La automotriz reducirá entre septiembre y diciembre el ritmo de fabricación de la Fiat Titano y la RAM Dakota en la planta de Ferreyra. El nuevo esquema implica una baja superior al 30% respecto de las proyecciones iniciales para 2026 y se da en un escenario de contracción de la industria automotriz, caída de las ventas de vehículos nacionales y fuerte avance de las unidades importadas, especialmente de origen chino.
El Grupo Stellantis anunció una reducción en el ritmo de producción de pickups en su planta del Polo Industrial Ferreyra, en la provincia de Córdoba, como consecuencia de la caída de la demanda tanto en el mercado interno como en los mercados regionales. La decisión alcanza a dos modelos fabricados en la planta cordobesa, la Fiat Titano y la RAM Dakota, y representa un nuevo ajuste para una industria automotriz que atraviesa un escenario de menor actividad y creciente presión de los vehículos importados. Por el momento, la medida no contempla modificaciones en la producción del Fiat Cronos.
De acuerdo con el nuevo programa de producción comunicado por la compañía a sus proveedores, entre septiembre y diciembre se fabricarán unas 3.000 unidades de la RAM Dakota, frente a las 8.000 que estaban previstas originalmente para ese período. En el caso de la Fiat Titano, el volumen será de aproximadamente 1.000 unidades, cuando el programa inicial contemplaba 1.500. El cambio supone una reducción considerable de las expectativas productivas que la empresa había establecido para el segundo semestre del año.
Con la modificación del programa, Stellantis estima cerrar 2026 con alrededor de 12.000 unidades de la RAM Dakota y 4.500 de la Fiat Titano. En conjunto, el nuevo esquema representa una reducción superior al 30% respecto de las proyecciones originales para ambos modelos. En el sector automotor prefieren hablar de una “adecuación” de la producción a las condiciones del mercado, aunque el impacto concreto sobre los volúmenes fabricados evidencia un importante recorte respecto de las expectativas iniciales.
La situación de Stellantis no puede analizarse de manera aislada. La decisión se produce en medio de una contracción generalizada de la industria automotriz argentina. Entre enero y julio de 2026, los patentamientos de vehículos cero kilómetro registraron una caída interanual del 12,8%, mientras que las ventas de vehículos de fabricación nacional se desplomaron un 40,9%. Al mismo tiempo, los vehículos importados provenientes de China incrementaron fuertemente su participación en el mercado argentino.
El avance de los vehículos chinos constituye uno de los factores que mayor presión está generando sobre las terminales nacionales. Según los datos citados por Motor Económico, las unidades provenientes de China pasaron de representar menos del 2% del mercado a alcanzar aproximadamente el 15% durante los primeros siete meses del año. La competencia importada se suma a una menor demanda interna y a dificultades en los mercados regionales, especialmente en aquellos que históricamente absorben una parte importante de la producción automotriz argentina.
El impacto también se observa en las exportaciones y en el conjunto de la producción automotriz nacional. Durante los primeros siete meses de 2026, la fabricación de vehículos en el país acumuló una caída del 18%. En este contexto, otras empresas del sector también comenzaron a ajustar sus niveles de actividad. Ford redujo alrededor de un 17% el volumen diario de producción de la Ranger en su planta de Pacheco para adaptarlo a la demanda regional, mientras que Peugeot redujo su actividad a un solo turno en El Palomar. Renault y Volkswagen también atraviesan modificaciones en sus niveles productivos.
Para Córdoba, el anuncio adquiere especial importancia por el peso que tiene la industria automotriz en el entramado productivo provincial. La planta de Ferreyra había sido presentada por Stellantis como un punto estratégico para transformar a la provincia en un polo regional de fabricación de pickups. La empresa había realizado inversiones destinadas a ampliar sus capacidades y desarrollar nuevos productos, por lo que la reducción del ritmo productivo constituye una señal relevante para toda la cadena de proveedores y trabajadores vinculados con el complejo automotor. La propia compañía, sin embargo, sostiene que la planta continúa siendo un “eslabón estratégico en Sudamérica”.
Pese al ajuste, Stellantis aseguró que mantiene su compromiso de largo plazo con la Argentina y con el desarrollo de su estructura industrial en el país. La compañía atribuye la decisión fundamentalmente a la evolución de la demanda y remarca que la reducción está concentrada en las pickups. El escenario, sin embargo, abre interrogantes sobre el futuro de la producción industrial cordobesa si la caída de las ventas internas y regionales se prolonga y la competencia de los productos importados continúa ganando participación.
La reducción de Stellantis vuelve a poner en discusión el presente y el futuro de la industria automotriz argentina. Mientras las empresas buscan adaptar sus niveles de fabricación a un mercado más reducido y competitivo, las terminales nacionales enfrentan simultáneamente menores ventas locales, dificultades en las exportaciones y un fuerte crecimiento de los vehículos importados. Para Córdoba, donde la industria automotriz representa una parte importante del entramado productivo y del empleo industrial, la evolución de esta situación será clave durante los próximos meses. Por ahora, el dato concreto es que la producción de la Titano y la Dakota en Ferreyra tendrá una fuerte reducción hasta fin de año.
Con Ayuda de Motor Económico



