como entrenador.
Por ahora, no existe una explicación oficial sobre los motivos de la renuncia. Algunas versiones periodísticas hablan de diferencias internas dentro de la conducción, mientras que otras simplemente señalan que el alejamiento ocurre en un contexto de tensión deportiva e institucional. Por eso, cualquier interpretación sobre las razones concretas debe tomarse con cautela hasta que Escribano o el club brinden precisiones.
Lo concreto es que la decisión abre interrogantes sobre el futuro de la estructura dirigencial. La salida de una figura que acompañó a Fassi durante buena parte de su ciclo podría derivar en una reestructuración de la Comisión Directiva y no se descarta que aparezcan nuevos movimientos en las próximas horas.
La renuncia también golpea simbólicamente al proyecto que conduce Fassi. Escribano fue parte de una etapa clave en la reconstrucción institucional de Talleres y tuvo protagonismo tanto en la política interna del club como en su relación con la AFA. Su partida deja ahora un espacio de poder que deberá ser ocupado.
Así, mientras el equipo intenta levantar cabeza dentro de la cancha, la dirigencia empieza a moverse fuerte afuera. La renuncia de Escribano puede ser solamente una salida individual o el primer capítulo de una reorganización más profunda. En Talleres, por ahora, todas las miradas apuntan a Fassi y a los próximos movimientos de la conducción.
Con ayuda de Cba24n



